Familia : Carangidae

Texto © Dr. Giuseppe Mazza

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

Chloroscombrus chrysurus está presente en ambas orillas del Atlántico. Durante parte de su etapa juvenil, encuentra refugio entre los tentáculos urticantes de las medusas © www.carlosestape.photoshelter.com
Imaginemos un pequeño pez plateado que nada junto a una medusa, siguiendo sus movimientos y permaneciendo en estrecho contacto con su umbrela translúcida. No es una escena inusual en los juveniles de Chloroscombrus chrysurus (Linnaeus, 1766), un pez del Atlántico cuya fase juvenil está vinculada a una interesante asociación con las medusas. En un entorno poblado por depredadores, incluso la presencia de un organismo aparentemente poco acogedor puede convertirse en una oportunidad: un refugio móvil, un punto de referencia y una forma de aumentar las posibilidades de supervivencia.
El género Chloroscombrus, creado por Girard en 1858, tiene un origen griego, con una alusión cuyo significado no se ha explicado, a partir de «chloros», verde, quizá en referencia a los reflejos del dorso, y «skombros», nombre utilizado en la Antigüedad para designar diversos peces, como Scomber scombrus en el Mediterráneo. Por su parte, el término específico chrysurus está compuesto por «chrysos», oro, y «ouros», cola, en referencia al color amarillo dorado de la aleta caudal.

Después de la fase larvaria, cuando vagan arrastrados por las corrientes, este es el hogar de los juveniles © www.carlosestape.photoshelter.com
Chloroscombrus chrysurus pertenece al orden de los Carangiformes y a la familia de los Carangidae, que cuenta con unos cuarenta géneros y casi 150 especies, a menudo tropicales, algunas de las cuales pueden alcanzar dimensiones considerables, como Coryphaena hippurus o Seriola dumerili.
Zoogeografía
Es un pez presente en ambas orillas del Atlántico.
Se encuentra desde América del Norte y las Bermudas hasta Uruguay, incluidas las regiones del Caribe y el golfo de México, mientras que en el Viejo Mundo se distribuye a lo largo de las costas desde Cabo Verde y Mauritania hasta Angola.

Es un punto de encuentro y crecimiento, donde la dieta basada en zooplancton se enriquece progresivamente con presas de mayor tamaño © www.carlosestape.photoshelter.com
Ha sido citado ocasionalmente en el Mediterráneo: en diciembre de 1997 se capturó un ejemplar frente a Almuñécar, en la costa meridional de España. Se trata de una especie de origen atlántico, considerada alóctona en el Mediterráneo, donde no existen evidencias de que se haya establecido una población estable.
Ecología-Hábitat
La distribución de Chloroscombrus chrysurus comprende ambientes costeros y neríticos hasta unos 110 m de profundidad. Su presencia en aguas salobres demuestra una buena capacidad de adaptación también a los ambientes de transición.

Una ampliación de los pequeños peces en el interior de la medusa © www.carlosestape.photoshelter.com
Frecuenta costas, lagunas, estuarios y amplias zonas de la plataforma continental, donde los adultos forman a menudo bancos en superficie.
Las fases juveniles están particularmente asociadas a las zonas costeras poco profundas, las aguas salobres de los estuarios y los manglares, que proporcionan recursos alimentarios y condiciones favorables para el crecimiento.
Uno de los aspectos más interesantes, como ya se ha mencionado, es la asociación de los juveniles con las medusas. Estos pequeños peces pueden nadar cerca de la umbrela y de los tentáculos del organismo gelatinoso, aprovechando potencialmente su presencia como protección frente a los depredadores. La medusa se convierte así en una especie de refugio viviente y móvil, capaz de acompañar al pez durante sus desplazamientos.
Esta relación no debe interpretarse necesariamente como una simbiosis obligada: se trata de una asociación ecológica en la que la principal ventaja podría consistir en la reducción del riesgo de depredación. Para un pez de pequeñas dimensiones, vivir junto a un organismo urticante puede constituir una estrategia particularmente eficaz, aunque los beneficios reales varían según la especie de medusa y las condiciones ambientales.
Desde el punto de vista alimentario, la especie presenta una dieta diversificada que comprende zooplancton, pequeños peces y cefalópodos, además de otros tipos de materia orgánica. Las larvas se alimentan sobre todo de pequeños organismos planctónicos, entre ellos cladóceros y copépodos, y consumen presas de tamaño progresivamente mayor a medida que avanzan en su desarrollo.
Morfofisiología
El cuerpo de Chloroscombrus chrysurus, protegido por diminutas escamas cicloides, está comprimido lateralmente, es relativamente alto y se caracteriza por un perfil ventral más convexo que el dorsal.
La coloración es típicamente plateada en los flancos, con tonalidades verdosas o azuladas en el dorso. Esta librea contribuye a hacerlo poco conspicuo en el ambiente pelágico.
La cabeza es corta, con el hocico romo, mientras que la presencia de dos aletas dorsales y una aleta caudal ahorquillada es coherente con una vida como nadador activo. Como en otros carángidos, la conformación del cuerpo y de la cola favorece los desplazamientos en la columna de agua y la búsqueda de presas.

