Familia : Falconidae

Texto © Dr. en Ciencias Giuliano Russini – Biólogo Zoólogo

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

Falco peregrinus pesa sólo 600-1000 g y tiene una envergadura de aproximadamente 1 m © Giuseppe Mazza
El Halcón peregrino (Falco peregrinus Tunstall, 1771) es una rapaz diurna perteneciente al orden Falconiformes y a la familia Falconidae.
Zoogeografía
Su área de nidificación es amplísima: abarca casi toda Europa, gran parte de Asia, África, Oceanía, América del Norte y el extremo sur de América del Sur.
Son parcialmente migratorios; algunos individuos, especialmente los jóvenes, con la llegada del frío y el mal tiempo, migran hacia el sur, llegando incluso a los trópicos.
Numerosas son las subespecies en que se divide la especie tipo Falco peregrinus, cada una con su propia área de distribución y comportamiento migratorio (total, parcial o sedentario), por lo que difieren también los lugares de reproducción y de invernada.
Las subespecies reconocidas de Falco peregrinus son 19, según la BirdLife Society y la International Commission for Zoological Nomenclature (ICZN):
Falco peregrinus japonensis Gmelin, 1788. Halcón peregrino japonés, también conocido como Falco peregrinus kleinschmidt o Falco peregrinus pleskei. Autóctono desde el noroeste de Siberia hasta la península de Kamchatka (extremo oriente ruso) y Japón. La subespecie japonesa es sedentaria; las euroasiáticas del norte son migratorias.
Falco peregrinus peregrinus Tunstall, 1771. Nidifica en la franja templada de Eurasia, desde los Pirineos hasta la tundra, y desde el Mediterráneo hasta los Alpes meridionales. Las poblaciones asiáticas y escandinavas son migratorias; las europeas, sedentarias.
Falco peregrinus calidus Latham, 1790. Se reproduce en la tundra ártica euroasiática y en Siberia; en invierno migra hacia el África subsahariana, donde habita en zonas húmedas como marismas con carrizales.
Falco peregrinus peregrinator Sundevall, 1837. Halcón peregrino indio, presente en el sur de Asia (Pakistán, India, Bangladesh, hasta el oeste de China). No migratorio.
Falco peregrinus macropus Swainson, 1837. Halcón peregrino australiano, autóctono de casi toda Australia, excepto el suroeste. No migratorio.
Falco peregrinus submelanogenys Matthews, 1912. Halcón peregrino del suroeste de Australia. No migratorio.
Falco peregrinus cassini Sclater, 1873. Halcón peregrino austral, subespecie sedentaria que incluye la forma leucística (halcón pálido). Distribuido en Sudamérica: Bolivia, Argentina, Chile, Ecuador, Patagonia, Tierra del Fuego e islas Malvinas.
Falco peregrinus anatum Bonaparte, 1838. Halcón peregrino americano o Halcón ánade, autóctono de América del Norte, desde la tundra hasta el norte de México y las Montañas Rocosas. Algunos ejemplares errantes alcanzan el noroeste de Europa.

