Cyanea capillata

Familia : Cyaneidae

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Texto © Dr. Giuseppe Mazza

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Cyanea capillata está ampliamente distribuida sobre todo en las aguas frías y templadas del hemisferio norte, tanto en el Atlántico como en el Pacífico.

Cyanea capillata está ampliamente distribuida sobre todo en las aguas frías y templadas del hemisferio norte, tanto en el Atlántico como en el Pacífico © Pat Webster @underwaterpat

Una medusa nada en las aguas oscuras bajo una extensión de hielo. El paisaje, la temperatura y las condiciones ambientales parecen hacer difícil cualquier forma de vida. Sin embargo, incluso aquí el mar alberga una extraordinaria variedad de organismos.

Entre ellos destaca Cyanea capillata (Linnaeus, 1758), una de las medusas más espectaculares de las aguas septentrionales.

Su nombre común, Medusa melena de león, deriva de la masa de tentáculos que se desprende de la umbrela, flotando en el agua como la cabellera de un gran felino.

También el nombre científico hace referencia al aspecto del animal: Cyanea alude al azul oscuro, mientras que capillata, del latín «capillus», significa provista de cabellos.

Vaga arrastrada por las corrientes, pero las contracciones de la umbrela permiten desplazamientos.

Vaga arrastrada por las corrientes, pero las contracciones de la umbrela permiten desplazamientos © Alexander Semenov

Pertenece al filo Cnidaria, que comprende también corales y anémonas de mar, a la clase Scyphozoa, el grupo de las medusas propiamente dichas, y a la familia Cyaneidae.

Su cuerpo está constituido en gran parte por agua y tejidos gelatinosos, pero detrás de esta aparente simplicidad se esconde un organismo eficiente, capaz de nadar, capturar presas y completar un ciclo vital complejo.

Sin embargo, su belleza no debe engañar: los tentáculos están provistos de células urticantes capaces de provocar picaduras dolorosas, y pueden conservar esta capacidad incluso después de la muerte de la medusa. Por ello, es una criatura que debe observarse con admiración, manteniendo siempre una distancia prudente.

Zoogeografía

Cyanea capillata está ampliamente distribuida sobre todo en las aguas frías y templadas del hemisferio norte. Su área de distribución comprende las regiones árticas y subárticas, el Atlántico norte y el Pacífico norte, con numerosas presencias a lo largo de las costas de Canadá, del norte de Estados Unidos y de Europa septentrional.

La especie también puede aparecer en latitudes más meridionales, transportada por las corrientes que conectan las distintas áreas marinas.

La distribución de los ejemplares observados a lo largo de las costas depende, de hecho, no solo de las condiciones ambientales, sino también de la circulación del agua y de las condiciones meteorológicas.

Ecología-Hábitat

Cyanea capillata lleva una vida pelágica, pasando gran parte del tiempo suspendida en la columna de agua. Puede encontrarse cerca de la superficie o a mayores profundidades, según las condiciones locales y los desplazamientos de las masas de agua.

Su cuerpo está adaptado para vivir en un ambiente en el que el movimiento de las corrientes tiene una importancia fundamental. Las contracciones de la umbrela le permiten nadar, pero no le permiten controlar completamente la dirección de sus desplazamientos: los vientos, las corrientes y las mareas pueden transportarla a grandes distancias.

Es un depredador carnívoro que se alimenta de pequeños crustáceos, organismos planctónicos, peces y otras medusas. Entre sus presas se encuentra a menudo la Medusa luna, Aurelia aurita (Linnaeus, 1758), otra especie común en muchas aguas templadas y septentrionales.

En la superficie inferior, se observan los haces musculares que empujan rítmicamente el agua hacia atrás, permitiendo a Cyanea capillata avanzar.

