Hirundo megaensis

Familia : Hirundinidae

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Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Hirundo megaensis tiene una distribución muy limitada, estable, constante y extremadamente problemática.

Hirundo megaensis tiene una distribución muy limitada, estable, constante y extremadamente problemática © Gianfranco Colombo

Cuando se habla de endemismos en Etiopía, la mente del ornitólogo corre a menudo hacia esta hermosolondrina, tan pequeña y elegante como muy localizada.

Se ha dicho que los endemismos de las aves, entre los pocos seres vivos capaces de desplazarse en vuelo y superar cualquier obstáculo, suelen estar ligados a condiciones ambientales o geográficas extraordinarias que limitan su expansión o, mejor dicho, que por razones que aún desconocemos no han sentido a lo largo del tiempo la necesidad de expandirse. La Golondrina colablanca es precisamente una de estas especies, ya que posee un territorio de distribución muy limitado, estable, constante y nunca sobrepasado.

La inusual Golondrina colablanca (Hirundo megaensis Benson, 1942) pertenece al orden de los Passeriformes y a la familia de los Hirundinidae, y es una de las 15 especies endémicas de Etiopía.

Partir en busca de esta Golondrina tan localizada con la certeza de encontrar ejemplares para observar no es fácil si no se conocen los lugares que frecuenta habitualmente. De hecho, además de concentrarse en un área muy limitada, su distribución no es tan constante en todo el territorio que ocupa. Una vez encontrado el lugar, es necesario distinguirla entre la miríada de golondrinas que frecuentan el cielo de esa zona, ya que a menudo le gusta volar junto con otras especies y, durante la superposición invernal con las migratorias procedentes de Eurasia, este número se vuelve notable y puede confundir incluso al ojo más experto. Sin embargo, en los lugares habituales puede ser frecuente y encontrarse en buen número.

La etimología del nombre científico Hirundo proviene del latín y significa Golondrina, y megaensis deriva de Mega, el nombre del pequeño centro habitado del sur de Etiopía cerca del cual fue identificado el primer ejemplar.

Los principales nombres comunes son en francés Hirondelle à queue blanche, en inglés White-tailed Swallow, en alemán Weißschwanzschwalbe y en español Golondrina coliblanca. Localmente se la llama “rarì”, aunque con este término generalmente identifican una Golondrina y a veces cualquier pequeño ser volador, sin distinción de especie.

Zoogeografía

Hirundo megaensis vive únicamente en el sur de Etiopía, en una zona muy pequeña de la provincia de Sidamo y específicamente alrededor de la localidad de Yabello y a lo largo de la carretera hacia Kenia hasta Mega, a una altitud media de 1500 m. Es un área extremadamente reducida, de aproximadamente 2.500 km², lo que la sitúa entre las aves con menor espacio de distribución. Su área de distribución coincide en parte con la ocupada por otro endemismo particular, el Cuervo de Zavattari (Zavattariornis stresemanni), prácticamente dos aves muy singulares en la misma área.

Hirundo megaensis se encuentra en pequeña zona de Etiopía y se mezcla con especies migratorias, dificulta la observación.

Se encuentra en pequeña zona de Etiopía y se mezcla con especies migratorias, dificulta la observación © Gianfranco Colombo

No se conoce el número exacto de la población de esta ave y ello la hace aún más misteriosa e intrigante.

Actualmente los aficionados al birdwatching se transmiten información sobre los lugares donde encontrarlas, dando detalles con una precisión casi de GPS que llega a identificar aquel grupo de chozas, ese pequeño bosque de acacias o ese termitero en particular; solo así pueden acertar con seguridad.

Una vez en el lugar, tras algunos minutos de observación aparece el primer ejemplar, seguido afortunadamente por otros, pero siempre mezclados inexorablemente, según la estación, con el Avion comun (Delichon urbicum) y la Golondrina europea (Hirundo rustica), con la Golondrina daurica (Cecropis daurica) y la Golondrina senegalesa (Cecropis senegalensis), o con repentinas oleadas de Avion zapador (Riparia riparia) y Avión isabelino (Ptyonoprogne fuligula).

En vuelo se confunde fácilmente con la Golondrina etíopica (Hirundo aethiopica). El vuelo de Hirundo megaensis es además bastante nervioso y agitado, aunque muy ligero y elegante. Difícilmente se la ve volar con la tranquilidad de nuestras golondrinas; más bien se asemeja al vuelo de los aviones comunes: un continuo y rápido zigzagueo ligero sin una ruta definida.

