Branta sandvicensis

Familia : Anatidae

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Texto © Dr. Davide Guadagnini

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Con una altura de 40 cm y patas parcialmente palmeadas, equipadas con almohadillas para caminar sin cortarse en la lava, Branta sandvicensis es el ave endémica más grande de las islas hawaianas

Con una altura de 40 cm y patas parcialmente palmeadas, equipadas con almohadillas para caminar sin cortarse en la lava, Branta sandvicensis es el ave endémica más grande de las islas hawaianas © Giuseppe Mazza

El Nene o Ganso de Hawái (Branta sandvicensis Vigors, 1834) pertenece al orden de los Anseriformes , a la familia Anatidae al género Branta y a la especie Branta sandvicensis.

El nombre del género branta deriva probablemente de la palabra en lengua nórdica antigua “brandgàs”, que significa “oca quemada”, en referencia a los colores predominantes de las ocas pertenecientes a este género.

El nombre de la especie sandvicensis deriva de “sandwichensis”, que a su vez se refiere al nombre que había sido dado a las actuales islas Hawái, es decir, “islas Sandwich”, por el explorador británico James Cook en 1770.

Zoogeografía

Branta sandvicensis  es el ave endémica de mayor tamaño del archipiélago de Hawái. Antiguamente, la especie era conocida con el nombre de “Oca de las islas Sandwich”, que era el antiguo nombre de su archipiélago tropical de origen. El Nene es la especie de oca propiamente dicha con el área de distribución más pequeña y más meridional respecto de todas las demás especies de ocas existentes. Además, es la única especie de oca que vive en un área confinada a islas. Actualmente, la especie vive en las laderas cubiertas de roca volcánica de la altiplanicie de Mauna Kea y en los volcanes Mauna Loa y Hualalai, así como en unos pocos otros lugares de la isla de Hawái. La especie ha sido reintroducida hasta las llanuras de la isla de Kauai y en el cráter Haleakala de la isla de Maui.

Ecología-Hábitat

Branta sandvicensis es una especie sedentaria y poco inclinada al vuelo; un caso único entre las ocas de “linaje nórdico”. Vive en los diferentes ambientes del archipiélago de Hawái: en matorrales abiertos, praderas, dunas costeras, extensiones y laderas de lava rocosa desde el nivel del mar hasta 2500 m o más de altitud. Aunque las tierras altas de las islas Hawái están a menudo envueltas en nubes bajas que aportan humedad y favorecen la formación de rocío, estos lugares resultan ser sustancialmente semiáridos y el único agua disponible es la que se acumula espontáneamente en pequeñas charcas temporales. La especie se ha adaptado también a aprovechar ambientes artificiales como campos de golf, praderas y campos cultivados.

Morfofisiología

Branta sandvicensis es una oca de tamaño mediano, con una altura de aproximadamente 40 cm y un peso de 1,5-3 kg (los machos pesan generalmente un poco más que las hembras). La parte rostral de la cabeza (cara) y una amplia franja dorsal del cuello son de color negro y forman un dibujo único con el pico, que también es negro. El resto de la cabeza, es decir, la zona de las mejillas, y las partes laterales y ventrales del cuello son de un característico color ocre amarillento-gamuza-cuero.

Las plumas del cuello constituyen profundas hendiduras, surcos o acanaladuras, de modo que el cuello aparece estriado y corrugado en bandas con características líneas ligeramente onduladas y oscuras. La coloración del cuello termina netamente en su base, a nivel de una especie de collar oscuro en forma de anillo. El resto del cuerpo es de color pardo-café con leche-tierra quemada, con las plumas laterales y, aún más, las dorsales más oscuras, pardo-negruzcas, terminadas con bordes más claros, siempre de color pardo quemado. También son pardo-negruzcas oscuras las plumas remeras de las alas y las timoneras de la cola. La región subcaudal y una franja de la supracaudal son blancas.

Por el contrario, dado el ambiente árido en el que vive, Branta sandvicensis es un nadador mediocre. El apareamiento tiene lugar en tierra.

Por el contrario, debido al ambiente árido en que vive, es un nadador mediocre. El apareamiento tiene lugar en tierra © Giuseppe Mazza

El Nene es conocido también con el nombre de “Oca de la lava”; es la única ave acuática adaptada a vivir sobre las inhóspitas y rocosas coladas de lava. El terreno hostil, áspero e irregular de las empinadas laderas volcánicas ha modelado y seleccionado la especie, que ha desarrollado patas largas y robustas, dotadas de dedos largos solo parcialmente palmeados, lo que hace a estas ocas más ágiles que sus congéneres.

