Familia : Corvidae

Texto © Dr. Gianfranco Colombo

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

La Graja (Corvus monedula), un depredador común de nidos especialmente de palomas, atraído como la urraca por los objetos brillantes, habita en Eurasia y norte de África © Martin Lofgren
La Graja (Corvus monedula Linnaeus, 1758) pertenece al orden de los Passeriformes y a la familia Corvidae, y es el representante más pequeño, así como el más elegante y vivaz, entre sus congéneres.
A estas características morfológicas debe añadirse la particular docilidad que este pequeño córvido muestra hacia el ser humano, con quien a menudo comparte el territorio, un espacio hoy invadido por las palomas bravías (Columba livia), de las que es un encarnizado depredador. Sin embargo, la Graja presenta también notables defectos, entre ellos un vicio tan arraigado e innato que resulta irresistible e irrefrenable cada vez que se le presenta la ocasión. Se habla con frecuencia de la crueldad de la Corneja cenicienta (Corvus cornix) al depredar los nidos de otras aves para alimentar a sus polluelos y del mal hábito de la Urraca (Pica pica) de robar y esconder objetos brillantes, hasta el punto de ser llamada ladrona. Pues bien, no hay ave tan interesada como la Graja en recoger objetos brillantes o incluso insignificantes para transportarlos y ocultarlos en otros lugares.

Es una oportunista muy inteligente que se adapta a diversos ambientes © Gianfranco Colombo
Una capacidad aún más acentuada que la de la urraca, hasta el punto de reflejarse negativamente incluso en su nombre científico.
En cuanto a la depredación de nidos ajenos, ninguna ave resulta más astuta y tenaz que la grajilla, hasta el punto de ser bienvenida cuando comienza a nidificar en algún campanario o en huecos de andamios de antiguos edificios urbanos, ya que constituye una eficaz depredadora de las poblaciones de palomas que invaden y dañan nuestras ciudades.
Por ser pequeña, rápida y ligera, parece realizar estas acciones con mayor gracia, como si se tratara de simples travesuras, más que de verdaderos robos y saqueos; pero en realidad es un ave terrible, obstinada e implacable en la persistencia de sus vicios. También es muy social, y esta unión con sus semejantes la hace aún más fuerte y dominante frente a cualquier vecino. Al ser un córvido, convive a menudo con sus congéneres durante el periodo posterior a la nidificación, tanto en la búsqueda de alimento como en los dormideros, aunque siempre mantiene cierta distancia.
La etimología del género Corvus procede del término latino homónimo que significa precisamente “cuervo”, derivado a su vez del griego “krozo”, con el mismo significado; mientras que el epíteto específico monedula deriva del latín “moneta” = dinero y “edo” = comer.
Se trata de una clasificación bastante extraña y sin lógica aparente, salvo si se considera, como sucede a menudo con los nombres científicos, su origen en la antigua mitología griega.
Linneo, pensando que entre los vicios de esta ave estaba el de recoger y robar monedas, buscó una relación con las antiguas leyendas y la encontró. La noble ateniense Arne, tras traicionar por dinero a su patria en favor del rey Minos de Creta, fue castigada por los dioses por su codicia, transformándola en una urraca ladrona o en una grajilla, aves que conservaron precisamente esa misma avidez.
También el género Coloeus, en el que hoy muchos taxónomos sitúan a este córvido, tiene etimología griega, derivando del término “koloios” = pequeño cuervo. El nombre italiano “Taccola”, como muchos nombres vernáculos italianos, presenta una etimología incierta, aunque probablemente derive de “tacca” = tara, defecto, pequeño vicio, para indicar la capacidad de esta ave de hacer toda clase de travesuras. El inglés Jackdaw procede de la combinación del antiguo término popular “daw”, aplicado a este pequeño córvido, y “jack” = pequeño, para indicar su tamaño.
Algunos nombres comunes internacionales son: en inglés Eurasian Jackdaw, en alemán Dohle, en español grajilla occidental, en francés Choucas des tours, en portugués gralha-de-nuca-cinzenta y, en japonés, el inesperado Nishikokumarugarasu.

