Parus major

Familia : Paridae

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Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Parlanchín, colorido y siempre en movimiento, el Carbonero común (Parus major) nunca pasa desapercibido.

Parlanchín, colorido y siempre en movimiento, el Carbonero común (Parus major) nunca pasa desapercibido © Antino Cervigni

El Carbonero comun (Parus major Linnaeus, 1758) pertenece al orden Passeriformes y a la familia Paridae, y constituye, junto con su congénere el Herrerillo comun (Cyanistes caeruleus), una de las aves pequeñas más comunes de Europa. Esta última fue anteriormente incluida en el mismo género Parus.

Pocas denominaciones vulgares resultan tan acertadas como ésta para describir las características de un ave: en una sola palabra se condensa toda su extraordinaria vitalidad. Incluso para quien no la conoce, el término Carbonero evoca de inmediato la idea de un pequeño pájaro activo y vivaz, inspirando simpatía espontánea aun sin haberlo visto nunca o sin poder distinguirlo de otros pájaros semejantes. Para quienes sí la conocen, llamarla “alegre” puede parecer incluso insuficiente, pues su constante agitación merecería un calificativo más intenso, más enérgico, más próximo a la inquietud que a la simple alegría.

No es solo su incesante movimiento lo que la distingue de otras especies afines: también su buen humor característico y su inagotable locuacidad, que llenan de sonidos los ambientes que ocupa en cualquier época del año. Su repertorio vocal abarca desde un simple gne gne gne de saludo —que se acelera o intensifica según el tipo de alarma o peligro percibido— hasta su canto primaveral, incorporado incluso al folclore rural.

En los primeros días de primavera, su repetido cirpí cirpí cirpí alegra cada rincón del campo e invita al agricultor a trabajar la tierra. En el habla friulana, dicho canto se interpreta popularmente como “potare, potare, potare” (“podar, podar, podar”), señal inequívoca de que ha llegado el momento de ocuparse del huerto y los frutales.

Durante las últimas décadas, esta especie, junto con la cincia azul, ha mostrado un aumento moderado de sus poblaciones y una consolidación de las áreas ocupadas, especialmente en ambientes antropizados. Se ha comprobado que este crecimiento se debe, en parte, a la instalación de cajas nido y comedores artificiales en jardines y parques urbanos, lo que ha favorecido su supervivencia durante el invierno. Se trata de un fenómeno comparable, aunque a menor escala, al observado con la Paloma doméstica (Columba livia), hoy residente permanente en numerosas ciudades y dependiente casi por completo del alimento suministrado por los seres humanos.

La gran capacidad de adaptación alimentaria demostrada por el Carbonero comun durante el invierno le ha permitido recibir una valiosa ayuda para superar la estación adversa, evitando así la elevada mortalidad invernal típica de la selección natural. Esta especie destaca también por su notable inteligencia y capacidad de aprendizaje, rasgos confirmados mediante estudios experimentales y ya intuibles por su curiosidad innata.

Parus major es curioso y inteligente, con ganas de aprender y crear cultura.

Curioso, inteligente, con ganas de aprender y crear cultura © Antino Cervigni

Se la ha observado resolviendo con gran agudeza diversos mecanismos ideados para ocultar alimento, encontrando soluciones de sorprendente complejidad ,en algunos casos comparables a las del razonamiento humano. De hecho, fue precisamente en Inglaterra, en la década de 1950, donde el Carbonero comun demostró de forma célebre su capacidad cognitiva.

Estas aves aprendieron, junto con el Herrerillo comun, a perforar con su pequeño pero robusto pico la lámina de aluminio que sellaba las tradicionales botellas de leche de cuello ancho dejadas por el repartidor en la puerta de las casas, para consumir la nata superficial. En ciertas zonas periféricas de Londres se estimó que hasta un 80 % de las botellas habían sido “tratadas” de esta manera. El comportamiento se difundió rápidamente entre las poblaciones locales, constituyendo un ejemplo emblemático de aprendizaje social y transmisión cultural en aves.

