Larix decidua

Familia : Pinaceae

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Texto © Eugenio Zanotti

 


Traducción en español por el Dr. José Campos

 

Larix decidua, Pinaceae, alerce

Larix decidua alcanza 50 m de altura, con un diámetro de 1.5 m en la base, y crece hasta 2400-2600 m de altitud. Es una especie pionera, de crecimiento rápido cuando es joven © G. Mazza

El nombre genérico Larix se asemeja al término griego «larika», similar a «láros»: perfume agradable y dulce, debido al olor balsámico de la resina de esta especie; para otros derivaría del celta «lar», gordo, rico, abundante, probablemente debido a la gran cantidad de resina que brota del tronco; según Dioscórides, «larix» es el nombre galo de las resinas.

El nombre específico decidua, del latín «deciduus», indica que ésta es una especie de hoja caduca. Árbol alpino por excelencia, «no sólo porque tiene una distribución típicamente alpina, sino porque se presenta en los lugares y paisajes más luminosos y rocosos, avanzando también en atrevida soledad por los terrenos pedregosos, en las empinadas laderas más allá del límite de los bosques más elevados». (V. Giacomini). En los Alpes sólo le supera en abundancia la pícea (Picea abies).

El género Larix incluye diez especies (según algunos autores, 12) que se extienden por las regiones frías del hemisferio norte; Larix sibirica, junto con la pícea, forma amplios bosques boreales en el norte de Rusia y Siberia que superan en extensión a la selva amazónica. Larix decidua tiene un rango orófito centroeuropeo.

El alerce o alerce común (Larix decidua Mill. 1768) es un árbol de primera magnitud, elegante y majestuoso, que puede vivir muchos siglos (¡desde más de 600 años hasta 2200!), con un tronco esbelto que puede alcanzar 45-50 metros de altura, aunque generalmente es de 15-25 m, y 1,5 m de diámetro en la base; a veces ligeramente curvado cerca de su base.

Larix es el único género de coníferas europeas cuyas especies son de hoja caduca (que pierden las hojas en invierno).

De joven tiene un crecimiento muy rápido; cuando es adulto, el tronco tiene una corteza muy gruesa (que amortigua el impacto de las rocas que se desprenden a menudo de las pendientes), de color marrón grisáceo, que se desprende en placas rojizas, con surcos de 1,5 cm como máximo; ramas irregularmente verticiladas, horizontales o colgantes y copa rala, piramidal en los ejemplares jóvenes que crecen juntos en el bosque, extendida en los árboles más viejos y aislados.

Desarrolla un potente sistema radicular que consiste en una robusta raíz central y largas y profundas raíces oblicuas que le permiten alcanzar el agua en las capas inferiores y protegidas del suelo, dominando sin competencia las regiones forestales más altas.

Larix decidua, Pinaceae, alerce

Cuente los anillos. Esta es una planta joven, pero un alerce puede vivir hasta 2200 años. La madera es muy apreciada por su notable resistencia a los agentes atmosféricos y a las carcomas © Giuseppe Mazza

Ramitas de un año colgantes, estriadas longitudinalmente, con eflorescencia azulada y pubescencia rala, luego de color marrón rojizo, glabras y brillantes, flexibles. Braquiblastos (ramas muy cortas con distancias muy pequeñas entre los nudos) cortamente cilíndricos (3 x 5 mm) con grupos de 30-40 hojas de color verde claro, capilares, tiernas, 1 x 8-18 mm, de sección triangular, con dos líneas estomáticas inferiores de color verdoso. También aparecen hojas aciculares dispersas en las ramas jóvenes alargadas.

La reproducción tiene lugar de abril a junio.

Los amentos masculinos son globosos, muy pequeños, amarillentos, y miran hacia abajo; los femeninos (2-3 cm) son muy vistosos, erectos, con escamas rojo púrpura (de color marrón grisáceo después de la fecundación) y maduran en el mismo año (noviembre-diciembre), pero las semillas no se liberan de las escamas hasta marzo del siguiente año.