Más pequeña que una paloma, con 35 cm y 250 g de peso, la Graja mantiene, sin embargo, en la actitud y el colorido la típica postura enérgica de los grandes córvidos © Gianfranco Colombo
Resulta curioso el extraño vínculo entre la Graja y el escritor checo Kafka, en cuyo papel con membrete su padre colocó un logotipo con una grajilla posada en una rama, como si fuera un emblema de un supuesto linaje. La relación surgió del hecho de que el nombre común checo “Kafka”, dado a esta ave, coincidía fonéticamente con el apellido de su familia.
La Graja alcanzó popularidad y pasó a la historia de la mano del más importante estudioso de etología del siglo pasado, Konrad Lorenz, ya que fue la publicación de su libro juvenil “El anillo del rey Salomón”, dedicado al comportamiento de esta ave, la que décadas más tarde lo conduciría a la notoriedad y al premio Nobel con la formulación de la teoría del imprinting.

Este inmaduro ya ha aprendido a aprovecharse del hombre y vigila atentamente, listo para intervenir, las mesas del restaurante de un zoo holandés © Giuseppe Mazza
Zoogeografía
La Graja ocupa ampliamente toda Europa continental hasta el extremo sur de la península escandinava y, a través de Rusia y las repúblicas centroasiáticas, llega hasta Mongolia y el oeste de China. También está presente en Oriente Medio, aunque no de forma extensa, y en África, en las costas mediterráneas desde Túnez hasta Marruecos.
Gran parte de las poblaciones es residente y permanece en los mismos territorios también durante el invierno, salvo algunos movimientos estacionales de corto alcance que las llevan a agruparse en áreas más adecuadas para pasar la mala estación. En cambio, las poblaciones del extremo norte del área euroasiática son migratorias, abandonan completamente sus territorios y alcanzan las áreas mediterráneas, el valle del Indo y la parte septentrional del golfo Pérsico.

La Graja es omnívora: carroñas, polluelos, roedores, reptiles, anfibios, caracoles, semillas, bayas silvestres, frutos cultivados y alimentos de origen humano © Giuseppe Mazza
Su marcada sociabilidad resulta evidente en esta estación, cuando pueden formarse bandadas numerosas, especialmente en los dormideros comunales. La Graja es sustituida en los territorios situados al este de su distribución, hasta las costas del Pacífico, por la afín Graja de Dauria (Corvus dauuricus), muy similar tanto en comportamiento como en plumaje.
Ecología-Hábitat
La Graja es un ave muy inteligente, quizá incluso más que sus propios congéneres. Posee una curiosidad innata superior a la de los grandes cuervos y muy cercana a la que manifiesta la urraca, que ya destaca notablemente entre ellos. Esta capacidad la sitúa en condiciones de aceptar con facilidad hábitats muy diversos, incluidos aquellos compartidos con el ser humano.

