Dactylorhiza sambucina

Familia : Orchidaceae

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Texto © Prof. Giancarlo Castello

 

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Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

Europeo-caucásica, Dactylorhiza sambucina crece generalmente en suelos ácidos: prados poco cubiertos, también áridos, pastos subalpinos o alpinos y claros de bosque © Giuseppe Mazza

Europeo-caucásica, Dactylorhiza sambucina crece generalmente en suelos ácidos: prados poco cubiertos, también áridos, pastos subalpinos o alpinos y claros de bosque © Giuseppe Mazza

La Dactylorhiza sambucina vive preferiblemente en prados con poca cobertura, incluso áridos, en pastos subalpinos o alpinos, más frescos, garrigas y espacios luminosos de bosques, como es el caso de los claros. El terreno preferido por esta especie no es muy húmedo, pero se adapta a sustratos con pocos nutrientes y con cualquier grado de pH ácido.

Originaria de la región Europeo-Caucásica, puede encontrarse con cierta frecuencia desde el norte de España hasta la península Escandinava e Italia, donde prefiere las zonas montanas y de colinas, desde los 300 hasta los 2100 m de altitud. Se encuentra también en Sicilia, pero no está presente en Cerdeña, al igual que en algunas zonas al norte de los Alpes y en la Europa meridional entre Eslovenia y Albania.

La inflorescencia puede medir hasta 10 cm. Es algo gruesa, oval y ligeramente “despeinada” © G. Mazza

La inflorescencia puede medir hasta 10 cm. Es algo gruesa, oval y ligeramente “despeinada” © G. Mazza

Descripciones previas, del 1700, hechas por Tournefort, así como la confirmación de que sus flores olían a saúco, indujeron a Linneo a denominar a esta especie sambucina en Estocolmo, año 1775.

La clasificó dentro del género Orchis, llamándola por tanto Orchis sambucina, pero al haber dado otro epíteto, este refiriéndose a la forma de las hojas (Orchis latifolia), indujo a error a diversos estudiosos de años posteriores.

Se llegó, al fin, al género actual Dactylorhiza, basándose de manera más correcta en la forma enramada de las raíces, casi digitiformes, a diferencia de las del género Orchis, que presenta dos o tres tubérculos radicales redondeados, de donde llega la explicación del nombre genérico, ya que en griego “ὄρχις” (orchis) es testículo.

Fue el botánico húngaro Kàroly Rezso Soó, en 1962, el que propuso el binomio Dactylorhiza sambucina, actualmente aceptado.

Es, como decíamos, el particular aparato radical el que sugirió el nombre del género.

En ese nombre genérico, Dactylorhiza, son mencionadas dos palabras griegas: “δακτυλοϛ” (dáctilos) = dedo y “ῥίζα” (rhiza) = raíz, en referencia a las raíces ramificadas como los dedos de una mano.

El epíteto específico sambucina, deriva del griego «σαμπούκου” (sampoukou) = saúco, por el olor, como también se ha mencionado, parecido al de este arbusto, que presenta flores intensamente perfumadas.

Sus nombres vulgares europeos son los siguientes: Orquídea saúco (español); Orchide sambucina, Orchidea sambucina o Giglio sambucino (italiano); Elder-flowered orchid (inglés); Orchis sureau (francés); Hollunder fingerwurz (alemán); Orquis sambucí (catalán); Adam och eva (sueco).

Dactylorhiza sambucina (L.) Soó, 1962, es una planta herbácea espontánea, perenne, geófita, con tubérculos radicales hipogeos cargados de sustancias de reserva, que permiten a las yemas sobrevivir a condiciones climáticas adversas. De ellas, año tras año, despuntan nuevas yemas. Estos singulares tubérculos están divididos en dos lóbulos, desarrollando dos funciones principales: uno funciona como órgano de alimentación y el otro de almacén de sustancias de reserva para la planta que nacerá el año siguiente. Sobre estos órganos se extienden las peculiares raíces fasciculadas. En el exterior se encuentran en la base varias hojas atrofiadas, de las que se yergue un tallo bastante breve, normalmente de entre 10 y 30 cm, que inicialmente es un pequeño tubo hueco y en las partes superiores es más anguloso y con tintes purpúreos.

Las flores, perfumadas pero sin néctar, imitan sabiamente a diversas especies nectaríferas © G. Mazza

Las flores, perfumadas pero sin néctar, imitan sabiamente a diversas especies nectaríferas © G. Mazza

Las hojas, por lo general menos de 7, paralelinervias como en casi todas las orquídeas, carecen de manchas y abrazan el tallo. Las de la base son alargadas y de ápice redondeado mientras que las más altas son erectas y puntiagudas. La floración se da desde abril hasta comienzos de julio.

La inflorescencia, que puede ser de hasta 10 cm, es más bien gruesa, ovalada, ligeramente “despeinada” o desordenada, presentando, como de manera tan curiosa ocurre en muchas especies de orquídeas, flores que en realidad están cabeza abajo, incluido el labelo, denominadas por esto “resupinadas”.

El labelo, de 15 mm de largo y 10 de ancho, punteado en el centro de pequeñas manchas visibles, puede ser entero o ligeramente trilobulado, con los márgenes ondulados, y continúa hacia atrás mediante un espolón inclinado hacia arriba, casi tan largo como el propio labelo.

El polen, gelatinoso, se presenta como es normal en la mayor parte de las orquídeas, protegido por la denominada “bursícula”, a la espera de aplicarse sobre la cabeza de un insecto, atraído por una planta de aspecto falsamente atrayente.

Los insectos polinizadores explican con su comportamiento el motivo de las coloraciones que puede tomar la inflorescencia. Como si de distintas especies se tratase, a menudo conviven ejemplares de un amarillo claro con otros de un más agresivo rojo coral, descritas por Winter como f. rubra. Muy rara vez se da una tercera forma posible constituida por individuos amarillos con una sola mancha roja en el labelo (f. chusae, C. E. Hermos).

Sus “clientes” son casi siempre ápidos, en particular el Bombus pascuorum, que acostumbra a visita una lamiácea, la Betonica officinalis, extraordinariamente parecida a la orquídea saúco de color rojo.

En cuanto a la versión amarilla se comprende por qué el Bombus lapidarius, visitante habitual de la lamiácea Phlomis fruticosa y la escrofulariácea Rhinanthus alectorolophus, ambas de color amarillento, es su polinizador. El que haya dos versiones de la misma especie duplica las probabilidades de ser visitada.
Un hecho ciertamente curioso es que solo los abejorros más jóvenes se dejan engañar, mientras que los más ancianos reconocen el truco.

Sinonimi: Orchis latifolia L. (p.p.); Orchis sambucina (L.) 1775; Orchis lutea, Dulac; Dactylorhiza latifolia (L.), H. Baumann & Künkele; Orchis sambucina var. zimmermannii, A. Camus; Dactylorchis sambucina, Vermeulen 1947.

Para aumentar la probabilidad de engaño la Dactylorhiza sambucina derrocha imaginación mezclando sabiamente formas rojas y amarillas. Muchos jóvenes e inexpertos abejorros se confunden así de “restaurante” y parten decepcionados, a estómago vacío, con incómodos polinios aplicados cuales cuernos sobre la cabeza © G. Mazza

 

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