Chroicocephalus ridibundus

Familia : Laridae

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Texto © Dr. Davide Guadagnini

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Hábil voladora, con aproximadamente 1 m de envergadura, la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) presenta una amplia distribución en el hemisferio boreal.

Hábil voladora, con aproximadamente 1 m de envergadura, la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) presenta una amplia distribución en el hemisferio boreal © Giuseppe Mazza

El Gabion reidor  (Chroicocephalus ridibundus Linnaeus, 1766) es un ave perteneciente al orden de los Caradriformes , a la familia Laridae al género Chroicocephalus y a la especie Chroicocephalus ridibundus.

El nombre del género chroicocephalus deriva del griego antiguo “chroia/chroa”, que significa color o color de la piel. Por ello, el término científico se refiere a un ave cuya cabeza (en griego “kephale”, latinizado “cefalo”) puede presentar un determinado color que, en el caso de la gaviota reidora, alude al “capuchón” presente en el plumaje estival, de color marrón chocolate.

El término ridibundus, relativo a la especie, deriva del latín y significa “risueño” o “que ríe a carcajadas”, y se refiere a las vocalizaciones emitidas por esta especie, que pueden ser muy ruidosas, sobre todo cuando las bandadas se están alimentando, incluso al crepúsculo o de noche.

La vocalización más común consiste en un estridente “krreearr”, aislado o repetido con muchas variantes, y en un breve y cortante “kek” o “kekekek”.

Chroicocephalus ridibundus, Gabbiano

Gran oportunista, frecuenta las costas, pero ya no pesca como antaño y hoy es más común en los vertederos que en mar abierto © Giuseppe Mazza

Zoogeografía

Gabion reidor está ampliamente distribuida en Europa, Asia y en las costas orientales de Canadá. Es un migrador parcial, retirándose de las áreas más septentrionales y más heladas durante el invierno y permaneciendo sedentaria en otras zonas.

Ecología-Hábitat

Chroicocephalus ridibundus tiene hábitos coloniales; frecuenta lagos, ríos y sus desembocaduras, carrizales, aguazales y zonas pantanosas en general, pero también islas, dunas costeras, salinas y áreas del interior. Al ser una especie oportunista, es fácil verla alimentándose también en el campo, donde aprovecha las máquinas agrícolas que trabajan el terreno para capturar lombrices, insectos y pequeños animales diversos. Frecuenta asimismo vertederos, parques urbanos y distintos ambientes urbanos donde exista la posibilidad de encontrar alimento de diverso tipo, incluso suministrado directamente por las personas, y donde pueda posarse para pasar la noche de forma segura. Gracias a su gran adaptabilidad, la distribución de esta especie ha aumentado. Al no ser una especie pelágica, aunque frecuenta las costas, es difícil encontrarla muy mar adentro.

Todavía hay naturalmente quien pesca con éxito, como este enérgico ejemplar en el primer invierno de su vida.

Todavía hay naturalmente quien pesca con éxito, como este enérgico ejemplar en el primer invierno de su vida © Ignacio Barrionuevo

Morfofisiología

El  Gabion reidor adulta, a partir del segundo año de edad, presenta en verano un capuchón de color chocolate oscuro que afecta a la cara y la cabeza de manera característica.

El ojo, de color pardo oscuro, presenta un fino anillo periocular de piel roja y un anillo periocular más externo de plumas blancas. Las plumas blancas de este último no completan todo el contorno, faltando a la altura de la comisura media del propio ojo.

El cuello, el pecho y el vientre son blancos, al igual que la cola. La parte dorsal del cuerpo (dorso y casi toda el ala) es de color gris claro. El borde externo del ala, en una banda que parte del álula e incluye las plumas primarias más externas, es blanco. Este diseño es muy útil para reconocer la especie en vuelo. Las puntas de las plumas remeras primarias y de las secundarias más externas son negras; en el negro terminal de las primarias más medias aparece un evidente “punto” blanco visible incluso con las alas cerradas. El pico y las patas, en esta estación, son de color rojo.

