Masdevallia decumana

Familia : Orchidaceae


Texto © Prof. Pietro Pavone

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Masdevallia decumana es una epífita endémica del sureste de Ecuador y el noreste de Perú, donde crece en bosques nubosos a altitudes entre 1000 y 2500 metros.

Masdevallia decumana es una epífita endémica del sureste de Ecuador y el noreste de Perú, donde crece en bosques nubosos a altitudes entre 1000 y 2500 metros © Giuseppe Mazza

Masdevallia decumana Königer pertenece a la familia Orchidaceae, a la subfamilia Epidendroideae, a la tribu Epidendreae, a la subtribu Pleurothallidinae, al subgénero Masdevallia, sección Masdevallia, subsección Caudatae.

Masdevallia decumana fue descubierta por Dennis D’Alessandro y Joe Portilla el 11 de noviembre de 1980 a una altitud de 2.100 metros en Ecuador, en la provincia de Zamora-Chinchipe. La descripción científica fue publicada en la revista Die Orchidee (Hamburg-Othmarschen & Hamburg, Orchidee 33: 101, 1982) por Willibald Königer (1934–2022), quien, junto con su esposa Helga, viajó durante décadas entre Alemania y los Andes, desplazándose entre Ecuador y Perú en condiciones a menudo difíciles para recolectar muestras vivas y exsiccata destinadas a viveros e importantes herbarios internacionales.

Tiene una altura de apenas 5 cm, pero presenta espectaculares flores punteadas.

Masdevallia decumana es una especie apreciada por coleccionistas que buscan orquídeas miniatura andinas. En cultivo prefiere climas fríos o templados con alta humedad y requiere luz difusa. Puede mantenerse en pequeños recipientes o montada, como aquí, para secado rápido, sobre placas de corcho con una fina capa de esfagno natural © John Varigos © Ron Parsons

Helga Königer fue también una hábil cultivadora de especies difíciles procedentes de los bosques nubosos que, sin sus cuidados, nunca habrían florecido en Europa.

De hecho, la primera floración de esta especie tuvo lugar en la colección privada de los Königer en Múnich, el 7 de septiembre de 1981, lo que permitió a Königer describirla correctamente. En reconocimiento a su incansable labor, en 1997 su esposo y el botánico ecuatoriano José Portilla le dedicaron Masdevallia helgae, una pequeña orquídea de las laderas orientales andinas, hallada por Portilla a unos 1.000 metros de altitud en la provincia de Morona-Santiago.

Masdevallia decumana es una epífita típica de los bosques nubosos, a altitudes comprendidas entre los 1.000 y los 2.500 metros, y se encuentra principalmente a lo largo de las vertientes orientales de los Andes en el sureste de Ecuador (provincias de Zamora-Chinchipe y Loja) y en el noreste de Perú (regiones de Cajamarca y Amazonas).

El nombre del género Masdevallia rinde homenaje a Josep Masdevall Terrades, célebre médico y botánico español, figura destacada de la sanidad pública en la segunda mitad del siglo XVIII. El epíteto decumana (del latín decumanus, “grande”) se refiere a los flores, extraordinariamente amplias en relación con el tamaño de la planta.

El nombre común es “Masdevallia de flores grandes”.

Esta especie es una planta de porte cespitoso con rizomas cortos y rastreros. Las matas son pequeñas y carecen de pseudobulbos, característica distintiva del género.

Alcanza una altura de aproximadamente 5 cm, por lo que se considera una orquídea “mini-miniatura”, ya que ocupa muy poco espacio en invernadero u orquidario, pero produce flores espectaculares entre las más grandes de todo el género Masdevallia.

Presenta pequeños tallos secundarios (ramicaules), delgados, erectos y negruzcos, generalmente de menos de 1 cm de longitud y envueltos en la base por 2 o 3 vainas tubulares. Cada ramicaule porta una única hoja apical, erecta y coriácea, con lámina elíptica, ápice obtuso o redondeado y base cuneada en un corto pecíolo. Los ramicaules crecen densamente a lo largo del rizoma, confiriendo a la planta un aspecto compacto. La inflorescencia se desarrolla en la base del ramicaule y está compuesta por un escapo delgado, a veces colgante, de 5–6 cm de longitud. La flor solitaria, sostenida por el escapo, puede alcanzar la altura de la hoja.

El sépalo dorsal tiene forma de capucha, mientras que los laterales se presentan divergentes y fusionados en la base para formar un tubo. Los ápices de los tres sépalos están contraídos en segmentos alargados llamados colas.