Otra característica destacable del Carbonero comun es su condición de insectívoro intensivo durante la estación estival. Consume grandes cantidades de larvas y orugas de pequeños lepidópteros, en especial de la Polilla invernal (Operophtera brumata). Se ha calculado que durante las tres semanas necesarias para el desarrollo de una nidada, una sola pareja puede capturar no menos de 7000 orugas, contribuyendo de manera significativa al control biológico de estas poblaciones.

Por este motivo, en huertos y viñedos , ecosistemas frecuentemente sometidos a una elevada presión biológica por el uso intensivo de insecticidas y pesticidas, se colocan cajas nido específicas para la especie, a fin de evaluar los efectos sobre la calidad ambiental. En tales contextos, el Carbonero comun actúa como un bioindicador, o, metafóricamente, como una “cobaya alada”.

El nombre científico de la especie tiene origen latino y presenta una etimología compleja derivada de diversas formas diminutivas y evolutivas del término parvus (“pequeño”): parrula, parula, parulus, parrus, parus. Linneo adoptó Parus con ese sentido de “pequeño” o “menudo”, característico del tamaño general de las cíncidas. El epíteto específico major (“mayor”) se aplica en contraposición a otras especies congéneres de menor tamaño.

En las distintas lenguas europeas recibe los siguientes nombres: Inglés: Eurasian Great Tit, Alemán: Kohlmeise, Francés: Mésange charbonnière, Portugués: Chapim-real. En Italia, su presencia generalizada ha originado numerosos nombres vernáculos, la mayoría derivados por deformación del término latino, como parasola, parussola, parasciula, parridda o parnisola, junto con denominaciones locales más creativas como cincipòttola, perlonza y cucciumannedda, especialmente en el sur de la península.

El término Cincia es de origen onomatopéyico, derivado del característico y repetido cink cink cinkemitido por la especie.

Junto con el igualmente astuto Herrerillo común, descubrió hace años en Inglaterra que perforando con el pico los tapones de aluminio de las botellas de leche que se dejaban en las puertas, obtenía una deliciosa crema... y pronto todos los demás herrerillos aprendieron a hacer lo mismo, incluso con, en algunos barrios, el 80% de los tapones perforados.

Junto con el igualmente astuto Herrerillo común, descubrió hace años en Inglaterra que perforando con el pico los tapones de aluminio de las botellas de leche que se dejaban en las puertas, obtenía una deliciosa crema… y pronto todos los demás herrerillos aprendieron a hacer lo mismo, incluso con, en algunos barrios, el 80% de los tapones perforados © Gianfranco Colombo

Como muchas aves estrechamente ligadas al entorno humano, el Carbonero comun también ocupa un lugar en la literatura italiana. Giovanni Pascoli la menciona en sus «Canti di Castelvecchio», aludiendo al ambiente tranquilo de su retiro en Barga:

“Déjame inmóvil aquí permanecer entre tanto aleteo y fronda; oír al gallo que en una granja llama y a otro que desde lejos le responde; y, cuando el alma en otro sitio reposa, los gritos de una cincia que riñe.”

El poeta, sin duda, la conocía bien!

Zoogeografía

El área de distribución de la Carbonero comun es amplísima, abarcando toda Europa (con la sola excepción de Islandia), gran parte de Asia y las costas mediterráneas del norte de África.

En detalle, dentro del continente asiático está ausente en las regiones esteparias y desérticas centrales, así como en Irán, la península arábiga, las llanuras septentrionales de la India y la parte oriental del archipiélago indonesio.

En Europa y en Italia, la especie se encuentra ampliamente difundida, presente en prácticamente todos los hábitats, gracias a su extraordinaria capacidad de adaptación tanto a diferentes ambientes como a las rápidas transformaciones de la agricultura, a diferencia de otras especies que se han visto gravemente afectadas por estos cambios.

