Corvus corax

Familia : Corvidae

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Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Con una disposición real específica, el 13 de septiembre de 1986 el soldado George, alistado en 1975, fue oficialmente exonerado del servicio de guardia en la Torre de Londres y trasladado a Gales por su conducta insatisfactoria, tras el ataque y la destrucción de algunas antenas de televisión.

Ello siguió a un hecho análogo ocurrido en 1981, cuando el soldado Grog, después de 21 años de fiel servicio a la Corona de Inglaterra, desertó de su puesto de guardia en la Torre de Londres, prefiriendo un pub situado en las cercanías, quizá atraído por la bebida que llevaba su mismo nombre.

Otros hechos inenarrables han ocurrido a lo largo de los 450 años de esta particular y privilegiada actividad, y todos están fielmente anotados con paciente minuciosidad en los registros de la Torre de Londres, redactados por los Beefeaters, o más propiamente llamados Yeomen Warders of Her Majesty’s Royal Palace and Fortress the Tower of London, o, más pomposamente traducido, Guardianes de Su Majestad del Palacio Real y de la Fortaleza de la Torre de Londres.

Por cierto, George y Grog son cuervos, al servicio de Sus Majestades los Reales del Reino Unido.

¿Un Buitre? No, pero casi: es un Cuervo común (Corvus corax) que acaba de divisar una carroña.

¿Un Buitre? No, pero casi: es un Cuervo común (Corvus corax) que acaba de divisar una carroña. © Gianfranco Colombo

Que entre las filas militares de cada nación exista un cuerpo especial para la defensa personal del soberano o del jefe político es cosa bien sabida. Salvaguardar al jefe de una nación significa proteger a la propia patria. Además, nunca ha sido una rareza y es bien conocido que dentro de cuerpos especiales existan, junto a verdaderos soldados armados, pequeñas unidades que se benefician de la ayuda de animales.

Aníbal y Ciro el Grande tenían elefantes, los griegos en batalla utilizaban abejas, los pueblos mesopotámicos escorpiones, los Visconti y los Sforza feroces mastines, y hoy nosotros tenemos perros que detectan drogas y explosivos. Por tanto, nada de extraño tiene saber que los reyes ingleses han alistado desde hace siglos entre sus tropas, en defensa de la Corona, a cuervos graznadores y molestos que señalan cualquier presencia inoportuna en sus históricas residencias reales.

Después de todo, también los romanos, en el 390 a. C., habían aprovechado ya esta posibilidad en la defensa de Roma, con las famosas ocas del Capitolio que, con sus gritos, detuvieron momentáneamente a los galos de Breno, a la espera de la llegada de los soldados de Marco Furio Camilo.

“¡Si los cuervos de la Torre de Londres mueren o se marchan volando, la Corona caerá y con ella Gran Bretaña!”

Así reza un antiguo dicho anglosajón; que con los siglos se haya convertido en una mera superstición más que en una arcaica forma de defensa no es verificable, sin embargo todos creen en ello e insisten en mantener este especial “cuerpo de guardia”.

Aquí está en tierra con los primeros compañeros en fila para el banquete. Son animales muy sociales y pronto se añadirán otros..

Aquí está en tierra con los primeros compañeros en fila para el banquete. Son animales muy sociales y pronto se añadirán otros © Gianfranco Colombo

El propio Churchill, durante la Segunda Guerra Mundial, pidió que la población de estas aves presentes en los jardines de la Torre de Londres fuese incrementada notablemente para evitar su desaparición.

El cuervo común o cuervo grande (Corvus corax Linnaeus, 1758) pertenece al orden de los Passeriformes y a la familia Corvidae y es, junto con el cuervo abisinio (Corvus crassirostris), la especie de mayores dimensiones entre los miembros de esta familia y uno de los mayores representantes del orden de los paseriformes.

Ave majestuosa, dueña del aire, dominadora de los vientos, protagonista absoluto en todo el hemisferio boreal, pero también terrible depredador cuando tiene ocasión. Quizá merezca también el apelativo de imperial, que se le da como nombre común en Italia, por su prestancia y el valor que muestra en su comportamiento y por el ardor con que afronta a cualquier competidor, ya sea una gran rapaz o un gran animal. A menudo se le ve competir con osos y lobos para apoderarse del alimento o enfrentarse en vuelo a grandes águilas y buitres, favorecido por una capacidad aérea innata que le permite realizar evoluciones, picados, giros e incluso “toneles” imposibles para cualquier otra ave.