Una pareja nidificante. La Graja es monógama de por vida y la muerte accidental de la pareja constituye una tragedia, porque el superviviente pierde sus derechos adquiridos como reproductor dentro del propio grupo © Gianfranco Colombo
Antiguamente relegada a acantilados, roquedos frente al mar, valles escarpados o almenas de antiguos castillos —ambientes que todavía frecuenta— se ha convertido cada vez más en un ave urbana, encontrando en viejos edificios y altos campanarios un hábitat semejante a los que ocupaba antiguamente.
Es probable que esta elección haya estado impulsada por el oportunismo alimentario, ya que, como veremos, la Graja es prácticamente omnívora y en su amplio menú ha sabido aprovechar el fuerte incremento de las poblaciones urbanas de palomas bravías (Columba livia), beneficiándose de su acentuada prolificidad, así como de los residuos producidos de forma desordenada por el ser humano.
También las nuevas estructuras urbanas, con el abandono de edificios antiguos en favor de construcciones más modernas, han contribuido a ampliar su hábitat, llevándola a colonizar áreas que antes no ofrecían lugares adecuados para la nidificación. Del mismo modo, las naves industriales surgidas en la periferia de los grandes centros urbanos se han convertido a menudo en algunos de sus nuevos santuarios.
Hoy en día, cada puente, cada paso elevado o viaducto de autopista, a cualquier altura que se encuentre del suelo, alberga su colonia de Grajas ya establecida de manera permanente. Tampoco desdeña las cajas nido colocadas en lugares públicos para atraer Mochuelo europeo (Athene noctua), Cárabo común (Strix aluco), Paloma zurita (Columba oenas) y Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), que consigue ocupar con gran destreza y también con la ayuda de los miembros de la colonia.
Corvus monedula no aprecia los bosques densos ni las selvas cerradas, sino que prefiere áreas arboladas pero con amplios claros y praderas donde alimentarse. En el norte de Europa, las granjas constituyen su hábitat preferido, tanto para vivir en ellas de forma estable durante todo el año como para acudir diariamente en busca de alimento.
Morfofisiología
Corvus monedula es un pequeño cuervo, de tamaño inferior al de una paloma, pero que mantiene en la actitud y en la coloración la típica postura de los grandes representantes de su familia. Mide aproximadamente 35 cm de longitud, pesa unos 250 g y presenta una envergadura alar de 65 cm.
El plumaje es, en ambos sexos, prácticamente negro corvino, con un matiz grisáceo en el cuello y la nuca visible solo a corta distancia. Esta zona gris ceniza es sustituida por una tonalidad mucho más blanquecina en la afín Graja de Dauria, y constituye prácticamente el único rasgo que las diferencia, aunque en las zonas de contacto entre sus áreas de distribución pueden observarse frecuentes hibridaciones con individuos que muestran tonalidades intermedias y de difícil clasificación en el campo. Los jóvenes son mucho más grisáceos en la parte inferior del cuerpo y también en las cobertoras alares, y no presentan con tanta claridad el collar distintivo de los adultos. Los ojos son de color perla y, aunque pequeños, destacan incluso a considerable distancia como una mancha muy clara y brillante sobre un plumaje negrísimo. En los jóvenes son inicialmente azulados y adquieren la tonalidad perlada a medida que envejecen. El pico es robusto y fuerte, aunque no muy prominente, y las patas, también negrísimas, son finas y dotadas de uñas poderosas.

El nido, situado en grietas o profundas hendiduras de la roca, cavidades de árboles, nichos en construcciones antiguas e incluso bajo viaductos de autopista, es un montón desordenado de ramitas, fragmentos vegetales, raicillas, plumas, lana y pelo de animales. Contiene 5-7 huevos azulados moteados de rojizo, incubados solo por la hembra © Museo Civico di Lentate su Seveso
Es una especie muy charlatana y fácilmente distinguible de sus congéneres por el sonido chasqueante de su vocalización habitual, un “kiok kiok kiok” que emite continuamente tanto como señal de contacto durante el vuelo como vocalización social en cualquier momento del día. Se trata de un sonido familiar y bien conocido en todas las ciudades del centro y norte de Europa, pero también en el área mediterránea, donde, aunque menos abundante, está ampliando su presencia. Se han determinado varias subespecies, que a su vez están sujetas a hibridación interna en las zonas limítrofes de sus territorios y que muestran una presencia más o menos marcada del típico collar gris: Corvus monedula monedula en la parte oriental de Europa hasta Escandinavia; Corvus monedula spermologus en el centro y sur de Europa y la península ibérica; Corvus monedula soemmerringii en Oriente Medio y, a través de Asia central, hasta el límite oriental de su distribución; y Corvus monedula cirtensis, que ocupa el área africana.

Aquí un adulto, con sus ojos perlados, la mancha negra de la cabeza y el penacho claro, ha ocupado la caja nido de un jardín destinada a pequeñas rapaces © G. Colombo
Etología-Biología reproductiva
Corvus monedula es, al igual que Corvus frugilegus, un ave muy social y transcurre toda su vida dentro de colonias muy cohesionadas y unidas. Incluso durante la nidificación, aunque intenta reservarse el espacio estrictamente necesario para su intimidad, convive en la colonia manteniendo las debidas distancias entre los nidos, pero compartiendo el mismo ambiente. Es una organización típica de aves que nidifican en acantilados, torres, paredes u otros lugares que exigen una convivencia estrecha, a menudo basada en un pacto de ayuda mutua y defensa de la comunidad. La especie es fuertemente monógama.
El nido se sitúa en el interior de grietas o hendiduras de rocas, en cavidades de árboles o en nichos de construcciones antiguas, y consiste en un montón desordenado de pequeñas ramitas que se van haciendo progresivamente más finas hasta formar en el interior de la plataforma una copa blanda forrada con raicillas, plumas, lana y pelo de animales. El modo típico de construcción del nido por parte de este córvido es, por desgracia, con frecuencia causa de daños en las estructuras habitadas. Una vez encontrado un hueco, la Graja comienza a arrojar ramitas de cierto grosor para bloquear el fondo, de manera que luego pueda construir una plataforma sólida para el nido.