Chroicocephalus ridibundus

Cuando se reproduce en verano el plumaje de los adultos cambia y presenta un capuchón de color chocolate oscuro que afecta de manera característica a la cara y la cabeza © Gianfranco Colombo

En el periodo invernal, el plumaje es diferente; la diferencia más evidente está constituida por la ausencia del capuchón oscuro. En su lugar, en la cabeza, quedan solo dos franjas, a veces tan leves que se reducen a dos manchas, gris negruzcas verticales, una a cada lado de la cabeza, de las cuales una llega al ojo y la otra alcanza la zona del orificio auricular, partiendo ambas desde la región del vértice de la cabeza. En invierno, las patas y el pico son rojos o rojo parduzcos, y la punta del pico es negra.

El joven del año presenta un plumaje con abundante coloración pardo rojiza tanto en la cabeza como en el dorso y las alas. También el color gris negruzco está muy presente en las plumas del dorso y en las cobertoras y remeras alares, donde forma dibujos escamosos. La cola, siempre en el joven del año, presenta una banda terminal negra. Durante el primer invierno posterior al nacimiento, el joven muestra una fuerte reducción de la coloración rojiza, aunque mantiene cierto moteado oscuro en las alas y la banda de la cola. La coloración, durante el primer verano posterior al nacimiento, será semejante a la del primer invierno, con la adición del capuchón, que sin embargo no será completo como en los ejemplares adultos, al presentar en el marrón chocolate una cantidad variable de blanco. A partir del segundo año de vida, el plumaje adulto será completo.

Chroicocephalus ridibundus

El juveniles del año, en cambio, presenta una abundante coloración pardo rojiza en la cabeza, el dorso y las alas. © Gianfranco Colombo

Esta ave mide alrededor de 40 cm de longitud (37-44), tiene una envergadura de aproximadamente 94-110 cm, pesa unos 220-350 g y no presenta dimorfismo sexual evidente; es un volador muy hábil y ágil.

Etología-Biología reproductiva

Chroicocephalus ridibundus presenta una alimentación prácticamente omnívora y a menudo tiene la costumbre de robar alimento a otras aves e incluso a sus propios congéneres (cleptoparasitismo). En las zonas húmedas y marinas busca activamente peces, insectos acuáticos y pequeños animales en general, pero sus capacidades adaptativas y oportunistas le permiten aprovechar las fuentes alimenticias más variadas, llegando a alimentarse de prácticamente cualquier resto alimenticio disponible en vertederos y áreas urbanas.

El área de reproducción de esta especie de gaviota es muy amplia, extendiéndose desde el extremo meridional de Groenlandia hasta toda Islandia, continuando a través de la mayor parte de Europa y Asia central y llegando hasta la península de Kamchatka, Rusia y el nordeste de China. En América es más escasa. Se reproduce preferentemente en grandes colonias, en humedales de agua dulce o salobre.

Chroicocephalus ridibundus

La gaviota común es un ave gregaria. En esta foto de finales del invierno hay ejemplares de distintas edades y fases de coloración: son 8, más las intermedias © G. Colombo

Los territorios reproductores son alcanzados a comienzos de la primavera (febrero-marzo en Europa); primero por los machos, que ocupan los territorios donde construir el nido, y posteriormente por las hembras, que deberán elegir a sus compañeros. El apareamiento suele ir precedido por la regurgitación de alimento por parte del macho, que es ofrecido a la hembra. Las parejas formadas se vuelven territoriales, defendiendo la zona donde se ubicará el nido; la superficie defendida será de algunos metros cuadrados.

El nido consiste en una copa de material vegetal, discretamente construida; los huevos (1-3 por puesta) se depositan entre abril y mayo. Los huevos presentan una coloración pardo mostaza y están moteados de marrón; la incubación dura 22-26 días. Los polluelos, que ya desde los primeros días de vida tienen los ojos abiertos y son capaces de desplazarse fuera del nido, son alimentados con peces y otro tipo de comida regurgitada por los progenitores. Los neonatos presentan una coloración pardo rojiza con reflejos amarillentos y están totalmente moteados de negro. Esta coloración críptica, junto con la capacidad de esconderse y aplastarse ante la mínima señal de peligro, los ayuda a defenderse de los depredadores. Las colonias reproductoras pueden contar desde algunas parejas hasta miles de ejemplares. Los adultos tienden a regresar para reproducirse en las colonias donde nacieron.

Se desconocen las tendencias demográficas, pero desde 2018 Chroicocephalus ridibundus figura como “LC, Least Concern” (Preocupación Menor) en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN.

Sinónimos

Larus ridibundus Linnaeus, 1766.

 

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