Familia : Muscicapidae

Texto © Dr. Gianfranco Colombo

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

Un macho de Phoenicurus ochruros en plumaje nupcial, una especie paleártica con una amplia distribución que se extiende hasta la frontera con China y el norte de África © Luigi Sebastiani
Sostener que una guerra haya favorecido la expansión territorial de un ave parecería un sinsentido, pero algunas evidencias demuestran que algo ocurrió durante el último periodo bélico. No es que un animal haya participado en la conquista de un país, apoyado por un enemigo invasor, o que haya sido enviado bajo falsas apariencias a invadir un área enemiga. ¡Nada de eso! No es ciertamente un comportamiento propio de un ser que no conoce el significado de estas atrocidades, aunque en la tradición antigua del norte de Europa, otro pájaro, el Ampelis europeo (Bombycilla garrulus), ya se había ganado el sobrecogedor e involuntario epíteto de portador de desgracias y maleficios humanos. Llamado en alemán Kriegvogel, pájaro de la guerra, y en Holanda Pestvogel, pájaro de la peste, ya desde su nombre su llegada a tierras extranjeras no prometía nada bueno.
Y sin embargo sucedió, en particular en el norte de Europa, que un pajarillo que solo en casos excepcionales se avistaba en los centros habitados, de pronto comenzó con gran rapidez a ocuparlos sistemáticamente, encontrándose a sus anchas.

La hembra, de color gris parduzco uniforme, presenta un plumaje muy modesto: faltan los espejos blancos de las alas y la máscara facial, pero conserva la cola naranja © Jiří Bohdal
Los terribles bombardeos sufridos por las ciudades inglesas durante la Segunda Guerra Mundial, en particular Londres y otros centros industriales, provocaron la destrucción de un número increíble de edificios y montañas de escombros por doquier, creando un ambiente desolador que, bajo ciertos aspectos, para este pequeño volátil que vivía en la montaña, recordaba un hábitat ya conocido: rocas friables, paredes escarpadas, desprendimientos amontonados unos sobre otros y una serie infinita de grietas, fisuras y oquedades, habituales para sus costumbres.
Así fue que en los años 40 las ciudades inglesas fueron invadidas por un ejército muy diferente del militar, un ejército inerme y no hostil que quizá alegró, con un canto un tanto desordenado pero relativamente melodioso, un mundo de destrucción y silencio, de escombros y de muertos. Se trataba del Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros Gmelin, 1774), un grácil y elegante pajarillo adscrito al orden Passeriformes y a la familia Muscicapidae, el grupo que reúne a los papamoscas del Viejo Mundo.

Los machos se distinguen de su congénere Phoenicurus phoenicurus por la falta del pecho rojo anaranjado © Antino Cervigni
Habitante en sus orígenes de acantilados desolados, laderas escarpadas y rocosas, canteras y áreas salvajes, se encontró de pronto con un nuevo y vasto territorio, uniforme y también más adecuado a sus necesidades. Se adaptó perfectamente y con extrema rapidez al nuevo hábitat, hasta convertirse en un pajarillo común en los centros habitados de aquellos años.
Ocurrió después que la reconstrucción comenzó a desalojar de mala gana a estos pájaros, que se habían acostumbrado a su nuevo ambiente; pero, en lugar de alejarse de las ciudades, habituados ya a convivir con los humanos, trataron de reconquistarlas de otro modo, tomando posesión de almacenes, casas abandonadas, monumentos, muelles y cualquier otro lugar adecuado.
Intervino luego una nueva y posterior fase de reestructuración, más moderna y actual, con arquitecturas diferentes y poco acogedoras para ellos, pero incansables, resistieron y aún hoy habitan cualquier centro poblado, incluso congestionado por el tráfico y agobiado por una cotidianidad imposible a veces hasta para el mismo ser humano.
Todo ello demuestra cuán flexible es el mundo animal y cómo cada uno de sus miembros sabe sobrevivir y encontrar soluciones alternativas en cualquier aventura en la que se adentre. ¡Evolución, nada más que evolución!
Pajarillo muy similar al congénere Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus), típico estivante y nidificante en áreas del Paleártico, el Tizón debe considerarse el equivalente invernal de su estrecho pariente y, prácticamente, en la mala estación, en lugar de migrar más allá del Sahara para escapar de los rigores invernales, se instala en los territorios dejados libres por el primero, creando un sobrepoblamiento con la llegada de los primos migratorios del norte de Europa. Aunque se superponen parcialmente en los hábitats incluso durante el periodo de nidificación, las dos especies tienen, sin embargo, exigencias específicas que las mantienen a cierta distancia: el Tizón en alta montaña y ambientes bastante áridos y frescos, y el Colirrojo real en zonas boscosas, arboladas y más templadas. En todo caso, los centros habitados de toda Europa, en particular los de Europa del norte, parecen haber atraído a ambas especies, que a menudo conviven entre las murallas de la misma ciudad.
Todos los nombres comunes dados en Europa reproducen perfectamente los colores del plumaje de este pajarillo. En inglés Black Redstart, en alemán Hausrotschwanz, en español Colirrojo Tizón, en francés Rougequeue noir y en portugués Rabirruivo-preto. Aunque todos reflejan fielmente los colores de su librea, no cabe duda de que el nombre vernáculo italiano resulta el más folclórico, pues para distinguirlo del otro primo prácticamente similar lo han hecho pasar… ¡por una chimenea, ennegreciéndolo justamente como un deshollinador!

