Familia : Accipitridae

Texto © Dr. Gianfranco Colombo

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

Hieraeetus fasciatus es un águila relativamente rara en Europa © Giuseppe Mazza
El Aguila perdicera (Hieraaetus fasciatus Vieillot, 1822) pertenece al orden Accipitriformes y a la familia Accipitridae (halcones y águilas), la cual comprende 64 géneros y 237 especies.
Dentro de este grupo se incluye una amplísima variedad de los denominados “aves de presa”, es decir, buitres, ratoneros, aguiluchos, milanos, halcones y águilas, con exclusión de los verdaderos cernícalos y halcones, asignados a la familia Falconidae.
Debe aclararse que en el ámbito científico existe todavía un amplio debate sobre la asignación correcta de algunos géneros a una u otra familia, así como sobre la inclusión de determinadas especies dentro de un mismo género. En los últimos años, con el desarrollo de las investigaciones genéticas y el estudio del ADN, se ha producido una auténtica revolución taxonómica que con toda probabilidad conducirá a nuevas reclasificaciones.
Hieraaetus fasciatus es un águila de pequeño tamaño, pero que expresa tanto la potencia característica de las grandes águilas, situadas legítimamente en la cúspide de la cadena alimentaria, como la esbeltez y agilidad propias de los halcones, sus parientes más cercanos.
Solo en algunos nombres vernáculos europeos se conserva la denominación de Aguila de Bonelli, en honor al ilustre ornitólogo italiano Franco Andrea Bonelli (1772–1830), quien la estudió con dedicación y a quien posteriormente se dedicó la especie.
Así, en francés se denomina Aigle de Bonelli, en inglés Bonelli’s Eagle, en italiano Aquila del Bonelli, mientras que en alemán es Habichtsadler (Aguila azor), en español Aguila-azor perdicera, en catalán Aguila cuabarrada (Aguila de cola barrada), en neerlandés Havikarend (Aguila fasciada) y en sueco Hökörn (Aguila azorada): nombres que aluden más a su morfología y comportamiento que al nombre del naturalista que lo descubrió
El nombre científico del género procede del griego «hierax», halcón, y «aetos», águila, en referencia a su posición intermedia entre ambas, mientras que el epíteto específico fasciatus, del latín tardío “provisto de banda o franja”, alude probablemente a la banda negra visible en la parte terminal de la cola.
Zoogeografía
El Aguila perdicera posee una amplia distribución geográfica que abarca Europa, África y Asia. Sin embargo, a pesar de su vasto rango, solo en determinadas regiones presenta poblaciones suficientemente densas como para asegurar su supervivencia.

Vuelo ligero con aleteos rápidos y maniobras audaces © Gianfranco Colombo
Está presente en Europa principalmente en la Península Ibérica, donde habita la población más numerosa (más 600–800 parejas).
También se encuentra en el sur de Francia, en Sicilia y Cerdeña, en Grecia y en los Balcanes, aunque siempre en números muy reducidos.
Fuera del ámbito ibérico, esta águila se considera en Europa una especie rara y poco visible, sujeta a fluctuaciones poblacionales preocupantes que hacen pensar en un futuro incierto para su continuidad en riesgo
En las regiones mediterráneas extraeuropeas mantiene una población estable en Marruecos, estrechamente vinculada a la ibérica, mientras que en Argelia, Túnez, Israel y Turquía su número es muy bajo.
En Asia ocupa el conjunto del subcontinente indio, la franja meridional de China y, aislada de las demás poblaciones, la subespecie ssp. renschi, que habita en Indonesia, en las islas de la Pequeña Sonda.
Se han reconocido dos subespecies: Hieraaetus fasciatus fasciatus, el tronco nominal, más numeroso y ampliamente distribuido, y Hieraaetus fasciatus renschi, restringida, como se ha indicado, a las islas de Sumbawa, Wetar, Flores y Timor.
Se ha propuesto además una superspecie, resultado del emparejamiento entre Hieraaetus fasciatus y una especie africana considerada a menudo conspecífica, Hieraaetus spilogaster (African Hawk-eagle). Ambas son morfológicamente muy similares, aunque fácilmente distinguibles en su hábitat natural, y no presentan superposición geográfica.