Semillas de color marrón brillante, angulosas (3-5 mm), con un ala membranosa, semi-ovada, de aproximadamente 1 cm; se conservan bien hasta tres años y para su propagación deben sembrarse en un suelo arenoso y suelto. Después de 6-8 semanas, las plántulas nacen y deben protegerse del sol y de los vientos fuertes hasta su cuarto año.

Las semillas del alerce sirven de alimento a aves granívoras como los piquituertos comunes (Loxia curvirostra), paseriformes con pico de puntas cruzadas, capaces de abrir los conos de las coníferas.

Especie amante de la luz, pionera, que habita bosques montanos y subalpinos, pastos soleados, laderas secas, pedregales, hasta el límite de la vegetación arbórea, desde las llanuras (como en Polonia y en los Alpes centrales y orientales) hasta 2400 (2600) m de altitud en cualquier sustrato a excepción de los arcillosos. En altitudes elevadas se asocia con arbustos alpinos, con el pino cembro y la pícea, en altitudes intermedias convive con la pícea, el pino silvestre y el abedul, mientras que en los piso montano se une al haya, el carpe, el avellano y otras frondosas.

Larix kaempferi, originario de Japón, que se cultiva a menudo para reforestaciones, especialmente en el sur de Italia, tiene brotes jóvenes glaucos con más de 40 hojas aciculares, con dos líneas blancas (estomas del lado inferior) y escamas de los piñas curvadas hacia fuera.

Larix decidua, Pinaceae, alerce

Se cultiva a menudo para reforestaciones, o para la producción de madera y trementina © Giuseppe Mazza

También existe el híbrido entre Larix decidua y Larix kaempferi (= Larix x eurolepis), plantado por su madera.

Los hallazgos fósiles han demostrado que el alerce ya estaba extendido por toda la región alpina en el Plioceno, la última fase del Terciario, hace más de un millón de años.

La madera del alerce es muy apreciada porque es dura, compacta, semipesada, resinosa, con albura blanquecina o amarillenta y duramen de color amarillo-leonado a marrón rojizo, con anillos anuales claramente visibles y sinuosos, con notable resistencia a los agentes atmosféricos (¡en las casas con persianas de madera de alerce de más de 200 años, éstas todavía están en buenas condiciones!), la humedad y la carcoma.

Con su madera se hacen muebles y estructuras externas de las casas; en el pasado se utilizó ampliamente para construcciones navales, carpintería, suelos y postes de telégrafo.

Desde la antigüedad, las vigas de 60 metros de largo transportadas a Roma por orden de Tiberio despertaban asombro y curiosidad entre la población; con los troncos más pequeños se hacían tuberías para el transporte de agua.

La ciudad de Venecia se fundó sobre vigas de alerce y aliso negro por su resistencia a la podredumbre y su durabilidad en el agua.

Más aún, del Cantón de Valais se describió una vivienda de campesinos construida con alerce que había existido durante más de 240 años y su madera todavía estaba sana y entera, ¡y casi no podía ser penetrada con la punta de un cuchillo!

Los tablones y las vigas de alerce, colocados uno encima del otro, bajo la acción del sol liberan la resina que fluye y suelda los intersticios de tal forma que las casas se vuelven impenetrables al aire y la humedad.

Sin embargo, no es un combustible apreciado ya que se quema rápidamente produciendo mucho humo (debido a las resinas que contiene) y se consume muy rápidamente.

Del alerce, los pastores toman el material para construir sus refugios, suministra el combustible para el fuego de las cabañas, protege del sol a los animales que pastan en verano, frena las avalanchas que se deslizan por las pendientes, y retiene y refuerza el suelo con sus fuertes raíces.