Habitualmente presente en colinas rocosas, Phoenicurus ochruros se ha antropizado durante la Segunda Guerra Mundial, anidando entre los escombros de los bombardeos © Luigi Sebastiani
La etimología del nombre científico deriva el género Phoenicurus de la unión de dos términos griegos: “phoinix” = rojo púrpura y “ouros” = cola; y la especie ochruros de la fusión, también en griego, de “okhros” = ocre, amarillo pálido, y “ouros” = cola. Pequeñas y personales interpretaciones del clasificador sobre el verdadero color de la cola.
Zoogeografía
El Colirrojo tizón es un habitante del Paleártico y posee un vasto territorio que se extiende desde las costas del Atlántico hacia el este hasta alcanzar, a través de las llanuras centroasiáticas, los confines con China, tocando al sur Oriente Medio, Anatolia, la región caucásica y llegando hasta las grandes cordilleras asiáticas. Está presente con diversos núcleos también en África noroccidental, en las montañas del Atlas marroquí/argelino. Las poblaciones que habitan en el norte del área, las que bordean las costas del mar Báltico, las de Europa central y septentrional y las correspondientes de regiones asiáticas, son migradoras regulares y durante el invierno pasan la mala estación en latitudes más bajas y templadas, alcanzando en los periodos más fríos incluso las costas africanas en el caso de las europeas y el subcontinente indio para las asiáticas.

Phoenicurus ochruros pone de 4 a 7 huevos, incubados únicamente por la hembra durante unas dos semanas. No son azules, como los llamativos del Phoenicurus phoenicurus, sino uniformemente blancos © Museo Civico di Lentate su Seveso
Las poblaciones más meridionales del área son prácticamente sedentarias y realizan migraciones limitadas y de corto alcance, con movimientos altitudinales más acentuados, que llevan a las poblaciones de alta montaña a descender a los valles en busca de climas más tolerables.
Ecología-Hábitat
El Colirrojo tizón no aprecia bosques y selvas ni lugares con vegetación densa, pero tampoco áreas completamente desprovistas como praderas, zonas de cultivo intensivo o marismas.
Es un típico habitante de colinas rocosas con laderas escarpadas, con rocas fragmentadas y dispersas en los prados al pie de paredes rocosas, pendientes abruptas incluso de roca pura, zonas montañosas de cualquier altura, llegando en Europa hasta los 3000 m y en el Himalaya incluso más allá de los 5000 m.
También en las ciudades prefiere áreas con construcciones antiguas, naves industriales, casas abandonadas, iglesias, rincones poco frecuentados, así como localidades periféricas o pequeños centros rurales.
El Tizón es también un ave muy esquiva, pero en comparación con su estrecho congénere, el Colirrojo real, parece ser algo más expansivo y no duda en mostrarse en cualquier momento del día posado en una cornisa o una chimenea, o en cualquier punto elevado bien visible, agitando su cola con el habitual temblor y con el irrefrenable estremecimiento del cuerpo.
Es muy territorial y defiende con ardor su área.
Solo en el periodo de nidificación emite su característico y persistente “tic tic tic” de advertencia en cuanto divisa algún peligro o intruso; mientras que en invierno, cuando es huésped en las ciudades del sur de Europa, es un pajarillo prácticamente mudo y compensa la falta de voz con una mayor inquietud corporal.
Morfofisiología
El Colirrojo tizón, como todos los muscicápidos del Viejo Mundo, tiene las mismas dimensiones que sus semejantes, aunque a veces adopta posturas que dan la impresión de ser más esbelto y alargado, si bien en realidad es algo más redondeado y robusto.
Mide unos 15 cm de longitud, con un peso de 16/17 g y una envergadura alar de unos 25 cm, perfectamente en línea con los demás congéneres. Permitámonos el ya conocido dicho de sastrería: probablemente el gris adelgaza.
Es una especie politípica con algunas subespecies que muestran ligerísimas diferencias en la coloración del plumaje.

