Familia : Emberizidae

Texto © Dr. Gianfranco Colombo

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

El Trillador (Emberiza calandra) tiene un vasto territorio que abarca toda Europa, Asia y la parte africana al norte del Sahara © Gianfranco Colombo
El Trillador (Emberiza calandra Linnaeus, 1758) pertenece al orden de los Passeriformes (Passeriformes), a la familia Emberizidae y es el escribano de mayor tamaño entre las numerosas especies euroasiáticas.
Ya desde el peculiar nombre que recibe en lengua italiana, referido al canto ininteligible que emite durante el periodo reproductivo —más parecido a un grito desordenado y estridente que a un trino de cortejo— se puede comprender cuál es la característica más llamativa de esta ave en un primer contacto.

A primera vista parece un gorrión, pero se reconoce fácilmente por su particular vuelo, con las patas colgando y un rapidísimo batir de alas que no genera gran velocidad © Gianfranco Colombo
También en el norte de Italia se le denomina localmente “ciuciaraìss”, término que no tiene relación con la traducción literal del dialecto lombardo (“chupa raíces”), sino que deriva de una referencia onomatopéyica que reproduce fielmente su vocalización.
Los ingleses, que suelen asignar a las aves nombres o expresiones que imitan su canto, han asociado al strillozzo con la expresión “jangle keys” (“llaves tintineantes”), que repetida refleja con precisión este peculiar sonido.

18,5 cm de longitud, 50 g de peso y 30 cm de envergadura alar © Gianfranco Colombo
La etimología del nombre científico procede, para el género Emberiza, del antiguo alemán “embritz”, con el que se designaban en general los escribanos, mientras que el término específico “calandra” deriva del griego “kalandros”, que significa Alondra o Alondra común (Melanocorypha calandra).
El uso impropio del término “Alondra” para referirse a un escribano tiene su origen en una antigua práctica: los cazadores de aves vendían en invierno estos escribanos a clientes inexpertos, haciéndolos pasar por alondras, mucho más costosas y raras en esa estación.
En la actualidad, algunos autores sitúan al strillozzo en el género Miliaria en lugar de Emberiza, recuperando un término previamente considerado sinónimo.
Miliaria deriva del latín “milium” (mijo), en referencia a aves —probablemente escribanos— que eran engordadas en jaulas alimentándolas con este cereal para su consumo, tradición que en Francia se mantuvo hasta el siglo pasado.
El es denominado en inglés Corn Bunting, en francés Bruant proyer, en alemán Grauammer, en español escribano triguero y en portugués trigueirão.
Zoogeografía
El Trillador presenta una distribución muy amplia que abarca toda Europa, Asia y la franja africana al norte del Sahara. Tolera tanto los climas fríos del extremo norte como los climas extremadamente cálidos de Asia central y el norte de África, adaptándose a diversas altitudes aunque raramente supera los 2000 metros. Está ausente en Islandia, aunque es común en el continente euroasiático incluso a latitudes más elevadas.
En gran parte de su área es sedentario, con desplazamientos estacionales de corto alcance; en las regiones más septentrionales realiza migraciones latitudinales de larga distancia para evitar las duras condiciones invernales.
Estas migraciones suelen ser repentinas, efectuadas en bandadas numerosas que se desplazan para escapar de nevadas intensas o descensos extremos de temperatura que dificultan la búsqueda de alimento.
Se trata de una especie que ha experimentado un fuerte declive en las últimas décadas, desapareciendo de algunas áreas de Europa continental y de diversas islas atlánticas y mediterráneas. En Italia sigue siendo común y ampliamente distribuida, aunque en muchas zonas del valle del Po se ha vuelto escasa o ha desaparecido debido a la agricultura intensiva y la pérdida de praderas naturales.

Más que cantar, el macho del Trillador emite gritos. Muy territorial y al mismo tiempo polígamo, pasa gran parte del día vigilando desde la cima de su arbusto preferido. Controla atentamente su territorio, se hace oír y está siempre listo para perseguir a otras aves que invadan su espacio o molesten sus nidos © Gianfranco Colombo
Ecología-Hábitat
El Trillador está estrechamente ligado a paisajes abiertos herbáceos, como praderas de siega o terrenos baldíos, preferentemente con presencia de arbustos bajos que sobresalgan de la vegetación. Frecuenta también bordes de caminos, campos de cereales, colinas esteparias secas con matorrales de zarza y espino, así como taludes pedregosos y secos de ríos, donde encuentra tanto lugares adecuados para nidificar como posaderos para vigilar su territorio.

Típicamente granívoro, posee un pico robusto adaptado para triturar semillas, con un diente muy marcado en el borde de la mandíbula y una dura prominencia en el paladar © Gianfranco Colombo
Para detectar su presencia en un área determinada basta con observar los arbustos o pequeños árboles, ya que con frecuencia se encuentra posado en el punto más elevado, emitiendo su característico canto. Pasa gran parte del tiempo en esta posición vigilando su territorio y persiguiendo agresivamente a cualquier ave que lo atraviese. Es altamente territorial y, al mismo tiempo, polígamo, por lo que desde su posadero controla tanto su territorio como sus hembras y nidos.