Al mismo tiempo, esta prestancia se transforma con frecuencia en una huida tímida y precipitada en cuanto avista a un ser humano, cuya presencia ciertamente no necesita y además teme. En efecto, esta ave es bastante desconfiada y, aunque se halla distribuida en amplias áreas, nunca se observa con frecuencia.

Aquí toda la bandada de Corvus corax está reunida para mondar lo que queda tras el paso de grandes carnívoros como lobos y osos.

Aquí toda la bandada está reunida para mondar lo que queda tras el paso de grandes carnívoros como lobos y osos. © Gianfranco Colombo

La etimología del binomio científico es bastante simple: ambos nombres tienen el mismo significado; Corvus procede del homónimo término latino que significa precisamente cuervo, y corax del griego “krozo” = graznar, de nuevo con el sentido de cuervo.

Nombres comunes internacionales son en inglés Common Raven, en alemán Kolkrabe, en español cuervo grande, en francés Grand Corbeau y en portugués corvo.

Zoogeografía

Entre todos los córvidos, el cuervo común es la especie de mayor distribución, ocupando en la práctica todas las tierras emergidas del hemisferio boreal por encima del paralelo 30 hasta alcanzar, al norte, las costas de los mares glaciares árticos.

América del Norte, incluida Alaska, está totalmente ocupada, así como gran parte de Groenlandia, llegando en latitud meridional hasta todo México. Falta, de manera extraña, en la parte sudoriental de los Estados Unidos.

Europa está ampliamente poblada, con excepción de algunos tramos deshabitados en la parte central, pero está presente de forma extensa en toda la cuenca mediterránea y también en las vertientes noroccidentales de África. En Asia falta solo en la India, en la península de Indochina y en la parte sudoriental de China, donde es sustituido por otras especies.

Entra en escena un Aguila marina (Haliaeetus albicilla) y los cuervos se apartan, pero no es raro verlos como comensales a respetuosa distancia.

Entra en escena un Aguila marina (Haliaeetus albicilla) y los cuervos se apartan, pero no es raro verlos como comensales a respetuosa distancia. © Gianfranco Colombo

El cuervo común es una especie habitualmente sedentaria, capaz de invernar incluso en ambientes bastante hostiles y difíciles, precisamente por la posibilidad de aprovechar las capacidades cinegéticas de grandes carnívoros y también por su propia depredación, como verdadera rapaz, sobre especies más débiles.

Solo los jóvenes emprenden breves movimientos erráticos durante los primeros años de vida, en busca de nuevos territorios que conquistar.

Ecología-Hábitat

Todas las cadenas montañosas de la parte continental del hemisferio boreal están habitadas por esta especie, cuyo hábitat ideal son precisamente las altas montañas rocosas, colinas escarpadas cubiertas por amplios bosques tanto de frondosas como de coníferas, intercaladas con amplios valles alpinos y pastos de altura abiertos.

También en las partes meridionales de su territorio, el área preferida sigue siendo la montañosa, aunque desciende con frecuencia durante sus movimientos diarios en busca de alimento, incluso a llanuras, estepas y desiertos, como ocurre en el norte de África.

En latitudes más elevadas, también las áreas llanas, la tundra, las costas marinas y las islas próximas al litoral forman parte de su hábitat y son ocupadas extensamente.

¿Sucios enterradores? ¿Pájaros de mal agüero? En absoluto. Aquí el macho de Corvus corax se acicala las plumas para el cortejo bajo la mirada extasiada de la hembra..

¿Sucios enterradores? ¿Pájaros de mal agüero? En absoluto. Aquí el macho se acicala las plumas para el cortejo bajo la mirada extasiada de la hembra. © Gianfranco Colombo

El cuervo común es un ave muy adaptable y puede vivir incluso en situaciones extremas como las que se encuentran en las altísimas laderas del Himalaya, del Hindu Kush y del Karakórum, por encima del límite de la vegetación, entre pedregales desolados, donde puede encontrarse a más de 5.000 m de altitud.

