Familia : Anatidae

Texto © Dr. Davide Guadagnini

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

Aix galericulata, antaño propia de China, Rusia y Japón, es una de las anátidas más famosas © Gianfranco Colombo
La variopinta Anátida mandarín o Pato mandarín (Aix galericulata Linnaeus, 1758) es una de las anátidas más célebres por su elegante belleza; muy estimada por el pueblo chino, donde ha influido en el arte y la cultura a lo largo de los siglos.
Pertenece al orden de los Anseriformes , a la familia de los Anatidae , al género Aix y a la especie Aix galericulata.
El nombre del género aix es un término griego mencionado por Aristóteles; se refiere a un ave y significa “oca pequeña, somormujo, anátida”, aunque sigue siendo un término no del todo definido. El término específico galericulata deriva del latín galericulum y significa “peluca, falso sombrero, capucha”, en referencia al abundante penacho y a las largas plumas de las mejillas que poseen los machos de esta especie, las cuales, en conjunto, forman una estructura que recuerda precisamente a una capucha o a una especie de casco.
Zoogeografía
Aix galericulata, en el pasado, estaba ampliamente distribuido en China, Rusia y Japón, pero en los últimos 200 años ha sufrido una drástica reducción a causa de la destrucción de los hábitats en los que vivía, de la caza y de las capturas que ha padecido. En los países europeos, la especie ha sido introducida debido a escapes accidentales o liberaciones voluntarias, asilvestrándose en diversos países: Bélgica, Alemania, Suiza, Austria, el área del mar Negro y Gran Bretaña, donde vive la población extraasiática más numerosa. También existen pequeñas poblaciones asilvestradas y aisladas en Estados Unidos.
Ecología-Hábitat
Aix galericulata frecuenta valles de hasta 1500 m de altitud, mostrando preferencia por pequeñas islas, cursos de agua con abundante vegetación emergente y bosques que presentan lagunas en su interior. En otoño e invierno, los patos mandarines se sienten más atraídos por humedales o ríos más abiertos y por los arrozales. Aunque más raramente, también pueden frecuentar estuarios o lagunas salobres.
Morfofisiología
Es una anátida pequeña y compacta, de 41-49 cm de longitud, con un peso medio de 440-570 g y una envergadura de 65-75 cm.

Pequeña y compacta, mide 41-49 cm, con un peso medio de 440-570 g y una envergadura de 65-75 cm © P. Ricci
Conocida simplemente con el nombre de “mandarina”, los machos presentan un plumaje espléndido, aún más llamativo por las notables y extrañas “velas” laterales de color anaranjado ladrillo (con un pequeño borde superior blanquecino) que se extienden verticalmente.
Esta estructura particular se origina a partir de una notable expansión de la porción interna de la duodécima pluma remera.
Esta expansión, muy característica, tiene precisamente una forma que recuerda a una vela, con una curva dorsal y una punta dirigida cranealmente. Estas plumas ensanchadas se observan cuando el ave está posada y no se aprecian cuando el animal vuela, porque se mantienen aplanadas contra el cuerpo.
Los machos de Pato mandarín son muy diferentes de los también vistosos, aunque de manera distinta, machos de la única otra especie perteneciente al mismo género: el Pato joyuyo o Pato de Carolina (Aix sponsa).
El plumaje nupcial del macho, esta especie presenta muda de eclipse, es vivamente multicolor; muestra coloración anaranjada en la cabeza y en las mejillas. En los lados de la cabeza y del cuello, las plumas forman una amplia gorguera ensanchada lateralmente, donde las voluminosas plumas anaranjadas presentan finas líneas centrales, puntiagudas y ligeramente más claras, que forman un característico dibujo en forma de “lluvia de chispas descendentes de fuegos artificiales”.
La cabeza presenta un vértice que parte de la inserción dorsal del pico con plumas iridiscentes verdes, continúa con plumas azules, prosigue desde la mitad de la cabeza con plumas anaranjado-rojo ladrillo y termina con un abundante penacho posterior verdiazul que, junto con las plumas anaranjadas de las mejillas, constituye una especie de voluminosa capucha multicolor eréctil.
En la parte dorsolateral de la cabeza, desde el nivel del ojo hacia arriba, hay una amplia banda blanca, que comienza difuminada en anaranjado claro cerca del pico, continúa en arco a lo largo del lado del cuello y se reduce, hacia la parte posterior, a una fina línea