Las patas, en esta especie, se encuentran bien adelantadas respecto al cuerpo, permitiendo una forma de andar distinta de la típica de las ocas, es decir, no balanceante. Las patas son de color gris negruzco. Los pies, además, están “bien acolchados” con tejido que forma una especie de almohadilla, de modo que puedan caminar cómodamente sobre la lava áspera y cortante.

Los ojos son bastante grandes y expresivos, de color pardo muy oscuro-negro, y confieren a esta oca un aspecto simpático e inteligente.

Etología-Biología reproductiva

Su famoso nombre de origen polinesio, “Nené”, hace referencia y deriva de sus vocalizaciones bajas, débiles y lúgubres, que se asemejan a gemidos. La suposición de que el Nene está emparentado con el Ganso canadiense (Branta canadensis) y desciende de él ha sido confirmada por análisis genéticos. Sus antepasados “canadienses” migraron a las islas Hawái probablemente hace 500.000 años, no mucho después del “nacimiento” de las propias islas. Nidificaban en praderas y bosques abiertos desde el nivel del mar hasta el borde de las selvas pluviales en las islas Hawái, Maui, Kauai y probablemente Nihau y Molokai.

Puesto que, como se ha visto, estas ocas viven en ambientes pobres en agua, resultan ser malas nadadoras y los apareamientos tienen lugar normalmente en tierra. Tienen hábitos alimentarios vegetarianos-herbívoros, nutriéndose de todas las partes de la a menudo escasa vegetación que consiguen encontrar.

Generalmente, los nenes se reúnen en pequeños grupos a mayores altitudes en verano y a menores altitudes en invierno, en armonía con el crecimiento de la vegetación de la que se alimentan. También los nenes, como todas las aves de Hawái, se han visto fuertemente perjudicados por la llegada de los mosquitos, establecidos en el archipiélago alrededor de 1900, vectores de la malaria aviar. A causa de esta plaga, la mitad de las 140 especies aviares endémicas de Hawái se han extinguido; de las supervivientes, la mitad siguen hoy en peligro de extinción y algunas especies se han visto obligadas a refugiarse por encima de los 500-600 m de altitud, donde la presencia de mosquitos es menor.

En 1949 Branta sandvicensis estuvo al borde de la extinción: en la naturaleza quedaban solo 20-30 ejemplares y en cautividad 17.

En 1949 estuvo al borde de la extinción: en la naturaleza quedaban solo 20-30 ejemplares y en cautividad 17 © Giuseppe Mazza

Para parecer más agresivo y amenazador, el Nene eriza y hace vibrar las plumas del cuello. Esta especie, a diferencia de las demás especies de ocas, no está influida por el fotoperiodo creciente; la estación reproductora es prolongada y se extiende de agosto a abril.

La mayor parte de las parejas, en estado silvestre, nidifica bajo arbustos de un brezo local (Leptecophylla tameiameiae) o bajo otros arbustos que crecen sobre las coladas de lava. Generalmente nidifican entre los 1500 y 2500 m de altitud.

No se observaron nidos silvestres antes de 1956. La puesta está generalmente compuesta por 3-4 huevos (1-5). La incubación dura aproximadamente 29-32 días.

Branta sandvicensis presenta las partes superiores de color pardo marrón, incluyendo el vértice de la cabeza y el dorso del cuello, y las partes ventrales grisáceo-blanquecinas, comprendiendo la frente, las mejillas y el cuello ventrolateralmente; la región auricular aparece sombreada de oscuro, al igual que una segunda mancha situada entre el ojo y el pico. El plumón presenta en conjunto un aspecto nebuloso. El pico es ya oscuro, pardo-negruzco, y las patas son grisáceas con matices cárneos. Los jóvenes crecen bastante lentamente, también debido a los escasos recursos alimenticios y a las pocas horas de luz, en comparación con sus parientes nórdicos, de que disponen, necesitando hasta tres meses para alcanzar la edad del primer vuelo y pudiendo permanecer con los padres hasta la siguiente estación reproductora.

