Familia : Anatidae

Texto © Dr. Davide Guadagnini

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende
El Pato crestudo (Sarkidiornis melanotos Pennant, 1769), conocida también con el nombre Pato combado , es un ave perteneciente al orden de los Anseriformes a la familia Anatidae al género Sarkidiornis, al que pertenece como única especie Sarkidiornis melanotos, con dos subespecies: Sarkidiornis melanotos melanotos y Sarkidiornis melanotos silvicola. Algunos autores consideran a estas dos subespecies como dos especies distintas. La clasificación sistemática de esta especie sigue siendo incierta y objeto de debate.
El nombre del género Sarkidiornis deriva del griego “sarkidion”, que significa “pequeño trozo de carne”, y “ornis” = ave; el nombre hace, por tanto, referencia a la evidente protuberancia carnosa que adorna el pico de los machos adultos de esta especie.
El término melanotos deriva del griego “melas”, que significa negro, y de “notus”, que significa amigo, por lo que vendría a significar “amigo del negro”. Aunque esta especie presenta partes del plumaje blancas y otras con reflejos variados, no hay duda de que los colores oscuros y sombríos la caracterizan, desde el pico negro, el ojo oscuro y la peculiar protuberancia carnosa gris negruzca del macho, hasta el punteado negro de la cabeza y el cuello, el negro del dorso y, finalmente, el gris de las patas.
Zoogeografía
Esta peculiar anátida presenta un origen y una distribución que abarcan una amplia y extensa franja pantropical. Está presente en las zonas tropicales húmedas del África subsahariana y en Madagascar. También se encuentra en el sur de Asia, desde Pakistán y Laos hasta el sur de China. Por último, también está presente en Sudamérica, con la subespecie Sarkidiornis melanotos silvicola, desde el este de Paraguay hasta el sudeste de Brasil y el extremo nororiental de Argentina; también divaga hasta Trinidad. La población sudamericana se originó probablemente gracias a una inmigración transatlántica.
Ecología-Hábitat
Esta anátida vive habitualmente en áreas húmedas y boscosas, aunque no pasa todo el tiempo en el agua y, dado que presenta hábitos arborícolas, es frecuente verla posada sobre ramas salientes, preferentemente secas, de árboles y sobre rocas elevadas. Puede incluso trepar verticalmente gracias a patas y uñas robustas. Vive típicamente en las sabanas herbosas que rodean las lagunas, en zonas boscosas sujetas a inundaciones periódicas, en llanuras aluviales, estanques, deltas fluviales y a lo largo de ríos y lagos.
Aunque reside principalmente en tierras bajas, las poblaciones sudamericanas pueden vivir también en zonas montañosas a elevadas altitudes sobre el nivel del mar. Esta especie, predominantemente sedentaria, puede realizar movimientos estacionales relacionados con la disponibilidad o escasez de agua.
Las poblaciones africanas son más móviles, al verse obligadas a efectuar desplazamientos incluso de varios miles de millas. Si se la molesta, levanta inmediatamente el vuelo con aleteos lentos, ruidosos y vigorosos. Las bandadas, que durante los desplazamientos pueden alcanzar varios centenares de ejemplares, se mueven en formaciones en V, alargadas o irregulares. En algunas áreas se la considera perjudicial por dañar cultivos, principalmente arroz.
Morfofisiología
Los nombres comunes de esta anátida, Pato crestudo y Pato verrugoso, hacen referencia a la llamativa carúncula de color gris oscuro negruzco, con forma de disco-hoja, situada sobre el dorso de la ranfoteca superior del pico y que, partiendo de la base del mismo, llega a cubrirlo casi por completo, salvo la punta, durante el periodo de máxima expansión estacional.

El Pato crestudo (Sarkidiornis melanotos) presenta una amplia distribución pantropical © Giuseppe Mazza
Esta muy evidente excrecencia está presente solo en los machos adultos, como carácter sexual secundario, y alcanza su máximo desarrollo durante el periodo de cortejo, aumentando de tamaño entre dos y tres veces; en este periodo indica presumiblemente el vigor y la prestancia de los machos listos para la reproducción.
Además de la marcadísima protuberancia, el macho se distingue fácilmente de la hembra también por las vocalizaciones, más suaves en el macho y más fuertes y sonoras en la hembra, así como por el tamaño; de hecho, la talla del macho es aproximadamente el doble de la de la hembra.