Las hembras son más grandes que los machos y su zona de cría es extensa © Giuseppe Mazza
Falco peregrinus tundrius C.M. White, 1968. Autóctono de la tundra ártica de Norteamérica y Groenlandia. Migra para invernar en América Central y del Sur.
Falco peregrinus pealei Ridgway, 1873. Halcón de Peale, autóctono del Pacífico noroccidental de América, desde el estrecho de Puget hasta la Columbia Británica. No migratorio.
Falco peregrinus minor Bonaparte, 1850. Autóctono de algunas zonas subsaharianas y del sur de África, llegando hasta las costas de Marruecos. No migratorio.
Falco peregrinus madens Ripley y Watson, 1963. Presenta dicromatismo sexual. Autóctono de las islas de Cabo Verde. No migratorio.
Falco peregrinus brookei Sharpe, 1873. Halcón maltés o mediterráneo. No migratorio. Presente en toda la región mediterránea, desde la península ibérica hasta el Cáucaso, ausente solo en las zonas más áridas.
Falco peregrinus madama Hartlaub, 1861. Presente solo en Madagascar y las islas Comoras. No migratorio.
Falco peregrinus furuitii Momiyama, 1927. Endémico de las islas Ogasawara e Izu (Japón). Subespecie rara y no migratoria.
Falco peregrinus ernesti Sharpe, 1894. No migratorio. Presente en Filipinas, el sur de Papúa Nueva Guinea y el archipiélago Bismarck.
Falco peregrinus babylonicus Sclater, 1861. Autóctono del este de Irán y de las cordilleras del Hindu Kush. Inverna en el norte de India.
Falco peregrinus pelegrinoides Temminck, 1829. Presente en las islas Canarias, norte de África, Cercano Oriente e Irak. No migratorio.
Falco peregrinus nesiotes Mayr, 1941. No migratorio. Autóctono de las islas Fiyi, Vanuatu y Nueva Caledonia.

La mandíbula superior tiene un diente que encaja en el surco mandibular © Giuseppe Mazza
Ecología-Hábitat
El Halcón peregrino abunda sobre todo en bosques extensos, especialmente aquellos con paredes rocosas.
También habita en zonas montañosas, áridas y costeras.
A veces se observa en torres y campanarios, atraído siempre por paredes verticales inaccesibles.
Sin embargo, encuentra una manera de adaptarse y anidar en las tundras del hemisferio norte, por ejemplo en la península de Samoyedo (o Saamod, Saamid al norte de los Urales y Siberia), aunque éstas no ofrecen paredes rocosas.
El halcón peregrino es un ave robusta, audaz y extraordinariamente ágil.
Vuela con rapidez, con potentes aleteos, pero rara vez alcanza grandes alturas.
Al alzar el vuelo, extiende las plumas de la cola, vuela una corta distancia, manteniéndose cerca del suelo, y luego remonta el vuelo.
Cauteloso y desconfiado por naturaleza, prefiere pasar las noches en pinares o bosques altos de coníferas; si estos no existen en las regiones donde vive, se posa en la cima de una roca.
En la tundra, un hábitat escasamente poblado, el halcón es feroz y extremadamente temeroso de los humanos.
Por otro lado, en las ciudades, donde está acostumbrado a la presencia humana, se vuelve increíblemente valiente.
En el noreste de África, especialmente en Egipto, se posa intrépidamente en palmeras y sicomoros (Ficus sycomorus) que crecen en plazas de mercado, ruinas de templos, tejados y palomares que utiliza como base para sus expediciones de caza.
Es cierto que, de haber desarrollado menos su adaptabilidad, el halcón peregrino no habría podido adaptarse a condiciones ambientales y biotopos tan diversos, lo que ha reducido significativamente su área de distribución.
Morfofisiología
El Halcón mide entre 38 y 58 cm de longitud y pesa de 600 a 1.000 g. La hembra es siempre más grande que el macho, presentando dimorfismo somático-sexual. No es más grande que una paloma silvestre, pero es mucho más robusto que esta. A pesar de sus dimensiones no muy grandes, es un temible depredador ante el cual huyen todas las aves, incluidos los cuervos imperiales.