Morfofisiología

Con un peso de 1,5-2 kg, una envergadura que supera los 120 cm y una longitud total de 65-70 cm, el cuervo común es sin duda inconfundible si se compara con sus congéneres. Las especies más similares presentan dimensiones bastante inferiores y a menudo no comparten, salvo ocasionalmente, los mismos territorios.

El cuervo común, aunque completamente negro, tiene un pico desnudo y prominente, dimensiones netamente inferiores y no muestra la cola en forma de cuña del cuervo imperial; la corneja negra, la especie más parecida en aspecto, tiene una cola cuadrada y alas más redondeadas; y las chovas, tanto la piquigualda como la piquirroja, aunque frecuentan los mismos ambientes montanos, presentan formas y medidas absolutamente inferiores y un vuelo bastante distinto.

El cuervo común tiene un plumaje totalmente negro, con reflejos metálicos azulados, un pico muy robusto y potente, no completamente visible porque en la base, sobre la mandíbula superior, está cubierto por una pilosidad cerdosa y erizada que tapa la mitad de su longitud.

Luego, en el colmo de la excitación, levanta las cejas y le ofrece un pequeño regalo, encontrado quién sabe dónde. En su mundo es casi un anillo de bodas, quizá el sello de una larga historia de amor que puede durar incluso 20 años, porque los cuervos comunes son aves muy serias, monógamas durante toda la vida y particularmente longevas.

Luego, en el colmo de la excitación, levanta las cejas y le ofrece un pequeño regalo, encontrado quién sabe dónde. En su mundo es casi un anillo de bodas, quizá el sello de una larga historia de amor que puede durar incluso 20 años, porque los cuervos comunes son aves muy serias, monógamas durante toda la vida y particularmente longevas © Gianfranco Colombo

Bajo la garganta, esta pilosidad forma una corta barba eréctil que, al hincharse, acentúa aún más el grosor de su cuello. La cola es muy alargada, con rectrices en abanico que muestran una evidente forma romboidal cuando se extienden en vuelo, característica peculiar que permite reconocer a esta ave de cualquier otro córvido boreal visto desde lejos. Las patas, muy robustas, están recubiertas por duras escamas que las hacen resistentes a arañazos y golpes incluso violentos, y están provistas de uñas alargadas, durísimas y afiladas.

Con el pico abierto muestra una garganta de un rojo intenso que destaca notablemente sobre la negrísima librea del plumaje, y los ojos son de color marrón muy oscuro.

No existe dimorfismo sexual, salvo una diferencia menor e imperceptible en las dimensiones de la hembra. Los jóvenes son prácticamente similares a los adultos.

Dada la amplísima área ocupada por este cuervo, se ha determinado un número considerable de subespecies, entre las que algunas afectan directamente a Europa, como Corvus corax corax, que ocupa gran parte de Europa hasta Siberia; Corvus corax hispanus, de la península ibérica e Italia; Corvus corax varius, de la parte extrema septentrional de Europa; Corvus corax laurencei, de Grecia, Oriente Medio y Asia occidental; y, Corvus corax canariensis de las Islas Canarias.

El lugar elegido para la nidificación se sitúa en posiciones escarpadas, como este saliente sobre una pared rocosa, para hacer imposible el acercamiento por tierra. La hembra de Corvus corax incuba 4-7 huevos durante unos 20 días.

El lugar elegido para la nidificación se sitúa en posiciones escarpadas, como este saliente sobre una pared rocosa, para hacer imposible el acercamiento por tierra. La hembra incuba 4-7 huevos durante unos 20 días © Gianfranco Colombo

Para América se reconocen Corvus corax principalis, sinuatus y clarionensis; para Asia, tibetanus y kamtschaticus; y finalmente para África, tingitanus.

Etologia-Biologia riproduttiva

La pareja es monógama durante toda la vida y solo con la desaparición de uno de los dos miembros se produce su sustitución, aunque se presume que el cónyuge que queda solo ya no forma una nueva pareja.

La madurez sexual se alcanza en el tercer o cuarto año y hasta esa edad los jóvenes viven en pequeños grupos, deambulando por áreas incluso alejadas de las natales, aunque se toleran invasiones de territorios ya ocupados por una pareja.