En la superficie inferior, se observan los haces musculares que empujan rítmicamente el agua hacia atrás, permitiendo a Cyanea capillata avanzar © Alexander Semenov

La captura puede ser espectacular. Los largos tentáculos interceptan a la presa y las células urticantes contribuyen a inmovilizarla. A continuación, los brazos orales intervienen en el traslado del alimento hacia la boca. Cuando una medusa capturada ya está envuelta por las estructuras del animal, la escena puede mostrar una fase avanzada de la captura y la ingestión.

Pero la presencia de la Medusa también puede crear oportunidades para otros animales.

Algunos peces pequeños nadan entre los tentáculos, encontrando en ellos un refugio relativo frente a los depredadores. Se trata de una asociación ecológica fascinante: estructuras peligrosas para muchos organismos pueden convertirse, para algunos peces de pequeño tamaño, en una protección útil.

Por ejemplo, Atherina boyeri, Risso, 1810, se mantiene en la parte superior de la Medusa para aprovechar el efecto disuasorio de los tentáculos.

Cyanea capillata es conocida comúnmente como Medusa melena de león, por sus densos tentáculos urticantes, que pueden alcanzar entre 20 y 30 m de longitud.

Cyanea capillata es conocida comúnmente como Medusa melena de león, por sus densos tentáculos urticantes, que pueden alcanzar entre 20 y 30 m de longitud © sam_aeostomeae

No es necesario imaginar una relación permanente u obligatoria: basta observar cómo la presencia de un gran invertebrado puede modificar las posibilidades de supervivencia de otros habitantes del mar.

Sin embargo, la Medusa melena de león también puede convertirse en presa de otros animales.

Uno de sus depredadores mejor documentados es la Tortuga laúd (Dermochelys coriacea Blainville, 1816), una gran Tortuga marina que se alimenta principalmente de organismos gelatinosos. Un estudio realizado en las aguas de Nueva Escocia, en el Atlántico canadiense, utilizó cámaras transportadas por las tortugas para documentar directamente la captura de las presas: las imágenes mostraron que Cyanea capillata constituía un componente dominante de los organismos consumidos por los ejemplares observados. Se trata, por tanto, de una relación alimentaria verificada en el campo, y no de una simple suposición.

Aquí ha capturado Aurelia aurita, otra medusa que, arrastrada por los brazos orales, termina a la derecha, en el estómago.

Aquí ha capturado Aurelia aurita, otra medusa que, arrastrada por los brazos orales, termina a la derecha, en el estómago © Alexander Semenov

Un episodio aún más inusual está documentado por una fotografía del biólogo marino y fotógrafo Alexander Semenov, en la que la anémona de mar Metridium senile (Linnaeus, 1761) se alimenta de una Medusa melena de león.

La Anémona es un cnidario bentónico, generalmente fijado al sustrato, mientras que Cyanea capillata vive libremente en la columna de agua. El contacto puede permitir a la Anémona capturar material alimenticio mediante sus propios tentáculos y transferirlo a la boca. La fotografía documenta un episodio de depredación particularmente interesante, pero por sí sola no permite establecer la frecuencia de este comportamiento en la naturaleza.

La vulnerabilidad de la especie no afecta únicamente a los ejemplares adultos. También las primeras fases del ciclo vital pueden estar expuestas a la depredación.

A su vez, salvo en la fase juvenil, Cyanea capillata es depredada por grandes tortugas como Dermochelys coriacea y anémonas de mar como esta Metridium senile.

A su vez, salvo en la fase juvenil, Cyanea capillata es depredada por grandes tortugas como Dermochelys coriacea y anémonas de mar como esta Metridium senile © Alexander Semenov

Un estudio experimental publicado en 2015 demostró que las larvas plánulas de Cyanea capillata pueden ser consumidas por el Mejillón Mytilus edulis (Linnaeus, 1758) y por la Ascidia Ciona intestinalis (Linnaeus, 1767). En los experimentos, el Ctenóforo Mnemiopsis leidyi (A. Agassiz, 1865) también ingirió plánulas cuando estas se ofrecían como única presa. Los autores sugirieron que el consumo de las larvas por parte de organismos suspensívoros podría contribuir a influir en la abundancia de las poblaciones de medusas. Es importante precisar que estos resultados se refieren a las plánulas y no demuestran que los mismos animales depreden también a las grandes medusas adultas.