70 cm de largo, con una envergadura de 180 cm, las hembras pueden pesar hasta 2,5 kg © Gianfranco Colombo
El Aguila perdicera alcanza una longitud de 70 cm, una envergadura de hasta 180 cm y un peso de hasta 2,5 kg en las hembras.
Es una especie residente, que solo realiza desplazamientos erráticos de corto alcance fuera del período de nidificación, permaneciendo a menudo todo el año en el mismo territorio.
Los jóvenes son más erráticos y durante su primer año pueden desplazarse varios centenares de kilómetros en cualquier dirección en busca de áreas libres de adultos, aprovechando así una mayor disponibilidad de alimento.
En esta etapa pueden acercarse más a las zonas habitadas que los adultos, los cuales evitan sistemáticamente el contacto con el ser humano. Por este motivo, su presencia se detecta con mayor frecuencia durante dichos movimientos dispersivos.
Morfofisiología
Aunque es un águila de pequeñas dimensiones, presenta medidas respetables: una envergadura alar de unos 180 cm, longitud de 70 cm y peso entre 1.500 y 2.500 g. Como suele ocurrir entre las rapaces, la hembra es ligeramente más corpulenta que el macho.
Los adultos poseen una coloración general clara, con ligeras barraduras negras en el vientre y una franja mediana alar muy oscura, en fuerte contraste con las zonas blancas. Las plumas primarias son negras, con una amplia franja apical oscura visible en toda la extensión del ala. La hembra presenta un plumaje más marcadamente contrastado. La cola está barrada en su parte terminal, bien visible en vuelo, y muestra una mancha blanca dorsal conspicua sobre el obispillo oscuro. El pico es negro, con cera ligeramente amarillenta.
Los jóvenes son mucho más claros, sin barraduras bajo las alas ni moteado en el pecho. Carecen de la banda negra en la cola, que por ello resulta muy pálida cuando está desplegada durante el planeo. Su tonalidad es ámbar rosada, muy distinta a la de los adultos, lo que los hace fácilmente distinguibles.

Los juveniles son más claros, más rosados y carecen de barras infraalares y de la barra negra de la cola © Colombo
La subespecie renschi es algo más pequeña y presenta un plumaje más barrado.
El Aguila perdicera tiene un vuelo ligero y ágil, intermedio entre el de una busarda y el de un azor, y comparable al de su congénere, el Aguila calzada (Hieraaetus pennatus).
Su vuelo combina batidos profundos y rápidos pero no pesados, y ejecuta maniobras aéreas con gran agilidad, moviendo la cola de manera similar a un milano, con giros bruscos, ascensos y volteos, especialmente durante la caza.
Como todos los Accipitridae, disfruta planeando con maestría, incluso a gran altura, destacando en su silueta la larga cola y el cuello prominente.
Puede confundirse con varios congéneres, sobre todo en plumajes juveniles o subadultos, por lo que a menudo solo un observador experto puede determinar su especie con certeza.
Biología reproductiva
Nidifica en zonas cálidas, soleadas y áridas, con escasa cobertura forestal, a menudo salpicadas de colinas rocosas, en cuyas paredes instala habitualmente su nido. Es una especie reservada, que busca lugares poco antropizados, aunque en ocasiones puede tolerar cierta presencia humana si no existe persecución.
La pareja es monógama y aparentemente permanente de por vida. El nido, construido con gruesas ramas, puede alcanzar dimensiones considerables con los años. La pareja suele disponer de varios nidos dentro de su territorio y los utiliza alternativamente en distintas temporadas.

El águila perdicera caza pequeños mamíferos y aves en tierra, pero también palomas en vuelo © Gianfranco Colombo
La puesta consta de hasta tres huevos, aunque lo habitual son dos, como es característico en la familia.
La incubación corre principalmente a cargo de la hembra, mientras el macho la releva ocasionalmente cuando el nido queda sin vigilancia. La incubación dura unos 40 días, y los polluelos emprenden el vuelo a las 10 semanas. Aunque en muchas especies de águilas solo uno de los polluelos sobrevive (debido al cainismo), en el Aguila perdicera pueden volar dos jóvenes en la misma nidada. No obstante, la mortalidad juvenil es elevada, alcanzando alrededor del 50 %.
La madurez sexual se alcanza tras la muda completa al plumaje adulto, es decir, después del tercer año de vida, aunque se han observado casos de reproducción temprana en ejemplares aún jóvenes.
La alimentación del Aguila perdicera se basa principalmente en presas terrestres, como conejos, perdices, ardillas y otros roedores. En periodos de escasez puede capturar córvidos, gaviotas y palomas en vuelo, demostrando una extraordinaria velocidad y habilidad maniobrera. En estos casos, la caza en pareja es frecuente.
En la India, fuera de la época de reproducción, suele observarse planeando cerca de los centros urbanos en persecución de las numerosas bandadas de palomas.
No se considera una especie amenazada y está incluida en el Apéndice II de la CITES.
Sinonimia
Aquila fasciata Vieillot, 1822.
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