Tyto alba

Familia : Tytonidae

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Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Inconfundible, aunque con diversas razas, algunas subespecies o incluso especies a pesar de mínimas diferencias, Tyto alba se encuentra en todo el mundo, con la excepción de la Antártida.

Inconfundible, aunque con diversas razas, algunas subespecies o incluso especies a pesar de mínimas diferencias, Tyto alba se encuentra en todo el mundo, con la excepción de la Antártida © Giuseppe Mazza

Inconfundible aunque con varias razas, consideradas por algunos como subespecies o incluso especies distintas, pese a sus diferencias mínimas,Tyto alba está presente en casi todo el mundo, con excepción de la Antártida.

El Lechuza común o Lechuza de los campanarios (Tyto alba Scopoli, 1769) es uno de los más elegantes rapaces nocturnos, perteneciente al orden Strigiformes y a la familia Tytonidae.

Se trata de una familia pequeña que agrupa solo dos géneros, Phodilus y Tyto, aves con características particulares y fácilmente distinguibles de las demás estrigiformes, clasificadas a su vez en un número reducido de especies. Con frecuencia, como en el caso de Tyto, muchas de ellas fueron consideradas anteriormente subespecies y posteriormente reevaluadas como especies plenas, tras décadas de estudios y debates taxonómicos.

Incluso hoy, el número de subespecies ,estimado en unas treinta , sigue siendo objeto de acaloradas discusiones acerca de la conveniencia de su eventual reevaluación o reclasificación.

Las 13 especies actualmente reconocidas del género Tyto son prácticamente similares entre sí, diferenciándose solo por variaciones más o menos evidentes en la coloración del plumaje, el tamaño corporal, los hábitos o el tipo de ambiente que frecuentan. Resulta imposible enumerar los numerosísimos nombres populares que se le han atribuido a esta especie, dada su amplia distribución y su enorme notoriedad. Su vastísimo rango geográfico cubre prácticamente los cinco continentes.

El color blanco espectral que la hace inconfundible, su canto , completamente distinto al de cualquier otro estrigiforme , la mala fama heredada de las tradiciones medievales y supersticiones locales, así como su estrecha convivencia con las actividades humanas, han contribuido a acrecentar la fama de esta hermosa ave. Entre sus innumerables denominaciones populares figuran “dama blanca”, “búho del demonio”, “lechuza de las iglesias”, “búho fantasma”, “búho de los graneros”, “tío Juan”, “lechuza dorada”, “búho de la muerte”, “lechuza silbadora”, “cara de mono”, y muchos otros apelativos de carácter folclórico y anecdótico, empleados en distintas partes del mundo.

No deja de sorprender cómo este ave rapaz ha llegado a ser tan conocida y nombrada, a pesar de su vida estrictamente nocturna y de su carácter discreto. Lo cierto es que su nombre ha estado siempre presente en la tradición y la memoria popular de las regiones donde habita, a veces usado con connotaciones despectivas y otras con tono afectuoso. El propio término italiano «Barbagianni», tan familiar y simpático, posee un origen incierto y objeto de interpretaciones diversas.

Según una hipótesis, derivaría de la unión de «barba», tío, en el noreste de Italia y «Gianni», Juan, aludiendo a la familiaridad con la que se percibía a este ave. Sin embargo, barbagianni también se emplea de manera peyorativa para designar a personas ancianas, necias o entrometidas. Otra interpretación, de tipo etimológico, sugiere que proviene del latín barbagena, compuesto de «barba», barba y «gena», mejilla, en alusión al aspecto barbudo de la cara del ave.

Su rostro está enmarcado por una especie de barba. Los discos faciales de Tyto alba, como dos antenas parabólicas, captan los sonidos más sutiles de sus presas, ofreciendo una audición inigualable.

Su rostro está enmarcado por una especie de barba. Los discos faciales, como dos antenas parabólicas, captan los sonidos más sutiles de sus presas, ofreciendo una audición inigualable © Giuseppe Mazza

En los siglos pasados, la Lechuza común fue considerada un ave maligna, asociada al demonio y a las brujas, y, al igual que muchos otros estrigiformes, señalada como presagio de desgracias para quienes tuvieran contacto con ella.

Su vuelo absolutamente silencioso y su color blanco fantasmal, sumados a su frecuente presencia en lugares como cementerios y antiguas iglesias, producían en los encuentros nocturnos fortuitos con el ser humano verdaderos sobresaltos psicológicos.

Además, este ave manifiesta su presencia mediante chillidos, silbidos y bufidos lúgubres, muy distintos del canto de otros búhos o lechuzas.

Incluso hoy, ver de noche a una Lechuza cruzar de improviso una carretera iluminada por los faros del automóvil sigue provocando una mezcla de asombro y temor, heredera de los antiguos presagios de mal agüero.