El lugar elegido para la nidificación se sitúa en enclaves inaccesibles, además de en posiciones inalcanzables y escarpadas, de tal manera que resulte imposible cualquier aproximación por tierra.

Las paredes abruptas, laderas rocosas empinadas y copas de árboles muy altos son los lugares preferidos para colocar el nido, emplazamientos cuidadosamente seleccionados, hasta el punto de ser reutilizados durante varios años tras haber comprobado su seguridad y fiabilidad.

El cuervo común es muy precoz en la nidificación y ya desde el mes de febrero, en cualquier condición meteorológica, la pareja inicia el cortejo y la construcción del nido.

Una base de ramas gruesas, sobre la que se entrelazan ramitas cada vez más pequeñas, con musgo, material vegetal, hojas y suaves hierbas secas, hasta formar una amplia copa revestida de lana y pelo de animales.

Se trata de una estructura que, después de años de añadidos y remodelaciones, puede llegar a ser muy voluminosa, hasta el punto de colapsar sobre sí misma de manera ruinosa durante las inclemencias del tiempo o la mala estación.

Se depositan de 4 a 7 huevos, bastante pequeños en relación con el tamaño del ave, de color azul verdoso, profusamente manchados de pardo oscuro y gris, que son incubados durante unos veinte días, durante los cuales la hembra no abandona nunca el nido y es alimentada por el macho, que se ocupa de su sustento.

Los polluelos nacen desnudos y ciegos y nunca son dejados solos durante los primeros días de vida, hasta que no se cubren de plumón y son suficientemente robustos para afrontar un eventual mal tiempo.

Permanecerán en el nido otras ocho semanas, hasta estar en condiciones de lanzarse literalmente fuera de él y efectuar el primer vuelo, asistidos inevitablemente por ambos progenitores.

Aunque ya es circunspecto en todos los momentos de su vida, el cuervo común se vuelve increíblemente vigilante y receloso cuando tiene una nidada esperándolo, hasta el punto de utilizar estrategias de aproximación extraordinarias, que le llevan a ir saltando y revoloteando furtivamente de apoyo en apoyo antes de llegar al nido, incluso muy lejos del destino final, confundiendo así a los posibles depredadores que lo observen.

El macho de Corvus corax, cuando lleva alimento al nido, lo hace con cautela y recelo para no revelar su ubicación. Si un depredador se aproxima, ambos progenitores lo atacan con valentía.

El macho, cuando lleva alimento al nido, lo hace con cautela y recelo para no revelar su ubicación. Si un depredador se aproxima, ambos progenitores lo atacan con valentía © Gianfranco Colombo

En caso de que se presente realmente un peligro, o incluso ante el paso casual y desprevenido de un posible depredador en las cercanías, ambos progenitores se lanzan valerosamente sobre el intruso, indiferentes al tamaño o a la fuerza del adversario.

El cuervo común tiene una notable esperanza de vida, pudiendo alcanzar fácilmente los 20 años de edad, con excepciones que pueden más que duplicarla en cautividad.

Como ya se ha dicho, una característica de esta ave es la potencia y la facilidad en el arte del vuelo, una capacidad en la que sobresale, desafiando con frecuencia en sus evoluciones las leyes físicas de la gravedad, hasta permitirle acrobacias aéreas de toda índole y complejidad.

Gracias a esta habilidad, esta ave es también, junto con otros córvidos de alta montaña, un incansable juguetón. Se le ve a menudo transportar por el aire pequeños trozos de madera u otros objetos y divertirse, tras dejarlos caer en caída libre, alcanzándolos con zambullidas de alas cerradas y picados vertiginosos. Un entrenamiento que le permite perfeccionar día tras día esta capacidad innata hasta alcanzar niveles insuperables.

Por último, no debe olvidarse su inteligencia innata, que lo sitúa en la cima del mundo de las aves y que le ha proporcionado todas las garantías de un éxito imperecedero para la supervivencia de la especie.

Las poblaciones están aumentando y, desde 2025, Corvus corax aparece como “LC, Least Concern”, es decir, como «Preocupación Menor», en la Lista Roja de especies amenazadas de la UICN.

 

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