Estas anátidas miden entre 50 y 80 cm de longitud, pesan de 1 a 3 kg y tienen una envergadura de entre 115 y casi 150 cm, todo ello en función del sexo y de la subespecie. Presentan un cuerpo bastante macizo que recuerda al de un Pato criollo (Cairina moschata), aunque con patas más largas. La cabeza y la primera parte del cuello recuerdan también, incluso en la expresión del rostro, a la de jóvenes patos criollos, desprovistos aún de excrecencias carnosas. La cabeza y el primer tramo del cuello presentan una coloración peculiar: blanco más o menos salpicado de negro, que recuerda al color del helado de stracciatella. En esta zona, casi al final de la cabeza, dorsalmente se aprecia una ligera cresta de plumas algo rizadas. El punteado negro es muy variable y algunos machos pueden presentar abundante negro, formando una franja casi totalmente negra en el vértice de la cabeza y a lo largo del dorso del primer tramo del cuello. El cuello continúa en un amplio pecho blanco. El blanco prosigue también en la parte ventral del cuerpo. El dorso, las alas y la cola son de color negro, más intenso en los machos y más diluido hacia un tono pizarroso en las hembras, con reflejos metálicos violeta-púrpura-verde-bronce, más intensos e iridiscentes en los machos. Las secundarias, terciarias y cobertoras alares de los machos alcanzan el máximo desarrollo de las coloraciones cambiantes y de los reflejos brillantes. La cabeza y el cuello, en los machos, pueden presentar sombras amarillentas-anaranjadas que también pueden aparecer en los flancos y el vientre. También en los machos suelen estar presentes dos manchas amarillo-anaranjadas a ambos lados de la región subcaudal.
Aunque la subespecie sudamericana, Sarkidiornis melanotos silvicola, es por lo general más pequeña y ligeramente más alargada que la subespecie nominal, Sarkidiornis melanotos melanotos, distribuida en el Viejo Mundo (África y Asia), ambas se distinguen también por la evidente diferencia de color de los flancos, aún más marcada en los machos. La subespecie nominal presenta flancos de color gris claro en el macho y en ocasiones blanquecinos en la hembra. La subespecie sudamericana presenta flancos gris oscuro negruzcos en el macho y gris oscuro apagado en la hembra, que tiende a ser más manchada y más oscura. El pico es gris oscuro negruzco, las patas son grises con posibles matices verdosos, y los ojos tienen iris pardo muy oscuro que, junto con el tamaño relativamente grande de los ojos, confiere a esta especie una expresión dulce y orgullosa al mismo tiempo.
Etología-Biología reproductiva
El Pato crestudo se alimenta de vegetales, que obtiene pastando en las orillas herbosas, y de las partes más tiernas de las plantas acuáticas que crecen en los pantanos y lagos que frecuenta. No desdeña, cuando se presenta la ocasión, complementar su dieta con semillas de cárice y de otras plantas, así como con invertebrados, como larvas de insectos acuáticos, pequeños peces y otros animalitos acuáticos.
La estación reproductora, en África, varía y se concentra especialmente durante la estación de lluvias o inmediatamente después. Si la estación es demasiado seca, es posible que no se realicen puestas y que la reproducción se interrumpa temporalmente. Las bandadas se dispersan con la llegada de las lluvias. Esta especie es polígama en los hábitats ideales y se vuelve monógama en ambientes marginales.
El harén no suele ser muy amplio y, por lo general, un macho reproductor se aparea con 2-4 hembras, manteniendo con ellas un débil vínculo de pareja que generalmente se disuelve al iniciarse la puesta. En general, cuando las hembras del harén son más de dos, los apareamientos no son simultáneos, sino que se producen sucesivamente en el tiempo. Dentro del territorio del harén existe una jerarquía, con hembras dominantes y otras que pueden ser toleradas incluso sin haberse apareado; los machos sin harén se agrupan en los márgenes del territorio ocupado por los harenes y los vigilan desde posiciones elevadas, tratando de aprovechar oportunidades al cortejar o forzar el apareamiento con hembras momentáneamente aisladas. Los machos intrusos, avistados por el macho dominante, son activamente atacados y expulsados por este, y las peleas entre machos son muy frecuentes.

La protuberancia carnosa del pico de los machos se vuelve enorme durante el periodo de los cortejos © G. Mazza
Incluso cuando esta especie se mantiene en cautividad, dada la fogosidad de los machos, se aconseja criar tríos formados por un macho y dos hembras en espacios de tamaño adecuado. Si se mantienen en pareja, el macho podría insistir en aparearse demasiado a menudo con la única hembra, con el riesgo de herirla o incluso matarla. Las hembras utilizan para nidificar cavidades de árboles o, en ocasiones, otras cavidades, incluso en edificaciones deshabitadas. Cuando es necesario, pueden utilizar también ramas muy próximas y entrelazadas como plataformas de apoyo; o bien nidos abandonados de otras especies de aves, como rapaces y aves acuáticas, o, en África, los nidos cerrados del Ave martillo (Scopus umbretta).