Solo recientemente, tras siglos de supersticiones arcaicas, los campesinos han reconocido su utilidad y han comenzado a considerarla beneficiosa, otorgándole la protección que tanto le faltó. Esto se debe a la enorme cantidad de roedores que este rapaz es capaz de capturar: una lechuza en un granero es la mejor garantía de control de roedores.

La etimología del nombre científico es bastante simple: Tyto deriva del griego «tutō», búho, antiguo término onomatopéyico; y «alba» procede del latín «albus», blanco.

Algunos de sus nombres comunes más extendidos reflejan su amplia distribución: Barn Owl en inglés, Effraie des clochers o Dame blanche en francés, Schleiereule en alemán, Lechuza de los campanarios en español, Coruja das torres, Coruja católica o Rasga mortalha en portugués. Junto con el Búho real (Bubo bubo) y la Lechuza de las nieves (Nyctea scandiaca), es una de las especies de estrigiformes más utilizadas en cetrería.

Zoogeografía

Entre las rapaces nocturnas, la Lechuza común es el ave con el rango de distribución más amplio: habita en todos los continentes, con excepción de la Antártida. Se encuentra desde Norteamérica hasta Australia, desde el norte de Europa hasta el extremo sur de África, desde el norte hasta el extremo meridional de América del Sur, e incluso en las islas del Pacífico oriental. Su área de distribución es tan vasta que se la ha registrado incluso en las remotas islas Galápagos. Evita de manera absoluta las altas altitudes montañosas, las zonas desérticas y las extensas llanuras frías de las regiones septentrionales de los continentes.

El color de su dorso es espléndido. Ahuyentado injustamente por los humanos, Tyto alba los libera de los ratones sin atacar a las aves de corral y a los animales domésticos.

El color de su dorso es espléndido. Ahuyentado injustamente por los humanos, Tyto alba los libera de los ratones sin atacar a las aves de corral y a los animales domésticos © Giuseppe Mazza

En Asia, curiosamente, su distribución se detiene al sur de las grandes cadenas montañosas del Karakórum y el Himalaya, restringiéndose al ámbito tropical indomalayo. Hacia el oeste, su presencia se ve limitada por los montes Urales, aunque existen poblaciones bien establecidas en la Rusia europea a latitudes semejantes. Ocupa la totalidad del Oriente Medio y la península Arábiga. Por tanto, puede considerarse un ave que no tolera el frío, condicionada por el espesor de la capa de nieve invernal y por las temperaturas del territorio que habita.

Aunque su distribución es continua, nunca es abundante en grandes números dentro de su área. Se trata de un ave sedentaria, y solo excepcionalmente realiza desplazamientos irregulares (erratismos), sobre todo en los individuos jóvenes, que suelen limitarse a recorrer unas pocas decenas de kilómetros desde el lugar natal. En ciertas regiones tropicales pueden observarse breves movimientos estacionales, asociados al régimen de lluvias.

Las poblaciones europeas han sufrido una drástica disminución en las últimas décadas, llegando en algunas zonas a situarse al borde de la extinción.

Las causas principales de esta regresión son la modernización de la agricultura y la desaparición de los antiguos edificios rurales, graneros, pajares y construcciones con vigas y huecos , que proporcionaban refugios seguros a estas aves. A ello se suman el uso intensivo de pesticidas y de cebos envenenados para el control de roedores, que ha contribuido significativamente a reducir su número en las áreas industrializadas.

Aunque a nivel mundial figura como “LC, Least Concern” en la Lista Roja de la UICN, en algunos lugares está actualmente clasificada como ave amenazada y está fuertemente protegida.

Ecología-Hábitat

La Lechuza común habita principalmente en zonas rurales, praderas herbosas con presencia de matorrales espinosos, líneas de árboles y pequeños bosquetes, así como en entornos agrícolas con grandes extensiones de cultivo, donde encuentra fácilmente alimento.

Rara vez supera los 2.000 metros de altitud, y excepcionalmente alcanza los 3.000 metros en regiones tropicales. Esta limitación altitudinal refleja su preferencia por temperaturas templadas y su necesidad de evitar los climas fríos.

Es un ave estrictamente nocturna, que inicia su actividad de caza al anochecer, abandonando el refugio solo cuando la oscuridad está ya bien establecida. Sin embargo, en las zonas septentrionales de su área de distribución se la observa a menudo cazando al crepúsculo, e incluso durante las últimas horas de la tarde, especialmente en invierno o durante el período de nidificación.

En cambio, en la región mediterránea conserva su carácter plenamente nocturno y solo se la ve volar de día si es molestada accidentalmente por algún intruso, momento en el que busca apresuradamente un nuevo refugio.