Las alas son triangulares, a menudo curvadas en forma de media luna © Giuseppe Mazza
El único que se atreve a enfrentarlo es el Pájaro rabero ártico (Stercorarius longicaudus Vieillot, 1819), que en ocasiones llega incluso a atacar a sus crías.
Las anchas alas del Halcón peregrino son triangulares y con frecuencia arqueadas en forma de media luna; la cola, corta, tiene el extremo cuadrado; el pecho es ancho, la cabeza redonda y el cuello corto.
La parte superior del cuello es de color azul grisáceo, la inferior blanquecina con barras negras.
La parte superior de la cabeza y las mejillas son negras, al igual que los largos “bigotes”, mientras que el mentón y la garganta son blancos. Presenta patas robustas, con garras afiladas y curvadas. Es carnívoro y, en libertad, vive en promedio de 10 a 15 años.
Etología-Biología reproductiva
Como todas las especies afines, el Halcón también caza principalmente en vuelo y, aunque a veces captura aves posadas en las ramas, rara vez ataca a las que están en el suelo.
Si por casualidad persigue un ave en tierra, se muestra torpe y desmañado, y con frecuencia su intento de caza resulta infructuoso.
El biólogo ornitólogo Hoymer, que estudió esta especie desde 1940 hasta 1976, relata haber visto a un halcón peregrino lanzarse al menos cincuenta veces sobre una paloma posada en el suelo sin lograr atraparla.
En otra ocasión, observó a un Halcón perseguir un Correlimos: este se posó tranquilamente sobre el agua de una laguna, y el rapaz se lanzó en vano sobre él.
Desalentado por la inutilidad de sus intentos, se alejó. Entonces, el Correlimos emprendió el vuelo hacia la otra orilla del estanque; el Halcón volvió a atacar, pero fracasó nuevamente, y tras varios intentos infructuosos desistió definitivamente.
Cuando los intentos del Halcón peregrino de capturar una presa en tierra no tienen éxito, recurre a la astucia. Si se lo ve posado en medio de un campo, es casi seguro que cerca hay un grupo de perdices. En cuanto estas levantan el vuelo, el rapaz atrapa fácilmente a una de ellas, pero si el grupo permanece en el suelo, las deja tranquilas.
Se muestra paciente, engañándolas al permanecer inmóvil durante largo tiempo. Cuando las perdices creen que se ha alejado, emprenden el vuelo, y en ese momento una de ellas es capturada y muerta por el Halcón.
Las palomas pagan un alto tributo a la alimentación del Halcón peregrino. Posado sobre una roca, sigue sus movimientos tanto en tierra como en el aire. Generalmente las palomas no lo detectan de inmediato, pero cuando lo advierten ya es demasiado tarde.
Aterradas, comienzan a volar desordenadamente, sin rumbo ni dirección de escape precisa. Al alcanzar la bandada, el Halcón se eleva unos diez metros sobre ella, demuestra su gran habilidad de vuelo, fija la vista en una Paloma del grupo y, precipitándose oblicuamente hacia el suelo, sigue todos los movimientos erráticos de la presa hasta atraparla.