El pequeño nido, muy camuflado, es construido casi siempre en el suelo por la hembra. Contiene 4-5 huevos, notablemente grandes en relación con el tamaño del ave © Gianfranco Colombo
Morfofisiología
El Trillador no presenta las vistosas coloraciones que caracterizan a otros escribanos. Macho y hembra, indistinguibles en el campo, muestran un plumaje de tono marrón tenue, con bordes ocráceos en las alas que delinean cada pluma. El pecho es de color crema uniforme con moteado marrón oscuro. Presenta dos líneas en la garganta que parten del pico y se unen detrás de la nuca, simulando largos bigotes. La cola es larga, bien marcada y ligeramente bifurcada. Las patas son de color carne y el pico amarillento; el ojo es oscuro y bien definido.

¿Un cuadro moderno? No, es el diseño fantasioso de una cáscara de huevo. Los huevos de Emberiza calandra son considerados por muchos como los más “artísticos” del mundo aviar © Gianfranco Colombo
Su plumaje es muy similar al de la Alondra común (Alauda arvensis), la Totovía (Lullula arborea) y el Gorrión común (Passer domesticus), especies con las que comparte hábitat y distribución, así como al de otras hembras de escribanos.
Se diferencia claramente por su mayor tamaño y aspecto más robusto, lejos de la elegancia habitual de otros escribanos, así como por su pico, una verdadera herramienta trituradora de semillas: fuerte y compacto, con un diente muy marcado en el borde de la mandíbula inferior y una prominente estructura endurecida en el paladar que le permite fracturar incluso semillas muy duras.
Estas características son visibles en el campo a corta distancia, especialmente durante la época reproductiva, cuando el ave mantiene el pico abierto para emitir su canto áspero. Durante el vuelo territorial o de búsqueda de pareja, suele llevar las patas colgando y batir las alas rápidamente sin alcanzar gran velocidad, lo que constituye un rasgo distintivo.
Mide aproximadamente 18,5 cm de longitud, puede alcanzar los 50 g de peso y presenta una envergadura alar de unos 30 cm.
Se reconocen dos subespecies: Emberiza calandra calandra y Emberiza calandra buturlini, esta última propia de Asia, indistinguibles en el campo.
Etología-Biología reproductiva
El nido del Trillador es extremadamente difícil de localizar. Aunque puede detectarse siguiendo a los adultos que transportan alimento, resulta casi imposible encontrar a la hembra incubando. El acceso al nido se realiza mediante desplazamientos a pie desde distintos puntos, evitando dejar rastros evidentes.

Cuatro bocas hambrientas alimentadas por ambos progenitores, que acuden al nido con cautela siguiendo distintos recorridos © Gianfranco Colombo
Se sitúa casi siempre en el suelo, oculto en la base de matas de hierba o arbustos, cubierto cuidadosamente con hojas para hacerlo invisible desde arriba. Se excava una pequeña depresión que se reviste con hierbas secas entrelazadas, cada vez más finas hacia el interior, formando una cavidad blanda donde se depositan los huevos. A veces se añaden pelos o crines de animales.
El macho ocupa el territorio antes de la llegada de la hembra, tras lo cual se desarrollan intensas fases de cortejo que incluyen persecuciones y disputas entre varios individuos por el acceso a las hembras.

Para crecer rápidamente, los polluelos necesitan proteínas, por lo que los padres también capturan insectos © Gianfranco Colombo
El nido es construido por la hembra, que también realiza la incubación durante unos 12-15 días. En ocasiones, el nido es parasitado por el cuco (Cuculus canorus).
Los huevos son de color azul blanquecino con intrincados dibujos marrón rojizos en el extremo más ancho, característica típica de los escribanos, cuyas puestas se consideran entre las más “artísticas” del mundo aviar. Son relativamente grandes en proporción al tamaño del ave.
En los primeros días, los polluelos son alimentados solo por la hembra, incorporándose posteriormente el macho. Tras unos diez días, los jóvenes abandonan el nido y se dispersan por la vegetación circundante; alrededor de cuatro semanas después de la eclosión adquieren la capacidad de volar y se vuelven independientes. El macho, aunque frecuentemente polígamo, participa activamente en el cuidado de todas las nidadas.
El Trillador es principalmente granívoro y consume todo tipo de semillas. Durante la reproducción adopta una dieta más insectívora, rica en proteínas, necesaria para el desarrollo de los polluelos. En invierno también consume bayas, arañas, pequeños moluscos y materia vegetal. No se considera una especie amenazada a nivel global, aunque ha sufrido fuertes declives locales debido a la intensificación agrícola.
Desde 2019, Emberiza calandra figura como “LC, Least Concern” (Preocupación Menor) en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN.
Sinónimos
Miliaria calandra Linnaeus, 1758.
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