Terathopius ecaudatus

Familia : Accipitridae

GIANFRANCO.gif
Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Terathopius ecaudatus, un águila atípica, habita en muchas regiones africanas y en el sur de la Península Arábiga.

Terathopius ecaudatus, un águila atípica, habita en muchas regiones africanas y en el sur de la Península Arábiga © Giuseppe Mazza

El Águila volatinera (Terathopius ecaudatus Daudin, 1800) pertenece al amplio orden Accipitriformes y a la familia Accipitridae. Junto con el curioso Aguila crestada (Lophaetus occipitalis), se considera una de las dos águilas atípicas del África subsahariana.

Observar Terathopius ecaudatus en vuelo produce una impresión singular: a primera vista parece no ser un ave, sino un cometa o algún artefacto suspendido en el aire; o bien, al reconocer que se trata de un ave, se diría que es un ejemplar mutilado, que ha perdido la cola o parte de su aparato de vuelo.

La segunda impresión es que el animal tiene dificultad para mantenerse en el aire y que está a punto de caer en cualquier momento.

Su vuelo realmente da la sensación de ser inestable, lo que explica el origen de su nombre común. “Volatinero” o “bateleur” (en francés) alude al movimiento peculiar de sus alas, que baten solo por la punta y, a veces, de forma alternada, como si el ave jugara o hiciera equilibrio sobre sí misma, tal como un funámbulo sobre un cable, debido a la práctica ausencia de cola, que le da una silueta desproporcionada. Por esta razón, se le denomina Águila volatinera, en alusión a su peculiar vuelo, que parece un intento continuo de mantener el equilibrio.

El diseño de sus alas lo hace inconfundible e inolvidable.

Se le llama Águila volatinera por su peculiar patrón de vuelo, casi como si se mantuviera en precario equilibrio como un equilibrista.

En italiano se llama Halcón malabarista por su peculiar patrón de vuelo, casi como un equilibrista © Gianfranco Colombo

Sin embargo, pese a su aparente fragilidad, el Águila volatinera posee un vuelo poderoso y resistente, capaz de mantenerlo en el aire durante más de las tres cuartas partes del día. Se desplaza con gran velocidad y en vuelo rectilíneo a baja altura sobre el terreno, recorriendo extensas zonas de caza en busca de presas, y puede cubrir varios cientos de kilómetros diarios. El nombre vulgar “bateleur” proviene del francés, y significa literalmente “saltimbanqui” o “artista de calle”, en referencia a su vuelo acrobático. Este mismo término ha sido adoptado en otras lenguas: en inglés Bateleur, en neerlandés Bateleur, en francés Bateleur des savanes; en portugués Águila bailarina y en italien Falco giocoliere.

El nombre genérico Terathopius deriva del griego «teras, teratos», maravilla, prodigio, mientras que el epíteto específico «ecaudatus» proviene del latín y significa sin cola.

Este rapaz es el único representante del género Terathopius.

Como ocurre en varios países africanos que eligen animales emblemáticos como símbolos nacionales, el Águila volatinera fue adoptado por Zimbabue y figura estilizado en su bandera nacional. El llamado “Ave de Zimbabue”, del antiguo reino homónimo, representado en esculturas de piedra halladas en sitios arqueológicos locales, fue elegido en tiempos de Cecil Rhodes como emblema de la Rodesia del Norte, y más tarde adoptado por el actual Zimbabue.

Los jóvenes se distinguen fácilmente por la ausencia de la cera roja y de la amplia franja blanca alar característica de los adultos.

Zoogeografía

Terathopius ecaudatus es una especie típicamente africana, aunque algunos individuos habitan en las regiones más meridionales de la península Arábiga.

Los juveniles de Terathopius ecaudatus se reconocen fácilmente por la ausencia de cera roja y la amplia banda blanca.

Los juveniles se reconocen fácilmente por la ausencia de cera roja y la amplia banda blanca © Gianfranco Colombo

Ocupa un amplio rango geográfico que se extiende desde el Sahel subsahariano hasta el norte de Sudáfrica, aunque está ausente en la zona ecuatorial occidental, especialmente en la cuenca del río Congo. Al ser un ave que evita las zonas densamente arboladas y de escasa visibilidad, inapropiadas para especies que dependen de la reconocimiento aéreo para cazar, el Águila volatinera rehúye las selvas tropicales y toda vegetación cerrada. Se lo considera una especie residente, aunque los juveniles pueden realizar desplazamientos de largo alcance durante los primeros años, probablemente en busca de nuevos territorios.