En las zonas rurales, pero también en áreas urbanas y periurbanas, el Carbonero comun se ha establecido de manera notable, aprovechando al máximo cualquier oportunidad de nidificación y alimentación. Se distribuye con mayor densidad en las tierras bajas, aunque penetra con frecuencia en valles montañosos, llegando ocasionalmente a las zonas altas de colina. La amplitud de su distribución ha dado lugar a un número elevado de subespecies, actualmente en torno a varias decenas, cifra que probablemente aumentará a medida que se realicen análisis genéticos específicos. No todas las subespecies han sido aún formalmente reconocidas, y algunas se encuentran en proceso de validación taxonómica.

Las principales subespecies europeas son las siguientes:,Parus major newtoni, típica de las islas Británicas., Parus major major, extendida por el resto de Europa y el Próximo Oriente. Parus majorcorsus, del suroeste de la península ibérica y Córcega., Parus major mallorcae, endémica de las islas Baleares.,Parus major ecki, propia de Cerdeña., Parus major aphrodite, característica del sur de Italia y de las islas griegas, Parus major niethammeri, aparentemente restringida a la isla de Creta. El resto de las subespecies son asiáticas, distribuidas en regiones específicas, algunas de ellas remotas o de difícil acceso, lo que explica las variaciones morfológicas y genéticas observadas en distintos linajes poblacionales.

Parus major es el primero en colonizar las cajas nido de los jardines, atacando a sus competidores, en este caso a un Herrerillo común no menos inteligente, pero de menor tamaño.

Es el primero en colonizar las cajas nido de los jardines, atacando a sus competidores, en este caso a un Herrerillo común no menos inteligente, pero de menor tamaño © Alain Ghignone

El Carbonero comun no es una especie migratoria verdadera; no realiza desplazamientos de larga distancia, aunque sí presenta erratismo local y estacional, generalmente motivado por la búsqueda de alimento o por descensos altitudinales desde zonas montanas durante el invierno. En los sectores septentrionales de su área de distribución y durante años particularmente prolíficos, pueden producirse irrupciones masivas hacia territorios más meridionales, aunque estos movimientos son ocasionales y poco frecuentes.

Ecología-Hábitat

El Carbonero comun (Parus major) no presenta un hábitat exclusivo, ya que su elevada plasticidad ecológica le ha permitido ocupar y adaptarse a una amplia diversidad de ambientes. Sin embargo, muestra ciertas preferencias que permiten caracterizar sus condiciones óptimas de vida. En términos generales, esta especie evita los bosques densos y las extensas masas de coníferas, así como las áreas excesivamente arboladas o de altitud elevada, alcanzando solo de manera ocasional cotas de 1.500 a 1.600 metros sobre el nivel del mar. Igualmente, rehúye los ambientes áridos o desérticos, donde la disponibilidad de alimento es limitada.

Cualquier agujero es adecuado para el nido de Parus major, blando en forma de copa del Parus major, recubierto con una cantidad considerable de musgo, pelo, lana, crin y plumas. Aunque es presa frecuente de gavilanes, ardillas, comadrejas y picos picapinos, no es una especie en peligro de extinción debido a su alta fertilidad, con dos nidadas de 7 a 15 huevos incubados por la hembra al año.

El nido de Parus major es blando en forma de copa, recubierto de musgo, pelo, lana, crin y plumas. Aunque es presa frecuente de gavilanes, ardillas, comadrejas y picos picapinos, no es una especie en peligro de extinción debido a su alta fertilidad, con dos nidadas de 7 a 15 huevos incubados por la hembra al año © Museo Civico di Lentate su Seveso

El  Carbonero comun prospera especialmente en ecosistemas donde los insectos son abundantes y accesibles, por lo que requiere una vegetación que garantice un suministro continuo de presas. Se encuentra con frecuencia en bosques caducifolios mixtos, setos, huertos, viñedos, parques urbanos y jardines residenciales, entornos en los que la estructura vegetal favorece su alimentación y nidificación.