Un juvenil que sigue llamando sus padres. El plumaje es distinto y el iris, inicialmente azulado, vira grisáceo © Giuseppe Mazza
Por desgracia, a veces los huecos no siempre pueden rellenarse, como ocurre en el caso de los conductos de chimenea, con el consiguiente bloqueo del paso del humo y la necesidad de extraordinarias tareas de mantenimiento.
Este otro mal hábito de la Graja era recordado en una antigua historieta inglesa en la que se hablaba del permiso concedido al sacristán por el prelado de una iglesia para llevarse a casa todo lo que las grajillas transportaban a la torre campanario. El sacristán se alegraba diciendo que, entre tantas porquerías, había recogido “dos hermosos carros de buena leña para quemar en la chimenea”.
Se depositan de 5 a 7 huevos azulados moteados de rojizo, incubados únicamente por la hembra durante 18 días, y los polluelos permanecen en el nido otras 5 semanas antes de volar. El nacimiento de las crías es simultáneo, ya que la incubación comienza solo después de la puesta del último huevo y, por ello, todos los miembros de la nidada tienen prácticamente siempre la misma edad y tamaño. Una vez abandonado el nido, los progenitores continúan atendiendo a los jóvenes durante varias semanas hasta su completa autonomía.
Al poner una sola nidada, los padres disponen del tiempo material para seguir largamente el crecimiento de la prole, permaneciendo prácticamente unidos durante toda la estación reproductora.
Como ya se ha dicho, la especie es monógama durante toda la vida, y la pérdida accidental de uno de los dos miembros provoca una auténtica tragedia familiar, ya que esta carencia suele conllevar la privación de los derechos que cada reproductor había adquirido dentro de la colonia. El viudo o la viuda seguirá viviendo dentro de la comunidad, pero en una posición marginal y sin los derechos y poderes de que antes disponía.
Corvus monedula se alimenta oportunistamente de todo aquello que resulta comestible. El saqueo de huevos en nidos ajenos es una de sus pasiones innatas y, con un alimento tan sustancioso, puede permitirse, por el contrario, soportar periodos de relativa abstinencia. Consume pequeños invertebrados, especialmente escarabajos, melolontas, sus larvas y pupas, además de polillas y dípteros. No desdeña carroñas, pequeños polluelos, roedores, reptiles y anfibios, caracoles y, aunque muy vinculada a materia orgánica animal, consume habitualmente semillas silvestres y cereales, bayas silvestres y frutos cultivados. Naturalmente, el periodo de nidificación implica una orientación casi total hacia los primeros tipos de alimento.
Como muchas otras aves, la Graja protagoniza una infinidad de fábulas, historias y tradiciones más o menos divertidas, reunidas a lo largo de los siglos y ligadas a interpretaciones más o menos benévolas de sus variados comportamientos. Un último apunte sobre esta ave tan vinculada a los edificios eclesiásticos, donde encuentra a menudo refugio, e indirectamente al clero que los habita: William Cowper, famoso poeta y jurista del siglo XVIII, conocido por sus aforismos y por cierto tono satírico en sus poemas, autor de la célebre sentencia “Un hombre que hace ruido siempre tiene razón”, escribió a este respecto un breve soneto en el que equiparaba la asiduidad de las grajillas en las iglesias con la de los sacerdotes que las habitan.

Gran parte de las poblaciones son residentes, pero las del extremo norte euroasiático migran hacia el sur durante la mala estación © Gianfranco Colombo
“A great frequenter of the church, where bishoplike he finds a perch. And a dormitory too”.
(Una gran frecuentadora de iglesias, donde, como los obispos, encuentra un posadero. ¡Y también un dormitorio!)
No es una especie amenazada. Las poblaciones son estables y, desde 2018, Corvus monedula aparece como “LC, Least Concern”, es decir, «Preocupación Menor», en la Lista Roja de especies amenazadas de la UICN.
Sinónimos
Coloeus monedula Linnaeus, 1758.
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