Estos ejemplos muestran cómo Cyanea capillata participa en una red trófica compleja: es capaz de capturar otras medusas, puede constituir un recurso alimentario para grandes vertebrados marinos y, durante las primeras fases de su desarrollo, puede ser consumida también por organismos mucho más pequeños. Su función ecológica no se limita, por tanto, al papel de depredador, sino que comprende diversas relaciones que cambian a lo largo del ciclo vital.

Paradójicamente, algunos peces pequeños como Atherina boyeri se benefician del efecto disuasorio urticante de la medusa.

Paradójicamente, algunos peces pequeños como Atherina boyeri se benefician del efecto disuasorio urticante de la medusa © Tony Gilbert

En determinadas condiciones, las corrientes, los vientos y las mareas pueden concentrar numerosos ejemplares a lo largo de la costa. Algunos son arrastrados hacia aguas demasiado someras o directamente hasta la orilla, donde pueden morir. Los varamientos masivos pueden así cubrir amplios tramos de playa.

Estos acontecimientos son fenómenos naturales, cuya magnitud depende de las circunstancias locales y de las condiciones marinas y meteorológicas. Una playa cubierta de medusas no indica necesariamente un desastre ecológico, sino que testimonia el efecto que la dinámica marina puede ejercer sobre la distribución de los organismos.

Incluso cuando han muerto, estas medusas pueden conservar su capacidad urticante. Por ello, es conveniente observarlas sin tocarlas.

Morfofisiología

La vida de Cyanea capillata comprende una fase adulta nadadora y una fase juvenil fijada al sustrato. El ciclo reproductivo alterna reproducción sexual y asexual.

La vida de Cyanea capillata comprende una fase adulta nadadora y una fase juvenil fijada al sustrato. El ciclo reproductivo alterna reproducción sexual y asexual © Alexander Semenov

El cuerpo de Cyanea capillata está dominado por una amplia umbrela con forma de disco o de plato invertido, con una región central más gruesa y un margen delgado. La coloración varía mucho de un ejemplar a otro y puede ir del amarillo anaranjado al rojo parduzco, del rosa al violáceo.

Las dimensiones pueden ser considerables. Son comunes las umbrélas de varias decenas de centímetros de diámetro, pero los ejemplares excepcionales pueden alcanzar aproximadamente dos metros. El margen de la umbrela presenta una división regular en lóbulos, de los que parten numerosos tentáculos delgados y extensibles.

Estos tentáculos están organizados en ocho grupos y, en los ejemplares grandes, pueden alcanzar longitudes excepcionales, superiores a veinte metros y, en algunos casos, cercanas a los treinta. Su disposición crea una extensa red tridimensional capaz de interceptar los organismos que entran en contacto con ella.

Detalle de las gónadas. Los machos liberan los espermatozoides en el agua, mientras que la fecundación tiene lugar en el tracto genital de la hembra.

Detalle de las gónadas. Los machos liberan los espermatozoides en el agua, mientras que la fecundación tiene lugar en el tracto genital de la hembra © Alexander Semenov

El movimiento de la Medusa depende de las contracciones rítmicas de la umbrela. En la superficie inferior hay haces musculares que, al contraerse y relajarse, modifican la forma del cuerpo y empujan el agua hacia atrás. Este movimiento genera la propulsión que permite a la medusa avanzar.

La Medusa observada desde abajo permite apreciar la estructura interna de la umbrela y los apéndices que cuelgan de su superficie inferior. En la vista lateral, en cambio, el perfil del margen hace más evidente la división en lóbulos. No se trata de verdaderas aletas independientes: es la musculatura de la umbrela la que produce el característico movimiento pulsátil de las medusas.

Los tentáculos constituyen uno de los elementos más impresionantes de la especie. Son delgados, flexibles y móviles, y su extensión aumenta enormemente la superficie disponible para interceptar las presas.