Habita también en zonas urbanas y periurbanas, donde aprovecha las ventajas de la proximidad humana, entre ellas la protección frente a depredadores naturales, que rara vez se acercan a estos ambientes. No obstante, en estos contextos surgen nuevos depredadores sinantrópicos, en particular el Gato doméstico (Felis catus), que representa una amenaza constante. A pesar de su frecuente presencia en el entorno humano, el Carbonero comun conserva hábitos predominantemente arborícolas, posándose en el suelo solo de manera ocasional y por períodos breves, generalmente durante la búsqueda de alimento.

Los polluelos de Parus major son un pozo sin fondo, y los padres van y vienen constantemente para alimentarlos.

Los polluelos son un pozo sin fondo, y los padres van y vienen constantemente para alimentarlos © Museo Cívico Lentate su Seveso

Durante el invierno, esta especie se mantiene activa dentro de su territorio, realizando desplazamientos continuos y formando bandadas mixtas que pueden alcanzar varias decenas de individuos. Estas agrupaciones incluyen otras especies insectívoras de pequeño tamaño, tales como: el Herrerillo común (Cyanistes caeruleus), el Mosquitero común (Phylloscopus collybita), el Mito o Carbonero de cola larga (Aegithalos caudatus), el Reyezuelo sencillo (Regulus regulus) y el Reyezuelo listado (Regulus ignicapillus).

Estas asociaciones interespecíficas recorren de forma metódica la vegetación, inspeccionando cada árbol y arbusto en busca de los últimos insectos disponibles, lo que refleja un comportamiento cooperativo y eficiente de aprovechamiento del recurso alimentario.

Morfofisiología

Pese a su epíteto específico major, las dimensiones del Carbonero comun no son particularmente grandes. Se trata de un pájaro pequeño, con una longitud corporal de aproximadamente 15 cm, un peso medio de 17 g y una envergadura alar cercana a los 20 cm.

Posee, sin embargo, una librea notablemente vistosa y contrastante, dominada por tonos amarillos, negros, blancos y verdosos, que la hacen fácilmente identificable entre las aves europeas de pequeño tamaño. El pecho es de un amarillo limón intenso, atravesado en el centro por una franja negra longitudinal que se origina en la garganta, donde forma un amplio babero, y continúa por el cuello en forma de collar oscuro, prolongándose hasta el abdomen inferior. Esta franja es más ancha y marcada en el macho, mientras que en la hembra resulta más estrecha y difusa, siendo ambos sexos por lo demás similares.

Las mejillas son de un blanco puro, muy llamativas, y la cabeza está cubierta por un capuchón negro brillante que incluye los ojos y se prolonga hacia atrás hasta unirse en la nuca, donde deja visible una mancha occipital blanca. Las espaldas y las cobertoras alares son de color gris verdoso, con una banda transversal blanca que delimita la unión con las rémiges. Éstas y la cola son gris negruzcas, con bandas alares blancas bien visibles formadas por los márgenes de las plumas secundarias. Los ojos, el pico y las patas son de color negro, mientras que la piel de las patas muestra un leve tono grisáceo.

El pico, aunque de tipo insectívoro, presenta una estructura robusta y gran fuerza perforante, lo que permite a la especie romper envolturas duras de frutos encapsulados o perforar bayas coriáceas durante el invierno. No es raro observarla golpear vigorosamente una semilla o una nuez pequeña encajada en la corteza de un árbol, actuando con la insistencia de un pícido.

¿Un inusual bocado de espagueti? No, son las patas dobladas de una araña incauta, recién capturada.

¿Un inusual bocado de espagueti? No, son las patas dobladas de una araña incauta, recién capturada © Antino Cervigni

Etología-Biología reproductiva

Parus major realiza habitualmente dos puestas anuales, lo que evidencia su alta prolificidad, aunque también la elevada mortalidad juvenil que caracteriza a la especie durante las primeras etapas de desarrollo.