Vuela rápidamente, con fuertes aleteos, alcanzando velocidades de 300 km/h © G. Mazza
A veces la paloma logra escapar cuando el Halcón está a punto de atraparla; entonces, aprovechando la velocidad adquirida durante la picada, el ave rapaz asciende de nuevo sin batir las alas y reanuda la persecución a toda velocidad.
En menos de diez segundos alcanza otra vez a la infortunada Paloma, que creía haberse salvado. En ese momento, el Halcón pliega las alas contra los flancos y mata al ave.
Todas las aves perseguidas por el Halcón peregrino intentan salvarse huyendo.
Como se mencionó, incluso los cuervos imperiales y las grandes cornejas, normalmente valientes, no se atreven a atacarlo y escapan a toda velocidad al verlo.
Solo el Pájaro rabero ártico (Stercorarius longicaudus Vieillot, 1819) lo enfrenta con valentía y lo persigue en la tundra del extremo norte, poniendo en ocasiones en peligro incluso a su prole.
Cuando el Halcón ha capturado una presa, la lleva a su escondite sujetándola con las garras y la mata picándole en la nuca. Si se trata de un ave pesada, difícil de transportar, la caza lanzándose a toda velocidad sobre su cuerpo y aturdiéndola; la presa cae al suelo, más o menos herida, y el Halcón la devora en el lugar, después de haberla parcialmente desplumado.
Durante una persecución, un halcón peregrino alcanza velocidades asombrosas: se ve un objeto precipitarse desde el cielo, se escucha una especie de silbido, pero todo ocurre con tal rapidez que cuesta reconocer al ave rapaz. Debido a esta increíble velocidad, que llega a los 300 km/h, no puede atrapar aves posadas en el suelo, ya que al lanzarse sobre una presa inmóvil correría el riesgo de estrellarse contra la tierra.
El biólogo y zoólogo alemán Peter Simon Pallas ya había señalado en el pasado que, cuando un Halcón persigue a un Pato, a veces se sumerge en el agua a tal profundidad que no logra volver a la superficie y muere ahogado. En algunas ocasiones, por su audacia, valentía y gran agilidad, llega incluso a arrebatar la presa a los cazadores que acaban de abatirla.
El ciclo reproductivo comienza a finales de febrero. En este periodo, las parejas regresan al territorio donde habían nidificado el año anterior. El macho y la hembra, generalmente silenciosos durante el resto del año, se vuelven muy ruidosos.
Durante buena parte del día, sus vuelos acrobáticos van acompañados de fuertes chillidos.
Como se ha mencionado, el Halcón no construye un nido propiamente dicho, sino que se conforma con excavar una depresión en el suelo, generalmente en un lugar accesible solo por vía aérea, siempre dentro de su territorio. Puede ser una cornisa rocosa de al menos 50 cm de ancho, una cavidad en un acantilado o incluso un viejo nido de cuervo.

Con tal rendimiento, los cetreros lo han entrenado para la caza desde la Edad Media © Giuseppe Mazza
En las llanuras aprovecha los nidos abandonados por otras rapaces, situados en la cima de los árboles. En las estepas llega a nidificar incluso sobre la arena.
Hacia finales de marzo o comienzos de abril, la hembra pone de tres a cuatro huevos redondeados, de cáscara amarillenta con manchas pardas y rojizas, que ambos padres incuban alternativamente durante 28 a 30 días (por huevo, dado que en ocasiones la incubación comienza con la puesta del primer huevo
Posteriormente, ambos progenitores crían juntos a los polluelos, y el constante ir y venir, acompañado a menudo de gritos agudos, revela desde lejos la presencia del nido. Los pequeños son alimentados con esmero con pajarillos cuidadosamente desplumados por la madre o, en su ausencia, por el padre.
Una vez que aprenden a volar, hacia las cinco semanas de edad, los padres les enseñan a cazar hasta finales de julio, momento en que la familia se separa.
Las presas habituales del Falco peregrinus son palomas, estorninos, avefrías, perdices, alondras y pequeños limícolas. Tampoco desdeña a los micromamíferos (diversos roedores) ni a algunos reptiles. Es el terror de los criadores de palomas, que lamentablemente intentan matarlo por todos los medios.
Actualmente, el Halcón peregrino se está volviendo cada vez más escaso; la especie figura en la Lista Roja de la UICN, lo cual representa un grave peligro para el equilibrio y la ecología de la avifauna mundial. En América del Norte esta disminución ya es evidente, según señalan los biólogos y ornitólogos, pero la situación es aún más seria en Europa occidental.
En parte, esto se atribuye al envenenamiento secundario causado por insecticidas (DDT, dieldrina, HCH, etc.).
Estas sustancias modifican el metabolismo del calcio en las hembras, volviéndolas estériles y tóxicas, y que además bloquean la espermatogénesis en los machos. El fenómeno se está extendiendo rápidamente, y los zoólogos se preguntan si el Falco peregrinus no será una especie destinada de forma irreversible a la extinción.
Sin embargo, desde 2021, considerando su amplia distribución, aparece como “LC, Least Concern”, es decir, como “Preocupación Menor”, en la Lista Roja de especies en peligro de extinción de la UICN.
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