El sépalo dorsal tiene forma de capucha, mientras los laterales son divergentes y se fusionan en la base formando un tubo. Los ápices están contraídos en segmentos alargados llamados colas © Eerika Schulz

Las flores son grandes, con un diámetro de 4–6 cm. El sépalo dorsal, ligeramente más corto, tiene forma de capucha, mientras que los sépalos laterales están ampliamente divergentes y fusionados en la base formando una estructura tubular.

Los ápices de los tres sépalos se contraen en segmentos alargados denominados colas. La coloración típica es amarillo verdosa con manchas marrones o lilas y punteaduras violetas. Los pétalos, casi invisibles en el centro del tubo, miden aproximadamente 2,5–3 mm, son blanquecino-verdosos y presentan un engrosamiento externo. El labelo, blanco o amarillento con ligeras punteaduras purpúreas, es ligeramente mayor que los pétalos (4–5 mm), ligulado y flexible, ya que está articulado a la columna. Esta última es corta, provista de una antera con capucha alada y una base que se prolonga en un pie engrosado en el ápice del ovario.

La floración ocurre principalmente en los meses invernales, aunque puede prolongarse durante todo el año, con flores individuales que duran entre 1 y 2 semanas. La polinización está a cargo de pequeños dípteros (moscas de la fruta de la familia Drosophilidae), atraídos por señales visuales y olfativas hacia la cámara situada entre el labelo y la columna. Bajo el peso del insecto, el labelo móvil se flexiona, empujándolo contra el polinario, que se adhiere a la cabeza o al dorso del insecto mediante el viscidio pegajoso. Al visitar otra flor, el insecto deposita el polen sobre el estigma, garantizando la fecundación y la variabilidad genética. El ovario fecundado se engrosa formando una cápsula verde que, al madurar en 2–4 meses, se vuelve marrón, se abre y libera diminutas semillas pulverulentas dispersadas por el viento.

Masdevallia decumana, como las demás especies del género, está protegida por el Apéndice II de la CITES, que regula el comercio internacional para prevenir su explotación excesiva. De hecho, todo el género es particularmente vulnerable debido a la destrucción del hábitat, el cambio climático y la recolección ilegal con fines coleccionistas.

Con la inclusión en la CITES, el comercio internacional de ejemplares silvestres está permitido solo si va acompañado de permisos de exportación destinados a garantizar la supervivencia de la especie en la naturaleza.De esta especie existen diversos híbridos:

Masdevallia Andean Peach es un híbrido primario obtenido del cruce entre Masdevallia hirtzii y Masdevallia decumana. Fue registrado el 30/10/2023 por Ecuagenera en la Royal Horticultural Society (RHS). Presenta flores tubulares, debido a los sépalos fusionados en la base, de tonalidades cálidas y delicadas que varían del amarillo-anaranjado al melocotón.

Masdevallia Marquise es un híbrido registrado en la RHS el 02/03/2012 por Patrick Nicolas, de la empresa Patrick Bugue con sede en Bretaña (Francia). Sus flores presentan una hermosa coloración que va del naranja intenso al rojo anaranjado, a veces con iridiscencias purpúreas.

Los pétalos, casi invisibles en el centro del tubo, miden aproximadamente 2,5–3 mm, son blanco-verdosos y presentan un engrosamiento externo. El labelo es claro con punteaduras purpúreas, unido a la columna, lo que lo hace móvil.

Los pétalos, casi invisibles en el centro del tubo, miden aprox. 2,5–3 mm, son blanco-verdosos y presentan grosor externo. El labelo, claro con punteaduras purpúreas, está unido a la columna, lo que lo hace móvil © Ron Parsons

Masdevallia Panama Stripes fue obtenido del cruce entre Masdevallia yungasensis y Masdevallia decumana, y registrado el 03/03/2000 en la RHS por Maduro’s Tropical Flowers, con sede principal y viveros en Panamá. La flor es blanca o crema claro con franjas longitudinales de color púrpura o violeta.

Masdevallia Pixie Dust es un cruce entre Masdevallia uniflora y Masdevallia decumana, registrado el 22 de noviembre de 1991 en la RHS por J & L Orchids, vivero de Easton (Connecticut) especializado en orquídeas miniatura. Este híbrido presenta flores de un bello rosa-magenta con manchas y nervaduras más oscuras.