Los huevos fecundados se desarrollan en la hembra hasta el estadio de larva plánula. Después, tras una breve vida nadadora, se fijan al fondo y se transforman en pequeños pólipos que pueden reproducirse asexualmente mediante estrobilación. Se dividen en discos que, al desprenderse, dan origen a medusas como esta arriba, llamadas éfiras.

Los huevos fecundados se desarrollan en la hembra hasta el estadio de larva plánula. Después, tras una breve vida nadadora, se fijan al fondo y se transforman en pequeños pólipos que pueden reproducirse asexualmente mediante estrobilación. Se dividen en discos que, al desprenderse, dan origen a medusas como esta arriba, llamadas éfiras © Alexander Semenov

Bajo la umbrela se encuentran también cuatro brazos orales, más anchos y plegados, que participan en la recogida del alimento y en su traslado hacia la boca.

El sistema de captura depende de los cnidocitos, células especializadas que contienen estructuras urticantes llamadas nematocistos. Al entrar en contacto, estos pueden descargar rápidamente un filamento capaz de adherirse a la presa e introducir sustancias tóxicas. El mecanismo permite a la Medusa inmovilizar pequeños organismos y facilitar su posterior traslado hacia la boca.

Para el ser humano, el contacto con los tentáculos puede provocar dolor intenso, irritación y lesiones cutáneas; en algunos casos pueden aparecer síntomas más importantes. También los fragmentos del animal deben manipularse con precaución.

Etología-Biología reproductiva

Aquí se observan dos jóvenes medusas en crecimiento, caracterizadas por una umbrela todavía pequeña y por tentáculos relativamente largos en relación con el cuerpo © Charlotte Kirchne

Aquí se observan dos jóvenes medusas en crecimiento, caracterizadas por una umbrela todavía pequeña y por tentáculos relativamente largos en relación con el cuerpo © Charlotte Kirchne

La vida de Cyanea capillata comprende una fase adulta nadadora y una fase juvenil fijada al sustrato, conectadas por un ciclo reproductivo que alterna reproducción sexual y asexual. Los individuos presentan sexos separados. Durante la fase reproductiva, los machos liberan los espermatozoides en el agua, mientras que la fecundación tiene lugar en el tracto genital de la hembra.

Los huevos fecundados son retenidos temporalmente y se desarrollan hasta el estadio de larva plánula, que permanece alojada en los pliegues de los brazos orales antes de ser liberada. Las gónadas son cuatro estructuras reproductoras situadas en la región inferior de la umbrela, cerca de los brazos orales. A través de los tejidos translúcidos pueden aparecer como formaciones curvas o lobuladas, de color rosado o rojizo.

Tras su liberación, las plánulas llevan una breve vida libre en el agua y, cuando encuentran un sustrato adecuado, se fijan y se transforman en pequeños pólipos.

Las corrientes, los vientos y las mareas pueden causar varamientos masivos. Incluso muertas, estas medusas conservan su capacidad urticante y, por tanto, no deben tocarse.

Las corrientes, los vientos y las mareas pueden causar varamientos masivos. Incluso muertas, estas medusas conservan su capacidad urticante y por tanto no deben tocarse © Elinor Scott-lester

Estos organismos, llamados escifistomas, representan una fase completamente diferente de la gran medusa flotante.

El pólipo puede reproducirse asexualmente mediante un proceso denominado estrobilación.

El cuerpo se divide transversalmente en una sucesión de discos, que posteriormente se desprenden y dan origen a las éfiras, jóvenes medusas de forma característica. Las éfiras crecen en el agua, desarrollando gradualmente la umbrela y los tentáculos, hasta alcanzar la morfología adulta. El ciclo vital comprende, por tanto, fases muy diferentes: desde la plánula microscópica hasta el pólipo fijado, y desde la joven medusa hasta la gran forma nadadora.

Sinónimos

Medusa capillata Linnaeus, 1758; Cyanea arctica Péron & Lesueur, 1810; Cyanea versicolor L. Agassiz, 1862.

 

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