Incluso en condiciones ideales, en la naturaleza, las tasas de supervivencia de los jóvenes son bastante bajas. El Nene estuvo al borde de la extinción: se estima que antes de la llegada de los europeos a Hawái, en 1778, la población era de unos 25.000 ejemplares. Los nativos habían cazado la especie durante siglos, pero solo durante la muda, cuando las ocas perdían la capacidad de volar y descendían hacia las zonas bajas, sin afectar de este modo excesivamente a la población global. La gran presión cinegética ejercida por europeos y estadounidenses fue la causa primaria del gravísimo declive de la especie; grandes cargamentos de nenes eran utilizados como alimento en los barcos balleneros y para alimentar a los emigrantes Forty-Niners en California. Otra catástrofe para la especie fue la introducción de la Mangosta india, familia Herpestidae, en 1883, que supuestamente debía combatir a las ratas, a su vez introducidas en el archipiélago.

Como ocurre a menudo, las especies alóctonas introducidas para controlar teóricamente otras especies, quizá también alóctonas, terminan causando daños reales a otras especies autóctonas y raras. La Mangosta india comenzó, de hecho, a depredar principalmente huevos, polluelos y hembras en incubación de Nene. Finalmente, perros, gatos, bovinos, caballos, cerdos, ovejas y cabras, llegados con los extranjeros, empeoraron aún más la situación, también por el impacto degradante que tuvieron sobre los hábitats naturales nativos del archipiélago. Cuando finalmente, en 1907, se decidió proteger esta especie, las ocas habían desaparecido de todas las islas del archipiélago excepto de la isla de Hawái.

Víctima de una caza despiadada, de las ratas, de la Mangosta india introducida por el hombre junto con varios animales domésticos como perros, gatos, bovinos, caballos, cerdos, ovejas y cabras, por no hablar de la malaria aviar.

Víctima de una caza despiadada, de las ratas, de la Mangosta india introducida por el hombre y de animales domésticos como perros, gatos, cerdos, ovejas y cabras, además de la malaria aviar © Giuseppe Mazza

En 1949, el nene estuvo a punto de desaparecer definitivamente de nuestro planeta; en la naturaleza quedaban 20-30 ejemplares y en cautividad solo 17.

Dos ocas procedentes de un criador de Hilo, que en 1940 poseía un pequeño grupo de esta especie, más un ejemplar procedente del zoológico de Honolulu y una hembra salvaje constituyeron el primer exiguo grupo de un programa de reproducción en cautividad iniciado precisamente en 1949 en el Centro Hawaiano para Bosques y Fauna de Pohakuloa, situado en las laderas de Mauna Loa. Al año siguiente, tres ejemplares fueron enviados a Inglaterra al recién fundado Wildfowl Trust; allí, centenares de ejemplares fueron criados con éxito, alejando a la especie del abismo de la extinción.

No hay ninguna duda de que la cría artificial y la difusión en cautividad fueron fundamentales para la recuperación de esta especie. Gracias a la pasión de criadores, primero científicos y hoy también aficionados, la especie está muy difundida y se cría en cautividad en todo el mundo. En la naturaleza, el Nene ha sido reintroducido muchas veces a partir de 1960 y más de 2000 ejemplares han sido liberados en 8 sitios considerados adecuados en las islas Hawái, Maui y Kauai. El plan de reintroducción no tuvo el éxito esperado, sobre todo porque las aves no eran capaces de autosostenerse desde el punto de vista alimentario. Solo en tres de los ocho sitios la población reintroducida se volvió estable o aumentó.

Las dificultades para una repoblación eficaz de la especie en los territorios naturales son múltiples: depredación por parte de animales carnívoros introducidos, incapacidad de los animales criados para adaptarse a las duras condiciones del medio salvaje, malas condiciones de los territorios de forrajeo y pastoreo, gran pérdida de neonatos por deshidratación y hambre a causa de hábitats de baja calidad, tráfico urbano que causa muchas muertes por atropello, en Hawái y Maui, y furtivismo, ya que la caza está actualmente prohibida. En la naturaleza la población permanece por debajo de los 1000 ejemplares y, con todos los problemas modernos que, como se ha visto, la especie debe afrontar, este resultado es ya casi increíble.

Por fortuna, como decíamos, miles de ejemplares se mantienen y se reproducen fácilmente en cautividad. El Nene, en cautividad, resulta particularmente agradable y simpático, aunque mantiene actitudes típicamente agresivas y defensivas propias de una oca.

Desde 2021, Branta sandvicensis  aparece como “NT, Near Threatened“ (Casi Amenazada) en la Lista Roja de especies en peligro de extinción de la UICN..

 

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