La dieta está constituida principalmente por plantas y semillas y se complementa con caracoles, insectos, ranas y pequeños peces; es más vegetariana durante el periodo invernal. Se ha naturalizado en Inglaterra con más de 3000 ejemplares © Giuseppe Mazza
que se desdobla en dos líneas paralelas, sobre todo cuando el penacho está erguido.
Verdes y pardo-azuladas son también las plumas cobertoras dorsales. Hay una banda múltiple situada en la base de las “velas” anaranjadas que es blanca, negra y azul (con una parte azul más visible cuando las “velas” están desplegadas); estas “velas” están además bordeadas posteriormente de negro y anteriormente, en un tramo desde la base, de negro y blanco (con el negro adosado al anaranjado de la vela).
El pecho presenta una coloración azul-violeta iridiscente y lateralmente continúa con dos líneas transversales blancas seguidas por dos bandas transversales negras más amplias.
Los flancos son de color beige-anaranjado sombreados y vermiculados de claro; la cola, ligeramente puntiaguda, es verde-pardo oscuro dorsalmente y blanca lateroventralmente (infracobertoras caudales).
El pecho, después de la parte azul-violeta, continúa con una zona blanca nívea que comienza en punta, dividiendo parcialmente la propia zona azul-violeta, y prosigue por todo el vientre hasta las infracobertoras caudales. El ala es pardo-negruzca, con espejo alar verdoso iridiscente y borde posterior al espejo alar blanco. El envés del ala es oscuro, pardo marrón, bastante uniforme. El pico, relativamente pequeño, es de color rojo vivo con uña de color carnoso. Las patas son anaranjadas. El ojo presenta iris pardo oscuro. Cuando vuela, la voluminosa cresta-penacho en forma de casco se lleva pegada al cuello.
La hembra de Aix galericulata presenta un plumaje gris parduzco, con una mancha blanca bajo la garganta y una fina línea, también blanca, que engloba el ojo.

La hembra, gris parduzca y moteada, es muy distinta del macho, que aquí intenta, erguido y solemne, un acercamiento: tórax expandido, plumas de la cabeza erizadas, mechones laterales de la cara extendidos y plumas vela desplegadas © Giuseppe Mazza
Puede haber una línea transversal blanca cerca de la base del pico. El pecho y los flancos presentan un punteado blanco-crema, el vientre es blanco, las alas son más oscuras, el pico es grisáceo con base rojo oscura y las patas son grises con matices amarillentos.
Las hembras de las dos especies afines son, a una observación superficial, parecidas entre sí.
Las hembras de Pato mandarín son, sin embargo, en conjunto más pálidas, tienen espejos alares más verdosos (en lugar de azul-violeta), proporcionalmente ojos algo más grandes y suaves, carentes de coloración amarillenta en el borde palpebral; el blanco que rodea el ojo se limita a un fino anillo que continúa hacia la nuca con una delgada línea blanca. El plumaje de eclipse del macho es semejante al de la hembra.
Etología-Biología reproductiva
Aix galericulata es más activa en las horas que preceden al alba y al crepúsculo, mientras que pasa gran parte del día descansando entre la vegetación de las orillas o posada sobre ramas o troncos emergentes del agua. Aunque en Asia continental el pato mandarín presenta comportamientos reservados y tímidos, se adapta a la presencia humana cuando no se le molesta. La dieta está constituida principalmente por plantas y semillas, y se complementa con caracoles, insectos, ranas y pequeños peces; es más vegetariana durante el invierno.
El cortejo, en esta especie, está fuertemente sincronizado y las parejas son más proclives a exhibirse recíprocamente en comparación con la “prima” americana. El cortejo tiene lugar generalmente durante el periodo de máxima actividad diaria (primeras horas de la mañana y atardecer), cuando la luz es tenue, o durante el día pero en lugares resguardados por la vegetación, probablemente para no atraer demasiado la atención de posibles depredadores.

El cortejo es recíproco. El vínculo amoroso quizá dure también después de la incubación, confiada a la hembra © Patrizia Ricci
El macho, durante el cortejo, adopta una postura erguida, con el pecho expandido; lleva la cabeza hacia atrás sobre la espalda con las plumas de la cabeza erizadas, los mechones laterales de la cara extendidos lateralmente y las plumas de las “velas” bien desplegadas.
Mientras las hembras se ocupan de la incubación de los huevos, los machos pueden mostrar comportamientos promiscuos emparejándose con otras hembras eventuales. Los vínculos de pareja suelen disolverse durante la incubación, aunque algunas parejas pueden permanecer unidas incluso después.
Ambas especies pertenecientes al género Aix prefieren nidificar en cavidades elevadas de árboles a alturas que pueden llegar a los 15 metros. Sin embargo, los nidos también pueden situarse en tocones, raíces o troncos caídos, y raramente en el suelo bajo arbustos o entre troncos y ramas.
Los nidos artificiales tipo caja nido son bien aceptados y utilizados tanto por esta especie como por la “prima” americana. La puesta tiene lugar en primavera y la nidada suele constar de 9-15 huevos de color crema-beige translúcido.
Aix galericulata, al igual que la prima americana, puede practicar parasitismo intraespecífico. Algunas hembras, en efecto, depositan sus huevos en el nido de otras hembras; estos nidos pueden llegar a contener incluso varias decenas de huevos.
La incubación dura aproximadamente 30-33 días y los polluelos siguen a la madre arrojándose desde el nido, intentando planear extendiendo al máximo el cuerpo y las patas palmeadas.