Masdevallia Tanja es otro híbrido obtenido por Egon Dreise cruzando Masdevallia mendozae con Masdevallia decumana, registrado el 13/06/1991 en la RHS. Este híbrido presenta flores de colores vivos entre el naranja intenso y el amarillo dorado, a menudo con nervaduras más oscuras.

Existen también diversas variedades seleccionadas (cultivares o clones).

Entre las más recientemente premiadas se encuentran: Masdevallia decumana ‘Donauperle’, que recibió tres premios entre 2009 y 2015 de la Deutsche Orchideen-Gesellschaft (DOG); Masdevallia decumana ‘Nancy’, con tres premios entre 2011 y 2012 otorgados por la American Orchid Society (AOS); Masdevallia decumana ‘Regina’, con dos premios concedidos en 2015 por la DOG; Masdevallia decumana ‘Widderchen’, premiada en 2018 por la DOG; y Masdevallia decumana ‘Huntington’s Starling’, premiada en 2016 por la AOS.

Masdevallia decumana es una especie apreciada por los coleccionistas que buscan orquídeas miniatura andinas.

En cultivo prefiere climas fríos o templados. La temperatura debe oscilar entre mínimas nocturnas de 10–15 °C y máximas diurnas de 15–22 °C, evitando temperaturas estivales superiores a 25 °C para prevenir estrés o caída de los capullos. La planta requiere luz difusa y debe evitarse el sol directo, que puede quemar rápidamente las hojas.

La humedad debe mantenerse en torno al 70 % durante el día y al 90 % por la noche y la mañana, para reproducir el ambiente neblinoso.

La polinización es realizada por pequeños dípteros pertenecientes a la familia Drosophilidae, atraídos por señales visuales y olfativas de la flor. Cuando el insecto se posa sobre el labelo, este se flexiona empujándolo contra el polinario, que se adhiere mediante el viscidio para ser transportado a otra flor y efectuar la fecundación cruzada.

La polinización es realizada por pequeños dípteros pertenecientes a la familia Drosophilidae, atraídos por señales visuales y olfativas de la flor. Cuando el insecto se posa sobre el labelo, este se flexiona empujándolo contra el polinario, que se adhiere mediante el viscidio para ser transportado a otra flor y efectuar la fecundación cruzada © Ron Parsons

Los riegos deben ser frecuentes, con agua de lluvia, destilada o de ósmosis inversa, 4–5 veces por semana para mantener el sustrato uniformemente húmedo.

Para evitar podredumbres es necesario un buen movimiento de aire y permitir un ligero secado entre riegos.

Dado su reducido tamaño y sus raíces finas, puede cultivarse en pequeños macetas de plástico o terracota utilizando esfagno de fibra larga, o bien una mezcla de corteza fina (3–6 mm) y perlita para garantizar un drenaje óptimo. Es fundamental que la base de la planta quede apoyada sobre el sustrato y nunca enterrada, ya que los ramicaules se pudren fácilmente si están inmersos en musgo húmedo. Alternativamente, puede montarse sobre placas de corcho o helecho arborescente con una fina capa de esfagno, método que favorece una mejor ventilación y un secado más rápido.

Masdevallia decumana es una especie muy apreciada por los coleccionistas que buscan orquídeas miniatura andinas. En cultivo prefiere climas fríos o templados con alta humedad y requiere luz difusa. Puede mantenerse en pequeños recipientes o montada, como aquí, para secado rápido sobre placas de corcho con capa delgada de esfagno.

Masdevallia decumana es una especie realmente muy apreciada por los coleccionistas que buscan orquídeas miniatura andinas. En cultivo prefiere climas fríos o templados con alta humedad y requiere luz difusa. Puede mantenerse en pequeños recipientes o montada, como aquí, para secado rápido sobre placas de corcho con capa delgada de esfagno © John Varigos

Durante la fase vegetativa se recomienda un fertilizante equilibrado para orquídeas, sin urea y altamente diluido (1/4 de la dosis indicada), cada 2–3 semanas. Periódicamente es conveniente enjuagar el sustrato con agua pura para evitar la acumulación de sales minerales, que volvería las raíces oscuras y blandas.

El trasplante debe realizarse cada 1–2 años, preferiblemente en primavera u otoño cuando las temperaturas son frescas (15–20 °C) y aparecen nuevas raíces. Si la planta tiene menos de 15–20 hojas, debe trasplantarse entera; si tiene más, puede dividirse asegurando que cada sección tenga al menos 5–10 hojas sanas. El rizoma debe cortarse con herramientas desinfectadas, tratando el corte con una pizca de canela como fungicida natural.

 

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