Solo se conocen dos casos de observación fuera de este pequeño ámbito, lo que demuestra que esta Golondrina se mantiene bajo un estrecho seguimiento para verificar que no existan otros lugares remotos donde haya sobrevivido alguna colonia periférica y confirma hasta qué punto esta ave rara vez abandona sus límites. Una primera observación se realizó en Negele, ligeramente más al este, en la tierra Borana, y otra en Moyale, pocos kilómetros más al sur de su área de distribución, la última ciudad antes de la frontera con Kenia. Son casos únicos y accidentales que podrían deberse a erratismo juvenil o a movimientos parciales causados por condiciones meteorológicas. Las futuras observaciones y estudios de los ornitólogos contribuirán sin duda a conocer mejor esta pequeña Golondrina.

Ecología-Hábitat

El ambiente típico frecuentado por Hirundo megaensis son pequeños bosques poco densos, un sotobosque espinoso poco desarrollado, campos cultivados y pastizales resecos, así como una notable presencia en zonas habitadas y con animales domésticos, todo ello salpicado por altísimos termiteros de laterita de color ocre brillante. Es un entorno rico en insectos, especialmente durante la estación de lluvias, pero probablemente sostenible durante todo el año dada la presencia residente de esta ave. A menudo, en su deambular diario en busca de insectos, se la ve rozar a las personas sin ningún temor y luego posarse de repente en las ramas bajas de una acacia que sobresale sobre la puerta de entrada de una choza.

Hirundo megaensis apenas alcanza los 12 g y los 13 cm de longitud. Por su reducido territorio, se considera especie en peligro.

Apenas alcanza los 12 g y los 13 cm de longitud. Por su reducido territorio, se considera especie en peligro © Gianfranco Colombo

Hirundo megaensis no teme la proximidad del ser humano y convive tranquilamente con la población local del mismo modo que nuestra Golondrina europea.

Se alimenta de pequeños insectos y mariposas que captura únicamente en vuelo, y también parte del material ligero como plumas y filamentos de hierba seca necesarios para el nido se recoge en el aire, aunque necesariamente también desciende al suelo para recoger pequeños trozos de hierba u otros materiales necesarios para completar la construcción.

Morfofisiología

La Golondrina coliblanca es una pequeña Golondrina que difícilmente alcanza los 13 cm de longitud, los 12 g de peso y una envergadura de aproximadamente 30 cm. Presenta un color negro con fuertes reflejos azulados en el dorso y en la zona supracaudal, que contrasta intensamente con la parte inferior completamente de un blanco níveo. La cabeza es negra en la parte superior hasta la línea del pico, formando una especie de capucha que deja la garganta totalmente blanca.

Una característica particular que da el nombre común a esta ave es la cola blanca con las dos plumas externas negras que forman un ligero y elegante borde y que sobresalen unos dos centímetros más que las demás plumas, formando la típica bifurcación común en muchos hirundínidos, una característica que no siempre es visible. La parte inferior del ala muestra un claro contraste entre las coberteras blancas y las remeras negras y también desde abajo se aprecia naturalmente el blanco de la cola con su borde negro. La hembra es ligeramente menos oscura en la parte superior y muestra menor cantidad de blanco en la cola. Los individuos inmaduros tienden a presentar una coloración más suave y ambarina.

Biología reproductiva

Hirundo megaensis nidifica al comienzo de la estación de las lluvias, que corresponde aproximadamente entre marzo y mayo. En este período, además de la floración de la vegetación local, se produce un notable incremento en el número de insectos que favorece la cría de su descendencia. No fue fácil descubrir dónde nidificaba esta pequeña Golondrina y en un principio se suponía que podía colocar su nido únicamente en las grietas y cavidades que se forman en el interior de los altísimos y numerosísimos termiteros presentes en la zona. Hoy se sabe que solo ocasionalmente lo sitúa en estas estructuras, prefiriendo en cambio construirlo sobre las vigas de los tocul, las tradicionales viviendas indígenas construidas con paja y barro.

No existen informaciones detalladas y exhaustivas sobre la nidificación de esta pequeña Golondrina, pero algunas observaciones han permitido notar que pone entre tres y cuatro huevos de color blanco moteado de marrón y que la incubación dura, de manera similar a la de los hirundínidos comunes, unos quince días. Como ocurre con todas las especies endémicas relegadas a un territorio extremadamente reducido, la Golondrina coliblanca es considerada una especie en riesgo y figura como “VU, Vulnerable” en la Lista Roja de la UICN desde 2020.

 

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