El nido se construye en cualquier cavidad disponible, sin una preferencia marcada por la altura o el tipo de sustrato. Puede situarse en un antiguo nido de Pájaro carpintero, en muros de piedra, grietas de edificaciones, buzones, faroles de cementerio o, más comúnmente, en cajas nido. Estas últimas resultan extraordinariamente atractivas para la especie, que las ocupa de inmediato tras su instalación, desplazando a menudo a otras aves competidoras. Se han observado Carbonero comun expulsando material de nido ajeno o desalojando activamente a otros ocupantes tempranos.

La estructura del nido es blanda y voluminosa, compuesta por una abundante cantidad de musgo, pelos, lana, crines y plumas, formando una copita poco profunda donde la hembra deposita de 7 a 15 huevos. Estos son de color crema claro, finamente punteados de marrón rojizo.

La incubación dura alrededor de dos semanas y es responsabilidad exclusiva de la hembra, mientras que ambos progenitores participan en la alimentación de los polluelos.

Durante el período de cría, la actividad de los adultos es extremadamente intensa: los padres realizan centenares de viajes diarios al nido para alimentar a los jóvenes, que poseen un apetito insaciable. El ciclo de atención parental dura aproximadamente tres semanas por nidada, y tras el vuelo de los juveniles, estos continúan siendo atendidos durante varios días adicionales, mientras la hembra inicia una nueva puesta.

Parus major es un insectívoro voraz durante la primavera y el verano, alimentándose principalmente de orugas, arañas, insectos terrestres y voladores. En invierno, sin embargo, su dieta se amplía con semillas, bayas y frutos, adoptando un régimen parcialmente vegetariano.

A pesar de su aspecto vivaz y su comportamiento aparentemente sociable, el Carbonero comun posee un carácter combativo y territorial. Se trata de un ave altamente agresiva, tanto con sus congéneres como con individuos de otras especies, incluso de mayor tamaño.

En los comedores artificiales instalados durante el invierno, es frecuente observar su comportamiento dominante: no tolera la presencia de otras aves, a las que ahuyenta con rápidos movimientos y vuelos directos para asegurarse el alimento. Su agresividad rivaliza con la del Petirrojo europeo (Erithacus rubecula), demostrando que la pequeña talla no implica docilidad.

Los carboneros comunes son insectívoros, y una pareja captura unas 7000 orugas por nidada, pero en invierno también se alimentan de bayas y semillas.

Los carboneros comunes son insectívoros, y una pareja captura unas 7000 orugas por nidada, pero en invierno también se alimentan de bayas y semillas © G. Colombo

Durante la nidificación, mantiene una defensa activa del territorio, reaccionando con gran vehemencia ante la intrusión de otros individuos. Parus major cuenta con varios depredadores naturales, entre los que destacan el Gavilán (Accipiter nisus), su enemigo principal, así como el Ardilla roja (Sciurus vulgaris), la Comadreja (Mustela nivalis) y, de manera peculiar, el Pico picapinos (Dendrocopos major). pero de una manera muy peculiar. Se sabe que el Pájaro carpintero busca alimento bajo la corteza de los árboles, escuchando como un médico con un estetoscopio, por el más mínimo ruido emitido por el movimiento de las larvas debajo. Por lo tanto, es común escuchar a los polluelos piar y forcejear en el nido dentro del tronco del árbol. El resultado es aterrador. De hecho, es frecuente encontrar pequeños agujeros mal cavados en los troncos de los árboles, justo debajo de los agujeros utilizados por el Carbonero común o en el lado opuesto pero cerca del nido. Estos agujeros son lo suficientemente grandes como para que el pájaro carpintero introduzca la cabeza y extraiga todos los polluelos presentes, uno por uno.

La especie no se considera en peligro de extinción : «Least Concern«.

 

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