Familia : Plantaginaceae

Texto © Prof. Pietro Medagli

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

Digitalis ferruginea crece entre 500 y 1700 m sobre el nivel del mar en el noreste del Mediterráneo © G. Mazza
Digitalis ferruginea L., Sp. Pl.: 622 (1753), es una hemicriptófita escaposa, es decir, una planta herbácea perenne cuya parte aérea se seca cada año, manteniéndose vivas únicamente las partes basales; se trata por tanto de una especie perennante con yemas situadas a nivel del suelo.
Desde el punto de vista de la distribución, es una orófita presente a altitudes comprendidas entre los 500 y los 1700 m, con un área de distribución de extensión mediterránea nororiental.
Crece en bosques de rebrote, claros forestales, pastizales y entre los helechos que ocupan los terrenos abandonados de la franja montana.
Todas las especies de Digitalis contienen un grupo de potentes glucósidos cardíacos (digitálicos), como la digitoxina, la lanatósido C y otros, utilizados en cardiología para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca y de los trastornos del ritmo, pero extremadamente tóxicos si se usan de forma incorrecta, por lo que requieren un estricto control médico. Estos compuestos influyen en la contractilidad cardíaca con un efecto cardiotónico; sin embargo, dosis excesivas pueden provocar intoxicaciones graves, incluso mortales.
En la actualidad, estos principios activos se sintetizan en laboratorio y son ampliamente utilizados en la industria farmacéutica.
En cuanto a la etimología, el nombre genérico Digitalis significa en latín “del dedo”, en referencia a la forma de la corola. El epíteto específico ferruginea, “de color herrumbre” en latín, alude claramente al aspecto rojizo-parduzco de las flores. También los nombres comunes evocan esta coloración: en italiano Digitale bruna, en alemán Rostblütiger Fingerhut, en inglés Rusty foxglove, en español Digital roja y en francés Digitale ferrugineuse.
Digitalis ferruginea es una planta herbácea bienal, con tallo erecto, glabro o muy poco ramificado, generalmente rojizo, que alcanza entre 50 y 120 cm de altura y se desarrolla en el segundo año de vida.
Las raíces están constituidas por una raíz pivotante principal y otras secundarias más pequeñas.
Durante el primer año, las hojas de la digital marrón se disponen en una roseta basal, mientras que en el segundo año se desarrollan también las hojas caulinares.

Las flores, ubicadas en las axilas de las brácteas, son hermafroditas y presentan solo una simetría bilateral parcial © Giuseppe Mazza
Las hojas basales son de forma lineal-espatulada, con la base gradualmente estrechada en un pecíolo; miden 2–3 cm de ancho y 10–20 cm de largo, con ápice agudo y con 7–9 nervaduras bien evidentes y casi subparalelas, visibles también en la cara superior de la hoja.
Presentan un margen entero o denticulado, con una fina pubescencia en los bordes y sobre las nervaduras de la cara inferior.
Las hojas caulinares son similares a las basales, pero progresivamente más pequeñas hacia la parte superior del tallo y carentes de pecíolo. En la inflorescencia, las hojas florales asumen la función de brácteas verdes, alargadas y lineales.
Los flores se sitúan en la axila de las brácteas. Son hermafroditas y solo parcialmente zigomorfas, es decir, con simetría bilateral.
Aparecen insertadas individualmente, a ambos lados del tallo, mediante un pedúnculo corto acompañado por una bráctea lanceolada, dispuestas en un racimo muy largo y orientadas horizontalmente.
Los pétalos están soldados entre sí formando un tubo corolino acampanado de 13–16 mm, que presenta en la garganta lóbulos libres.
Una de las características principales de Digitalis ferruginea es el color ocre de la corola, que muestra un reticulado parduzco; en conjunto, el color ocre y el retículo confieren a la flor un aspecto ferrugíneo. La corola presenta finos pelos.
El cáliz tiene los cinco sépalos soldados en la base y presenta dientes alargados, con ápice truncado o redondeado y con borde blanquecino o violáceo; el lóbulo medio del lado inferior de la corola sobresale notablemente respecto a los laterales, es completamente barbado y mide entre 9 y 12 mm.
Cada flor de Digitalis ferruginea posee cuatro estambres amarillos, situados en la parte superior de un filamento rojizo que se vuelve blanquecino hacia el ápice, insertos en la corola a la base del ovario.
Las anteras son amarillas y el filamento, que presenta una curvatura en el tercio inferior, es de color rojo vinoso y se torna blanco hacia el extremo superior.

La corola presenta pelos finos y el cáliz 5 sépalos con un borde blanquecino o violáceo. El envés de la corola, barbado, sobresale significativamente de los laterales © Giuseppe Mazza
El ovario verdoso está coronado por un estilo blanquecino que se estrecha hacia el estigma. Los estambres y el estilo con el estigma quedan completamente contenidos en el interior de la corola, sin sobresalir al exterior.
La floración tiene lugar entre junio y julio; las flores son polinizadas por insectos y dan origen, tras la maduración, a un fruto constituido por una cápsula de forma cónica con rostro apical, formada por dos valvas que contienen numerosos semillas.

La floración se produce en junio-julio y la polinización se realiza mediante insectos, como este abejorro © mrtyngn
Es una especie que difícilmente da lugar a confusión; de hecho, la única especie similar a Digitalis ferruginea es Digitalis laevigata W. et D. (Digital de la Rosandra), que sin embargo es muy rara y se encuentra en el Carso triestino, en particular en el valle de la Rosandra, de donde deriva su nombre.
El uso en farmacia y en la medicina popular está vinculado principalmente a Digitalis purpurea, una planta que debe manejarse con extrema precaución y cuyo empleo debe excluirse del ámbito de la medicina popular.

El fruto es una cápsula cónica con rostro apical, formada por dos valvas llenas de semillas © Markus Ackermann
Parece que Digitalis ferruginea también posee propiedades análogas, pero no consta que haya sido empleada como planta medicinal ni con otros fines. De hecho, varias especies de digitales se utilizan como plantas ornamentales, sobre todo Digitalis purpurea L. y Digitalis grandiflora Miller, por su porte alto y esbelto y por su coloración atractiva; en cambio, Digitalis ferruginea, quizá debido a sus colores poco vistosos, no parece despertar un interés ornamental particular.
De las 27 especies pertenecientes a este género, solo 7–9 se cultivan comúnmente en los jardines europeos, aunque bajo nombres comunes diferentes, generalmente incorrectos y referidos en su mayoría únicamente a dos especies, Digitalis purpurea y Digitalis grandiflora.
