Familia : Anatidae

Texto © Dr. Davide Guadagnini

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

Anas capensis está presente de forma irregular en África central y meridional © G. Mazza
Anas capensis Gmelin, 1789, conocida como Pato del Cabo, es un pequeño pato del África tropical de aspecto característico que pertenece al orden Anseriformes, a la familia Anatidae, al géner Anas y a la especie Anas capensis.
El nombre del género Anas procede de los términos latinos “anas, anatis”, que significan simplemente “pato”; el nombre de la especie capensis deriva del Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, en clara referencia a la zona de origen de esta especie.
Zoogeografía
Los patos del Cabo son originarios de una amplia zona del centro-sur de África. Presentan una distribución en “manchas de leopardo”: escasos en gran parte de su área de distribución, pueden ser localmente abundantes. Son numerosos en Mozambique y en KwaZulu-Natal, con las mayores concentraciones en el sur. Hacia el norte son raros en África occidental y oriental; sin embargo, son comunes en Etiopía y en los lagos alcalinos del Rift Valley.
Ecología-Hábitat
El hábitat principal de esta especie está constituido por pequeñas masas de agua salada o salobre, poco profundas y sin vegetación emergente o con presencia de carrizales, ambientes áridos, lagunas costeras o estuarios fluviales. En estos territorios “de carta geográfica”, la coloración pálida de estas anátidas se mimetiza eficazmente con el entorno. Es esencialmente una especie de llanura, aunque puede alcanzar altitudes de 1.500–1.700 metros en África oriental, en el Rift Valley.
Morfofisiología
Este pato se distingue por poseer, en proporción a su tamaño, un pico bastante llamativo tanto por sus dimensiones (alargado) como por su coloración: rosada, más intensa en la base (a veces casi roja), con inserción y punta negras; además, presenta una forma cóncava con la punta dirigida hacia arriba. Es una de las anátidas más pequeñas de su género (Anas), con una longitud media de 35–46 cm y un peso de aproximadamente 315–500 g.
Presenta un plumaje gris claro-cuéreo moteado de marrón que, bajo determinadas condiciones de luz, puede parecer muy claro, casi blanco. En el dorso, las plumas cobertoras son marrones con bordes amarillentos. Los machos excitados muestran un rudimentario penacho erizado y una especie de crin en la nuca que, junto con una frente alta y redondeada, confiere al ave un aspecto redondeado y algo abultado.

Vive en pequeños cuerpos de agua salada o salobre, poco profundos y sin vegetación emergente, ambientes áridos, lagunas costeras o estuarios de ríos © Giuseppe Mazza
Los patos del Cabo presentan espejos alares verdes y negros, metálicos y brillantes, ampliamente bordeados de blanco; estos llamativos espejos son especialmente visibles en vuelo o cuando el macho realiza una especie de danza semicircular sobre el agua. El resto del ala es de color marrón más uniforme; el envés del ala también es pardo, con partes de las plumas secundarias blancas. Las patas son grises con tonalidades anaranjadas variables.
Los sexos son similares: los machos se distinguen, además de por un tamaño ligeramente mayor, por el penacho, la crin y los ojos de color naranja brillante-rojizo. En las hembras los ojos son de color naranja-marrón, presentan crines más pequeñas, el pico es más opaco, el tamaño es menor y el plumaje ligeramente menos brillante.
Etología-Biología reproductiva
El Pato del Cabo no es particularmente tímido; si se ve perturbado se sumerge nadando bajo el agua o alza el vuelo describiendo amplios círculos ascendentes sobre el agua antes de volver a posarse cerca.

Es una de las anátidas más pequeñas del género Anas, con una longitud de 35–46 cm y un peso de 315–500 g © G. Mazza
Nada manteniéndose alto sobre el agua, siempre vigilante, moviendo la cabeza arriba y abajo.
Tiene un vuelo ágil y rápido, caracterizado por trayectorias ondulantes.
De hábitos principalmente crepusculares y nocturnos, vive en parejas o en pequeños grupos (3–7 individuos), aunque durante la muda puede formar bandadas de cientos de ejemplares en áreas acuáticas principales.
Aunque generalmente es sedentario, puede volverse nómada y errático en periodos de sequía, realizando desplazamientos complejos y de larga distancia que lo llevan fuera de sus áreas habituales.
Esta especie se sumerge con mayor facilidad que muchas otras anátidas de superficie. Las largas lamelas del pico indican que se alimenta principalmente filtrando y tamizando el agua. Probablemente, debido a su tendencia a sumergirse con frecuencia, el pico está orientado hacia arriba, recordando al de los porrones (Aythya spp.).
Alrededor del 80 % o más de su dieta es de origen animal, compuesta por pequeñas presas como insectos acuáticos, larvas, crustáceos y renacuajos. El resto de la alimentación está constituido por materia vegetal.
El Pato del Cabo pasa mucho tiempo descansando en tierra, en las orillas de lagos o masas de agua. Los machos, bastante silenciosos, emiten susurros roncos semejantes a chillidos nasales y, durante el cortejo, silbidos agudos; la hembra produce vocalizaciones nasales tipo “cuac-cuac”. Las parejas suelen realizar danzas sincronizadas de exhibición.

Gran pico con largas lamelas filtrantes. Su dieta principal está compuesta por insectos acuáticos, larvas, crustáceos y renacuajos; solo el 20 % corresponde a materia vegetal. Se adapta a la vida en cautividad y puede alcanzar 20 años © Giuseppe Mazza
La reproducción es irregular y oportunista a lo largo de todo el año, cuando las condiciones son favorables, aunque los picos de nidificación suelen darse entre marzo y mayo. Está estimulada por lluvias estacionales que generan zonas inundadas. Los vínculos de pareja son muy fuertes, posiblemente permanentes, lo que permite aprovechar rápidamente hábitats temporales adecuados para la reproducción.
Los nidos se ocultan bajo arbustos espinosos u otra vegetación protectora; generalmente se sitúan en pequeñas islas o cerca del agua. Los nidos de distintas parejas pueden encontrarse próximos entre sí. En zonas con vegetación densa pueden observarse estrechos pasillos que conducen al nido.
La puesta consta generalmente de 6–8 (4–13) huevos de color blanco-crema, incubados durante unos 25–27 días por la hembra. Los polluelos presentan una coloración marrón con tonos amarillentos. Los machos participan activamente en el cuidado de las crías, lo que probablemente reduce la mortalidad neonatal. Las crías pueden agruparse en guarderías colectivas. Los jóvenes alcanzan la independencia poco antes de los dos meses de edad.
Esta especie no parece estar amenazada; se estima que decenas de miles de individuos viven en África oriental y otros tantos en Sudáfrica, donde la población parece haber aumentado en los últimos años, probablemente gracias al uso de masas de agua artificiales en expansión. Se adapta bien a la cautividad, donde se reproduce fácilmente en distintos periodos del año; los progenitores son muy protectores y defienden enérgicamente a las crías incluso frente a aves depredadoras de mayor tamaño como gaviotas o garzas. Debido a la variedad de comportamientos interesantes que presenta, esta especie debería estar más difundida en la avicultura amateur; su longevidad puede aproximarse a los veinte años.
Desde 2024, Anas capensis aparece como “LC, Least Concern”, es decir, como “Preocupación Menor”, en la Lista Roja de especies amenazadas de la UICN.