El célebre silvicultor Giovanni Sala, autor de una importante monografía sobre el alerce (1937), escribió:

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Brote abriéndose, después del reposo invernal, con un conjunto de 30-40 hojas. Es rico en vitamina C © Giuseppe Mazza

«Allá arriba en los Alpes, en el límite de la vegetación arbórea, el alerce parece tener una vida eterna. Aunque atormentado por el ganado, golpeado por el rayo, maltratado por vendavales y tormentas, continúa creciendo, resistiendo, aferrándose firmemente al suelo con sus raíces a menudo entre las grietas de la roca viva, e incluso cuando una sola rama rota forma su copa, reducido así a un tocón medio seco, no muere”.

Desde el punto de vista de las adversidades, el parásito más importante es el conocido Lachnellula (Dasyscyphus) wilkommii, un hongo patógeno causante de la antracnosis o chancro del alerce, que se caracteriza por grandes deformaciones huecas en el tronco.

El hongo Ascocalyx laricina daña los brotes jóvenes, mientras que otras especies de los géneros Armillaria, Polyporus y Rhizina provocan podredumbre, y la llamada roya del alerce (Melampsora larici-populina) afecta a las hojas aciculares.

Algunos insectos como Coleophora varicella y Taeniothrips laricivorus provocan la caída de las agujas.

La resina de alerce, obtenida por medio de incisiones en la corteza o agujeros en el tronco hechos de primavera a otoño, se conoce como trementina de Venecia (Terebinthina veneta F.U.I.). Es un líquido denso, no cristalizable, de color amarillento o amarillo verdoso que tiende a tomar un tono marrón amarillento, débilmente fluorescente, transparente, de olor balsámico persistente y sabor amargo, áspero y aromático. La operación de extracción de resina del alerce difiere claramente de los sistemas utilizados habitualmente para las otras coníferas productoras de resina; mientras que para estas últimas se hacen incisiones superficiales que afectan sólo a la corteza, con el alerce se usa una perforación profunda en primavera, debido a que los canales de resina no se encuentran sólo en la corteza, sino que se distribuyen por toda la sección de la madera. El agujero, con un diámetro de 2.5-4 cm, se tapona inmediatamente con tapones obtenidos de ramitas de alerce; la recolección se realiza descorchando los agujeros en pleno verano y otoño y volviéndolos a tapar cuando se completa la operación.

Larix decidua, Pinaceae, alerce

El alercese reproduce entre abril y junio. Los amentos masculinos, a la derecha de la imagen, son globosos, muy pequeños y amarillentos, y miran hacia abajo, mientras que los femeninos, ciertamente más llamativos, son erectos. Alcanzan 2-3 cm de largo con escamas de color rojo púrpura que se torna marrón grisáceo tras de la fecundación © Giuseppe Mazza

En el pasado, la trementina veneciana se usaba en la industria para la producción de colores, barnices, lacas, capas protectoras antioxidantes y contra la sal, y con otros ingredientes en la producción de tintas especiales, ceras para injertos, adhesivos, etc.

Mediante destilación se separa, en la proporción de 1:4, la esencia de trementina (o terebentina); ésta contiene un aceite esencial, ácido laricínico, resinas, goma, ácido tánico, alfa pineno, delta 3-careno, beta-pineno, beta-pirona, el polisacárido de arabinogalactano (que ha demostrado ser útil como probiótico y como modulador del sistema inmune); la parte sólida que queda después de la destilación se conoce como colofonia o pez griega. La esencia se usa principalmente en enfermedades del sistema respiratorio y tiene propiedades antisépticas y astringentes, así como en casos de envenenamiento por fósforo.

Larix decidua, Pinaceae, alerce

Las piñas maduran al final de año, pero las semillas, protegidas por las escamas resinosas, se liberan solo en marzo del año siguiente. De la resina, con numerosas propiedades medicinales, se extrae la trementina © Giuseppe Mazza

Para uso externo, se preparan cremas mezclando partes iguales de trementina y vaselina blanca para estimular las defensas naturales en caso de infecciones que tienden a extenderse.

Las hojas (también ricas en vitamina C) y los brotes se usan en enfermedades reumáticas y artríticas.