Sus lugares preferidos para pasar el día son los antiguos graneros, caseríos abandonados o poco frecuentados, los campanarios rurales, las ruinas, y, ocasionalmente en invierno, almacenes o naves industriales. En estos últimos casos, no es raro que muera víctima de disparos, al ser confundida con un intruso que ha activado sistemas de alarma en instalaciones industriales.

Tyto alba caza toda la noche, volando silenciosamente y descendiendo en picado desde las ramas. Es la rapaz que más carne consume, no obstante su modesto peso de 300-400 g.

Caza toda la noche, volando silenciosamente y descendiendo en picado desde las ramas. Es la rapaz que más carne consume, no obstante su modesto peso de 300-400 g © Daniel Eugenio Pérez Garrido

Tyto alba es un depredador excepcional de pequeños roedores. Se estima que puede capturar más de 1.000 ratones por año, lo que la convierte en uno de los mayores consumidores de estos mamíferos nocivos. En proporción al peso corporal del depredador, Tyto alba ostenta el récord de consumo dentro del mundo aviario.

Por esta razón, actualmente es altamente valorada y protegida, y con el objetivo de incrementar sus poblaciones y restablecer sus densidades originales, se han implementado programas de instalación de cajas-nido artificiales en lugares que antiguamente ocupaba esta rapaz.

Su técnica de caza consiste principalmente en patrullar en vuelo bajo sobre las zonas seleccionadas, con un batir de alas amplio y profundo, pero a la vez ligero y silencioso, que recuerda el planeo de una gran mariposa. El vuelo de Tyto alba es absolutamente silencioso, ya que las plumas remeras presentan barbillas finas en ambos bordes de los vexilos, estructura que elimina el ruido producido por la fricción del aire.

También caza desde un posadero, completamente inmóvil, aprovechando la asimetría de sus aberturas auriculares, lo que le permite determinar con precisión exacta la posición de la presa incluso en oscuridad total.

Las presas pequeñas suelen ser tragadas enteras. Tyto alba devora unos 1000 ratones al año, además de liebres, ranas, lagartijas e insectos, pero nunca ataca a animales domésticos.

Las presas pequeñas suelen ser tragadas enteras. Devora unos 1000 ratones al año, además de liebres, ranas, lagartijas e insectos, pero nunca ataca a animales domésticos © Vasco Valadares

La Lechuza se abalanzará sobre la presa, atrapándola con sus garras poderosas y matándola mediante un picotazo certero con su fuerte pico.

Traga la presa entera siempre que sea posible; si no lo es, la despieza cuidadosamente en grandes fragmentos antes de ingerirla. Se alimenta principalmente de pequeños roedores, pero también captura gazapos y lebratos, ranas, lagartijas y grandes insectos. Durante las noches con abundancia de presas, puede almacenar los excedentes en su refugio, a modo de reserva para períodos de escasez. No ataca animales domésticos pequeños ni aves de corral, por lo que no representa ningún perjuicio para las actividades humanas. No es fuertemente territorial y se limita a un pequeño dominio de caza donde transcurre prácticamente toda su vida. El macho y la hembra mantienen territorios de tamaño similar durante la separación invernal, que posteriormente unifican al iniciarse la época reproductiva.

Morfofisiología

Tyto alba presenta un hermoso plumaje caracterizado por un marcado contraste entre el blanco puro de las partes inferiores ,incluido el vientre y la superficie ventral de las alas ,y el tono amarillo anaranjado dorado del dorso, que se extiende por la cabeza y la cubierta superior alar. Esta coloración dorsal está finamente salpicada de estrías y punteaduras negras, blancas y grises, que le confieren un aspecto moteado inconfundible y de gran belleza.

Anida y duerme durante el día en viejos graneros, granjas abandonadas, campanarios, ruinas y, a veces, incluso en árboles huecos. Los restos de comida en descomposición, junto con los víveres, desprenden un fuerte hedor.

Anida y duerme durante el día en viejos graneros, granjas abandonadas, campanarios, ruinas y, a veces, incluso en árboles huecos. Los restos de comida en descomposición, junto con los víveres, desprenden un fuerte hedor © Giuseppe Mazza

La parte inferior, de un blanco brillante, puede mostrar en algunos individuos ligeras punteaduras oscuras o pequeñas manchas también anaranjadas.

 

Las variaciones en las tonalidades del plumaje han dado origen a la clasificación de numerosas subespecies dentro de la especie. Durante el vuelo, el ave parece completamente blanca, rasgo que explica los múltiples nombres populares alusivos a su aspecto fantasmal.

El rostro está delicadamente enmarcado por una línea oscura formada por plumas cortas que delimitan un disco facial perfectamente circular y simétrico, completamente blanco. En el centro de este disco, los penachos plumosos que ocultan el pico forman dos discos ovalados y cóncavos en forma de corazón, en cuyo interior se hallan los grandes ojos frontales negros. La expresión de la Lechuza común es inconfundible y posee una mirada intensamente hipnótica y enigmática.