Una hembra regresa al nido con el pico lleno de comida. Durante la época reproductiva caza todo tipo de insectos, incluyendo larvas, arañas, pequeños moluscos y gusanos, para proporcionar suficiente proteína a sus crías. Sin embargo, en otoño e invierno, su dieta cambia y también busca frutas azucaradas y semillas pequeñas © Museo Civico di Lentate su Seveso
El macho típico presenta un color generalizado gris pizarra que cubre enteramente las partes superiores e inferiores del cuerpo, dejando en evidencia una mascarilla negra que cubre la parte anterior del rostro hasta la línea ocular, apenas insinuada bajo la garganta.
Las rémiges son negras y presentan en la parte superior un espejo alar blanquecino, muy característico e identificativo de la especie. La cola y el obispillo son de un vivo anaranjado, con las rectrices centrales negruzcas. Los machos jóvenes de primer año, aunque ya nidificantes, no muestran siempre colores tan vivos como los adultos, pues la librea adquiere su vivacidad con los años.
La hembra, bastante similar a la del Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus), tiene colores uniformemente gris parduzcos, muy tenues, sin mascarilla facial ni espejos blancos en las alas, pero con una cola también anaranjada, algo menos intensa.
Los jóvenes al volar son completamente negruzcos, un plumaje que perderán con la muda parcial otoñal para volverse muy semejantes a una hembra en plumaje invernal. La cola rojiza es, en cualquier caso, evidente desde el principio.

Los rápidos movimientos en zigzag de este pequeño pájaro son realmente increíbles. Muy pocos insectos voladores pueden escapar con este pequeño depredador cerca © Aldo Contu
Varias subespecies se encuentran en el área asiática, entre ellas Phoenicurus ochruros rufiventris y Phoenicurus ochruros phoenicuroides, ambas con el vientre y el pecho totalmente rojizos.
Etología-Biología reproductiva
En su ambiente silvestre, el Tizón anida en cualquier oquedad, grieta o fisura disponible, ya sea en una pared rocosa en declive, bajo un bloque, en una ladera montañosa empinada o en el interior de una caverna. En los lugares antropizados se adapta a cualquier refugio que ofrezca situaciones similares: una viga de un pórtico, bajo una teja, en el cobertizo del jardín o incluso en una caja nido.
La pareja es monógama durante la temporada reproductiva. Solo la hembra se encarga de la construcción del nido, aportando hierbas, raicillas y musgo, y revistiendo el interior con material más fino y suave, incluidas plumas. Pone de 4 a 7 huevos blancos, al contrario de los del colirrojo real, que son azules, incubados únicamente por la hembra durante unas dos semanas.

La emina se adapta bien a las heladas. El Phoenicurus ochruros es menos sensible al frío que el Phoenicurus phoenicurus, pero con el frío suele desplazarse más al sur © Gianfranco Colombo
La estancia en el nido puede variar sensiblemente según las necesidades y la seguridad del refugio, pero habitualmente, después de unos quince días, los polluelos comienzan a forcejear y tras algunos días emprenden el vuelo. Generalmente realiza dos puestas por temporada. Es una especie parasitada por el Cuco.
El Colirrojo tizón es estrictamente insectívoro en la estación reproductiva y se alimenta de invertebrados tanto terrestres como voladores: insectos con sus larvas, arañas y gusanos. En otoño e invierno complementa la dieta con frutos y pequeñas semillas. Las poblaciones urbanas, mucho más evolucionadas, no desdeñan algún bocado ofrecido por el hombre, saltando —siempre con suma cautela— a los alféizares de las ventanas o a los bien provistos comederos. Otro signo de evolución.
Como todas llor pajarillos, Phoenicurus ochruros está sujeto a la depredación por halcones y rapaces nocturnas, a las que se han añadido los gatos domésticos para las poblaciones urbanas, pero considerando la inmensidad del territorio ocupado y la buena consistencia de las poblaciones, desde 2018 aparece como “LC, Least Concern”, es decir como “Preocupación Menor”, en la Lista Roja de especies en peligro de extinción de la UICN.

En el área asiática existen subespecies como Phoenicurus ochruros rufiventris y Phoenicurus ochruros phoenicuroides, con el vientre y el pecho rojo anaranjado en los machos. Dada la vastedad del territorio, la creciente antropización y la buena consistencia de las poblaciones, el colirrojo tizón no es ciertamente una especie en peligro © Gianfranco Colombo
→ Para apreciar la biodiversidad de las PASSERIFORMES clicar aquí.