Si visita las altas montañas en otoño, recuerde coger un trozo de resina que exuda de la corteza de los alerces; puede mantenerlo protegido de la luz en un florero de vidrio y usar, dos veces al día, una cucharadita en un recipiente con agua hirviendo para una inhalación saludable que favorece la expectoración en caso de tos seca y para descongestionar y purificar las vías respiratorias.

En verano, las hojas aciculares de los alerces, debido a la acción de un pulgón (Cinara laricis), exudan una sustancia azucarada que por la mañana se coagula en gránulos blancos y viscosos que contienen el trisacárido melecitosa, conocido como maná de Briançon, con propiedades laxantes suaves como las del maná de fresno.

A finales del otoño, el verde suave de las hojas aciculares de los alerces adquiere un espléndido color amarillo dorado y, al caer, crean una suave alfombra que cubre toda la aspereza del terreno rocoso, dando al entorno un encanto indescriptible.

Los bosques de alerce son bosques con mucha luz, generalmente abiertos, los ejemplares más viejos cubiertos con cortinas de color verde grisáceo de Usnea barbata, un liquen también conocido como «barba de alerce» o «barba del bosque», que le da a estos bosques una nota de misterio de cuento de hadas.

Concluimos con las hermosas palabras dedicadas a los bosques de los Alpes por Valerio Giacomini tomadas del precioso librito «Italia verde» (1975), donde describe los paisajes del Bello País:

Larix decidua, Pinaceae, alerce

Un alerce aislado, en altitud, retratado en las cuatro estaciones. El género Larix es el único entre las coníferas europeas que pierde las hojas en invierno. A finales del otoño, las hojas de este árbol adquieren un espléndido color amarillo dorado y, al caer, crean una suave alfombra sobre el sustrato rocoso. La luz, que sin embargo se filtra a través de las ramas durante todo el año, permite diversas asociaciones vegetales que colonizan canchales y terrenos pedregosos en el límite de las nieves eternas © G. Mazza

“La sobria solemnidad de los bosques alpinos encaja en paisajes de grandeza sin igual, creada por la magnificencia de las montañas de granito y dolomía, por el esplendor de las nieves eternas y los glaciares, por los lechos de color esmeralda de los lagos, por las agradables extensiones de pastos. Se establecen armonías extraordinarias y contrastantes entre el cielo, la tierra y las aguas, especialmente ahí donde ascienden hacia las rocas más altas, hacia los pastizales de altura, las últimas tropas de esta vegetación audazmente constructiva, que desafía las heladas y los relámpagos «.

Sinónimos: Pinus larix L. (1753); Pinus larix var. europaea Pall. (1784); Larix europaea DC. (1805); Abies larix Poir. (1805); Peuce larix (L.) Rich. (1810); Larix gracilis A.Dietr. (1824); Larix excelsa Link (1827); Pinus larix var. pendula (P.Lawson) Endl. (1847); Abies larix var. pendula (P.Lawson) Lindl. & Gordon (1850); Larix decidua var. rossica Henk.& W.Hochst. (1865); Larix decidua var. russica (Endl.) Henkel & W. Hochst. (1865); Larix decidua var. pendula (P. Lawson) Henkel & W. Hochst. (1865); Larix europaea var. pendulina Regel (1870); Larix europaea var. pendulina Regel (1870); Larix decidua var. pendulina (Regel) Regel (1871); Larix decidua var. sibirica (Ledeb.) Regel (1871); Larix decidua fo. pendula (P. Lawson) R.E.Fr. (1919); Larix decidua Mill. var. carpatica Domin (1930); Larix decidua var. polonica (Racib. ex Wóycicki) Ostenf. & Syrach (1931); Larix sudetica Domin (1930); Larix decidua subsp. europaea (DC.) Domin (1931); Larix decidua subsp. sibirica (Ledeb.) Domin 1931; Larix decidua subsp. sudetica (Domin) Domin (1931); Larix decidua subsp. polonica (Racib.) A.E. Murray (1982); Larix decidua Mill. subsp. carpatica (Domin) Silba (2008).

 

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