Los nidos suelen situarse en cavidades de los árboles, incluso a 15 m del suelo. Algunas hembras, en un fenómeno conocido como parasitismo intraespecífico, depositan sus huevos en nidos ajenos, donde pueden contarse decenas © Patrizia Ricci
Los patitos de pato mandarín tienen una coloración semejante a la de los polluelos del Anade real (Anas platyrhynchos), pero se diferencian de estos y de los semejantes polluelos del Pato joyuyo (Aix sponsa) por presentar tonos marrones menos oscuros y más bien pardo-canela, así como por tener los ojos, proporcionalmente, bastante grandes. Los jóvenes son semejantes a las hembras y alcanzan la independencia hacia los 45-60 días de edad.
Los machos emiten vocalizaciones consistentes en silbidos no muy intensos; las hembras, en cambio, pueden emitir sonidos lastimeros y repetidos, vocalizaciones parecidas al cacareo o llamadas más fuertes, nítidas y agudas que recuerdan a las vocalizaciones de las fochas (Fulica atra).
El Pato mandarín fue importado a Inglaterra desde China antes de 1745 y se ha establecido allí más recientemente debido a liberaciones y escapes de la cautividad. La población naturalizada inglesa de patos mandarines ocupaba inicialmente el sureste de Inglaterra, pero se ha ampliado notablemente en las últimas décadas. En algunas zonas de Inglaterra, la especie sobrevive solo si recibe suplementación alimentaria artificial; además, debe competir con la Ardilla gris (Sciurus carolinensis), sobre todo por las cavidades de nidificación.
La población inglesa pasó, no obstante, de unas 500 unidades en 1950 a unos 3000 ejemplares en 1988 y, aunque las introducciones de especies exóticas no deben favorecerse, la población inglesa de esta anátida constituye una garantía para la especie debido a los fuertes declives de las poblaciones asiáticas. Además, los patos mandarines, a diferencia de otras especies exóticas, no parecen competir de manera demasiado negativa con las especies autóctonas inglesas. La población continental asiática presenta hábitos migratorios, invernando en latitudes más bajas de la China oriental; todas las demás poblaciones, en particular la japonesa y la introducida en Inglaterra, son en su mayor parte sedentarias.

En cautividad se han obtenido coloraciones mutadas, pero nunca alcanzan la belleza del plumaje ancestral © Gianfranco Colombo
En el pasado, el Pato mandarín era la anátida más numerosa en extensas zonas de su área de distribución, pero se redujo drásticamente, con la simultánea y grave fragmentación de su hábitat, durante el siglo pasado. El declive de la población rusa se produjo a causa de las grandes deforestaciones de los bosques de valle, de la navegación fluvial, de la contaminación industrial y de la caza irracional practicada durante la estación reproductora y la migración de la especie. El declive de la población rusa fue contrarrestado en cierta medida gracias a la reducción de la navegación en los cursos de agua a partir de 1980 y a la recuperación selectiva de los bosques.
Los bosques primarios chinos, donde los patos mandarines se reproducían, fueron completamente destruidos entre 1911 y 1928. Esta deforestación no perdonó ni siquiera los importantes terrenos imperiales de caza del bosque de Tung Ling. Un número incalculable de patos mandarines fue capturado y exportado; las capturas masivas invernales pudieron haber sido un factor importante en el declive de la especie, aunque el gobierno chino prohibió la exportación ya a partir de 1975.
La población asiática de esta especie se estimaba en 1992 en unos 70.000 ejemplares; de ellos, 15.000 residían en China, 5.000 en Rusia y Corea y hasta 50.000 ejemplares en Japón. En Japón, los patos mandarines habían sido diezmados por la caza excesiva, pero la especie respondió posteriormente a la protección instaurada a partir de 1947. Observaciones más recientes hacen suponer que la población invernal china, que se concentra en el sur de China, se sitúa presumiblemente en torno a los 30.000 ejemplares. En cualquier caso, todos los datos no recientes relativos a la presencia de esta especie están probablemente sobreestimados y deberían actualizarse.
El espléndido Pato mandarín es una de las aves acuáticas más difundidas y criadas en colecciones particulares y en estanques ornamentales de todo el mundo. En cautividad se han obtenido, y continúan obteniéndose, ejemplares con coloraciones mutadas que nunca alcanzan la belleza de los individuos con plumaje ancestral. Esta anátida puede llegar a vivir unos 10 años en libertad y aproximadamente el doble en cautividad.
Desde 2018, considerando su amplia distribución, Aix galericulata aparece como “LC, Least Concern”, es decir, como «Preocupación Menor», en la Lista Roja de especies amenazadas de la UICN.
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