Las poblaciones africanas se benefician para la nidificación del daño que causan los elefantes africanos (Loxodonta africana) en los árboles, ya que en ramas y troncos muertos se forman cavidades ideales. En Sudamérica se utilizan frecuentemente palmeras muertas y gruesas ramas cubiertas de vegetación epífita que sirve de base de soporte para los nidos. Las hembras compiten intensamente durante la búsqueda y ocupación de cavidades para nidificar; sobre todo al amanecer, durante la estación reproductora, inspeccionan minuciosamente cada lugar, trepando por las ramas y revisando cada hueco en busca de las mejores cavidades. Si las cavidades elevadas escasean, esta especie se adapta a nidificar también en el suelo, tratando de camuflarse entre la vegetación herbácea densa o entre rocas; los nidos son acolchados con plumón que la madre se arranca del pecho. Los nidos pueden situarse también a cierta distancia del agua. En cautividad, la anátida carunculada se reproduce utilizando cajas nido artificiales.
La puesta consta de 7-15 huevos, redondeados, de color blanco crema amarillento, pero no es raro encontrar nidos con un número todavía mayor de huevos, incluso varias decenas, fruto de la puesta de varias hembras en un mismo nido. En particular, algunas hembras que no han encontrado un lugar adecuado para nidificar pueden intentar depositar huevos en nidos ya ocupados, comportándose como parásitas conespecíficas; sin embargo, si el número de huevos supera con mucho el de una puesta normal, la hembra residente no logra completar la incubación. Esta dura aproximadamente 30 días y los patitos son de color amarillo y marrón; el marrón aparece en el vértice de la cabeza, recorre el dorso del cuello y continúa dorsolateralmente a lo largo de todo el cuerpo. Amarilla es la cara, salvo una franja marrón que atraviesa el ojo, y toda la parte ventral del cuerpo. Amarillas son también unas marcas características presentes en el dorso y a lo largo de la línea del ala entre la restante coloración marrón.
En conjunto, el patito es muy similar al del Pato criollo (Cairina moschata) en la coloración ancestral, solo algo más claro y más amarillento. Uno o dos días después de la eclosión, los patitos se lanzan desde el nido para llegar al suelo; a menudo la madre, ya fuera del nido, incita a los pequeños a abandonarlo llamándolos con vocalizaciones desde la base del árbol. Si percibe la presencia de depredadores, aplaza la operación o espera en silencio a los neonatos.
Los pequeños, que al nacer pesan apenas unas decenas de gramos, se lanzan aplanando el cuerpo y abriendo las alitas y las patas palmeadas, tratando de ofrecer la máxima resistencia posible al aire. Una vez que caen al suelo rebotando, los patitos siguen de cerca a la madre, que los llevará a un lugar acuático seguro. Las nidadas, sobre todo allí donde la depredación es intensa, pueden agruparse en conjuntos más grandes con la esperanza de que un mayor número de jóvenes alcance la edad de la independencia. El crecimiento de los jóvenes es bastante rápido y estos son capaces de volar a los 2-3 meses de edad, momento en que alcanzan la independencia de las madres, que son las únicas encargadas de la cría. Los jóvenes presentan una coloración indefinida y más oscura que la de los adultos.
La madurez reproductiva se alcanza a los 2-3 años de edad. El l Pato crestudo presenta, dentro de sus territorios, una distribución “en manchas de leopardo” y, aunque algunas poblaciones pueden ser localmente abundantes, ha sufrido los efectos de la caza excesiva, la destrucción del hábitat y los tratamientos con insecticidas en los arrozales, especialmente la población sudamericana. En Asia, la población es de solo unos pocos miles de individuos; en Sudamérica se estima una población total de unos 100.000 ejemplares y en África la población se estima entre 100.000 y un millón de individuos. El l Pato crestudo no está muy extendida entre los criadores, que prefieren especies más vistosas. Se trata, en realidad, de un animal interesante para criar, tanto por su carácter tranquilo, que permite mantenerlo con otras especies, como por las satisfacciones que puede proporcionar su rusticidad y la posibilidad de reproducirlo. Esta especie debería criarse en aviarios amplios, dándole la posibilidad de volar. La subespecie Sarkidiornis melanotos melanotos es la más criada por los criadores americanos; en cambio, la subespecie Sarkidiornis melanotos silvicola es la más criada por los criadores europeos, aunque, por desgracia, ambas subespecies han sido con frecuencia mantenidas de manera promiscua.
Las poblaciones de Sarkidiornis melanotos están disminuyendo, pero desde 2024, considerando su amplia distribución, aparece como “LC, Least Concern”, es decir, como “Preocupación Menor”, en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN.
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