Ecología-Hábitat

Terathopius ecaudatus habita principalmente en regiones de sabana y zonas predesérticas, incluso en las proximidades costeras. Suele sobrevolar los márgenes de los bosques, sin adentrarse en ellos, y puede encontrarse en altiplanos herbosos hasta los 4.000 metros de altitud, aunque su rango óptimo se sitúa por debajo de los 2.000 m.

Aunque ocasionalmente se alimenta de carroña, sus presas preferidas son aves terrestres, a las que sorprende desde gran altura durante sus vuelos de reconocimiento y sobre las cuales se lanza en rápidas espirales descendentes. Entre sus presas más frecuentes figuran las gangas y alcaravanes (género Pterocles), así como tórtolas, palomas, reptiles y pequeños mamíferos. En ocasiones ataca también animales heridos o debilitados.

Como la mayoría de las rapaces, Terathopius ecaudatus es víctima de la caza furtiva y de la captura para el comercio ilegal, además de sufrir los efectos de los cebos envenenados utilizados por los agricultores para el control de roedores. A comienzos del siglo XX, se le consideró erróneamente responsable de ataques a animales de corral y aves domésticas, por lo que fue perseguido y eliminado indiscriminadamente por los campesinos.

Aunque no es una especie rara y se encuentra bien distribuida dentro de su área de ocupación, el declive generalizado de las poblaciones de rapaces ha llevado a las autoridades a incluir al Águila volatinera entre las especies bajo observación y protección prioritaria. De hecho, desde 2020 Terathopius ecaudatus está catalogado como “EN Endangered” en la Lista Roja de especies en peligro de extinción de la UICN.

Un adulto con su polluelo. El nido de Terathopius ecaudatus, generalmente ubicado en la copa de árboles espinosos e inaccesibles, contiene un solo huevo.

Un adulto con su polluelo. El nido, ubicado en la copa de árboles espinosos e inaccesibles, contiene un solo huevo. © Gianfranco Colombo

Morfofisiología

Terathopius ecaudatus es un rapaz de tamaño mediano a grande, que alcanza 75 cm de longitud, una envergadura alar superior a 170 cm y un peso que sobrepasa los 2 kg.

Su plumaje es notablemente contrastado: el cuerpo es casi enteramente negro, el dorso de color rojizo o ferruginoso, y las coberteras alares son gris parduzcas, atravesadas por una ancha franja blanca, muy visible en vuelo. Posee una cera de color rojo brillante, visible incluso a distancia, y un pico rojo amarillento con ápice negro. La cola, muy corta y negra, se despliega durante el vuelo, aunque su longitud equivale apenas al ancho de las alas. Las patas, también rojizas, completan el aspecto característico del ave.

Durante el vuelo, las alas, amplias y redondeadas en su borde posterior, muestran plumas primarias excepcionalmente largas, siendo las primeras cuatro casi el doble de las siguientes, adaptación aerodinámica que le permite mantener el equilibrio y la sustentación pese a la falta de cola.

La hembra es muy similar al macho, aunque presenta un tono más grisáceo en las zonas que en el macho son negras, mientras que los jóvenes son totalmente pardos, con cera facial verdosa. El crecimiento es lento: se requieren aproximadamente ocho años para alcanzar la librea adulta completa, de tonalidades intensas y contrastadas.

Su crecimiento es lento y el adulto tarda unos ocho años en lucir con orgullo su colorido plumaje.

Su crecimiento es lento y el adulto tarda unos ocho años en lucir con orgullo su colorido plumaje © Giuseppe Mazza

Biología reproductiva

Terathopius ecaudatus es monógamo y nidifica en árboles altos, generalmente espinosos e inaccesibles, donde construye una gran plataforma de ramas secas y ramillas entrelazadas.

Aunque habitualmente es un ave silenciosa, durante la defensa del territorio o el periodo de cortejo emite gritos agudos y sonidos guturales característicos. Es una especie muy fiel a su territorio, y a menudo reutiliza el mismo nido durante varios años, reforzándolo constantemente con nuevo material.

La época de nidificación varía a lo largo del año según las condiciones climáticas locales.

La puesta consta de un solo huevo, de color blanquecino con manchas ocráceas, que la hembra incuba durante unas seis semanas.

El macho se encarga de alimentar a la hembra durante la incubación y a la cría en las primeras semanas tras la eclosión. El polluelo permanece en el nido durante más de cuatro meses. Como en las verdaderas águilas, el desarrollo del joven es muy lento: alcanza la madurez sexual y el plumaje adulto alrededor de los ocho años de edad.

Sinónimos

Falco ecaudatus Daudin, 1800.

 

→ Para apreciar la biodiversidad de las aves de presa y encontrar otras especies clicar aquí.