Las patas son notablemente largas y robustas, recubiertas por una fina pilosidad blanca, y terminadas en garras grandes y poderosas.

Su tamaño es tan considerable que parecen desproporcionadas con respecto al cuerpo del ave. La potencia de estas extremidades se hace evidente cuando, en posición defensiva, el animal se voltea sobre el dorso, estirando hacia el intruso ambas patas armadas con garras afiladas, una postura intimidante y eficaz para la disuasión.

Los juveniles son muy similares a los adultos, aunque con una coloración menos contrastada y una menor definición de matices.

El tamaño corporal es medio, con una longitud total de 30 a 40 cm, una envergadura alar de aproximadamente 90 cm y un peso que oscila entre 300 y 400 g, variable según la estación.

A diferencia de otros búhos y lechuzas, Tyto alba no ulula ni emite el clásico “bubuleo”, sino que produce, especialmente los ejemplares jóvenes’, silbidos agudos semejantes al siseo de serpientes y gritos estridentes que rompen el silencio de la noche. Su voz es inconfundible, intensa y penetrante, audible a gran distancia.

El refugio o nido también posee características sensoriales notables: el olor cadavérico que emana del interior es uno de los indicios más evidentes de su presencia. Esto se debe a la acumulación de restos de presas en descomposición y residuos alimenticios, además de las egagrópilas oscuras y brillantes que el ave regurgita regularmente después de cada comida.

Aquí anidó en un granero. La incubación dura unas cinco semanas y la realiza la hembra, que suele poner de tres a siete huevos blancos elípticos, pero a veces más de diez.

Aquí anidó en un granero. La incubación dura unas cinco semanas y la realiza la hembra, que suele poner de tres a siete huevos blancos elípticos, pero a veces más de diez © Sibella Murray

Biología reproductiva

La Lechuza común es monógama y mantiene el mismo compañero durante toda la vida, sustituyéndolo únicamente en caso de muerte.

El período de nidificación varía según la región. En Europa tiene lugar principalmente en primavera tardía, con casos tempranos ya en febrero. En los años en que la disponibilidad de presas es abundante, puede realizar dos puestas en una misma temporada.

Nidifica habitualmente en edificaciones antiguas, graneros, pajares y, cuando es posible, en cavidades de árboles viejos, método más frecuente en regiones húmedas o lluviosas. Suele preferir desvanes deshabitados donde los polluelos pueden moverse libremente durante la prolongada estancia en el nido, refugiándose, en caso de peligro, en los huecos y rincones más estrechos, de difícil acceso para los depredadores.

En ocasiones aprovecha huecos de pequeñas dimensiones, casi inhabitables, donde los jóvenes crecen hacinados con dificultad. La puesta consta generalmente de 3 a 7 huevos, aunque puede superar los 10. Los huevos son blancos, de forma elíptica y algo menos redondeados que los de otras especies afines. La incubación dura alrededor de cinco semanas y es realizada exclusivamente por la hembra.

Los polluelos de Tyto alba, similares a bolas de pelusa, nacen con un pelaje suave que van perdiendo durante su crecimiento, que puede completarse después de unas 8-10 semanas.

Los polluelos, similares a bolas de pelusa, nacen con un pelaje suave que van perdiendo durante su crecimiento, que puede completarse después de unas 8-10 semanas © Stefaneakame

Los polluelos nacen cubiertos de un denso plumón blanco y suave, que les da aspecto de pequeños copos de algodón. Este plumón se reemplaza progresivamente por el plumaje juvenil, completando el desarrollo hacia las 8–10 semanas de edad. Los jóvenes son atendidos por los padres durante un largo período incluso después de abandonar el nido. Alcanzan la madurez sexual antes del primer año de vida, aunque su tasa de supervivencia natural es muy baja, especialmente en los primeros meses de independencia. En cautividad, puede alcanzar una longevidad cercana a los 20 años.

Los nidos son a menudo objeto de depredación, especialmente fuera de Europa, por parte de animales arborícolas voraces como los Mapaches (Procyon lotor) en Norteamérica, los vivérridos en África y algunas especies de primates y mustélidos en el sudeste asiático. En las regiones europeas, los principales predadores son el azor, el Búho real y la busarda (Buteo buteo). Sin embargo, el enemigo más importante de la especie continúa siendo la persecución humana, que en muchos casos sobrepasa los límites del sentido común y desconoce los principios básicos de respeto hacia la naturaleza. La efigie de la Lechuza común figura incluso en las monedas de Lituania, símbolo del valor cultural y natural que esta especie representa.

Sinónimos

Strix alba Scopoli, 1769; Strix praticola Bonaparte, 1838; Tyto delicatula Gould, 1837.

 

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