En ejemplares adultos se observa la característica mancha negra en el pedúnculo caudal, en contraste con el amarillo de las aletas, de donde deriva el nombre de la especie © Kevin Bryant
Existen dos aletas dorsales: la primera tiene 8 espinas y la segunda, 1 espina y 25-28 radios blandos. La aleta anal presenta 2 espinas separadas, seguidas de 1 espina y 25-28 radios inermes. El lóbulo superior de la aleta caudal es más largo que el inferior.
Un carácter útil para la identificación es la mancha oscura, similar a una silla de montar, situada en el pedúnculo caudal. También se describe una mancha oscura en la parte superior del opérculo. Estos elementos, junto con la silueta corporal y la librea metálica, permiten distinguir la especie de otros pequeños peces pelágicos plateados.
Aunque las dimensiones habitualmente indicadas se sitúan en torno a los 25 cm de longitud total, las fuentes también señalan ejemplares de mayor tamaño, con un récord de 65 cm y un peso de 121 g.

Los adultos se consumen frescos, ahumados, secos o conservados en sal. La especie también se utiliza industrialmente para la producción de harina y aceite de pescado © Kevin Bryant
Etología-Biología reproductiva
Como otros carángidos, Chloroscombrus chrysurus es una especie ovípara con fecundación externa. Es una especie de vida relativamente corta, que rara vez supera los 3,5 años, y alcanza generalmente la madurez sexual durante el primer año de vida, cuando mide unos 12-13 cm de longitud. El desove tiene lugar en la columna de agua, y los huevos flotantes quedan a merced de las corrientes. El crecimiento de las larvas depende inicialmente de los recursos planctónicos y, a medida que crecen, la dieta se amplía para incluir presas de mayor tamaño.
La resiliencia es media, con un tiempo mínimo medio de duplicación de las poblaciones de 1,4-4,4 años. La vulnerabilidad a la pesca es moderada, con una puntuación de 29 en una escala de 100.

Cuando los bancos nadan en superficie, son presa fácil de aves marinas. Un grupo de charranes de Caspia (Hydroprogne caspia) se disputa un pez en la foto de la derecha © Maksymilian Wojtkiewicz
La especie se captura de forma incidental con redes de arrastre y de cerco, o por pesca recreativa con caña y sedal. Se consume fresca, ahumada, seca o salada, y también se utiliza industrialmente para producir harina y aceite de pescado. Los bancos que nadan en superficie son depredados con frecuencia por las aves, pero, dada su amplia distribución, Chloroscombrus chrysurus no se considera una especie amenazada. Desde 2012 figura en la Lista Roja de la UICN con la categoría ”LC Least Concern” (Preocupación menor).
Sinónimos
Scomber chrysurus Linnaeus, 1766; Micropterus chrysurus (Linnaeus, 1766); Micropteryx chrysurus (Linnaeus, 1766); Scomber chloris Bloch, 1793; Seriola cosmopolita Cuvier, 1829; Micropteryx cosmopolita (Cuvier, 1829); Chloroscombrus caribbaeus Girard, 1858; Chloroscombrus ectenurus Jordan & Osgood, 1897; Chloroscombrus hesperius Fowler, 1906.
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