Familia : Laniidae

Texto © Dr. Gianfranco Colombo

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

Un Alcaudón Dorsirrojo (Lanius collurio) con su macabra despensa de presas moribundas, empalado vivo en las espinas de un rosal silvestre. Es un ave que caza sin piedad pequeños vertebrados, generalmente ranas o ratones, y grandes insectos durante todo el día por placer, incluso cuando está lleno y no tiene bocas que alimentar © Gianfranco Colombo
La Alcaudón dorsirrojo o Alcaudón común (Lanius collurio Linnaeus, 1758) pertenece al orden de los Passeriformes y a la familia de los Laniidae y es el representante más pequeño de esta familia entre las especies presentes en el Paleártico euroasiático.
Este ave arrastra desde hace siglos una muy mala reputación, en gran medida merecida, dado que su conducta habitual la lleva a cometer con absoluta normalidad acciones de notable crueldad. En la naturaleza existen muchos animales con comportamientos feroces: algunos son depredadores y cazan a otros animales para alimentarse de ellos; otros adoptan modalidades que a nosotros los humanos nos parecen “inhumanas” y que describimos como propias de “lobos famélicos”; otros aún presentan comportamientos repugnantes y desagradables, como los animales necrófagos. Sin embargo, ninguno parece comportarse con tanta crueldad e inoportunidad como los alcaudones.
Por otra parte, este defecto se refleja regularmente en muchas lenguas, lo que demuestra hasta qué punto ha sido fuerte la impresión que esta ave ha causado en cualquiera que la haya conocido.

El pico es muy robusto, fuerte y macizo, cónico y ganchudo, casi como el de un ave rapaz, y una llamativa máscara negra, como la de un bandido, cubre los ojos del macho © Luigi Sebastiani
Los pueblos de todas las latitudes lo han llamado carnicero, desollador, estrangulador, asesino, pero incluso el nombre científico que Linneo eligió para él no le concede escapatoria.
Lanius procede del término latino homónimo que significa carnicero, y collurio del griego “kollurion”, un nombre mencionado ya por Aristóteles para indicar un pequeño pájaro con particulares aptitudes agresivas, probablemente identificable con un Alcaudón.
Incluso en Alemania lo han llamado también “Nueve muertos”, para indicar que antes de comer mata nueve víctimas, y también “Angel destructor” por motivos análogos. Pero ¿qué puede hacer de malo este pequeño pájaro para merecer una reputación tan negativa?
El Alcaudón dorsirrojo pasa toda la jornada cazando sus presas preferidas, que van desde pequeños animales hasta grandes insectos, y lo hace incluso sin necesidad y aun cuando ya está saciado.

En la hembra, esta máscara es apenas visible. Tiene una librea de color óxido opaco, con el pecho color crema, muy moteado, como el de un gavilán, con pequeñas manchas negruzcas © Gianfranco Colombo
Ningún miembro del mundo animal mata más de lo necesario; por lo general, la captura de una presa se limita a las necesidades alimentarias del momento y puede variar únicamente según el número de bocas que haya que alimentar. Incluso, a veces ocurre que, si la presa resulta mayor de lo necesario, el depredador esconde o vigila los restos, dispuesto a consumirlos hasta el hueso antes de cazar otra. El Alcaudón, en cambio, parece encontrar gran diversión en capturar presas más allá de sus necesidades y en conservarlas en una especie de despensa que luego con frecuencia deja de utilizar.
Hasta aquí no habría nada particularmente extraño, salvo la inutilidad de capturar presas en exceso; pero el hecho más llamativo es que estas víctimas son brutalmente empaladas en espinas o en los alambres de una cerca de púas y abandonadas allí a la vista de todos. Así pueden encontrarse inútilmente ensartados pequeños renacuajos, escarabajos, ratoncillos y muchos otros insectos.
En Europa recibe el nombre de Red-backed Shrike en inglés, Neuntöter en alemán, Alcaudón dorsirrojo en español, Pie-grièche écorcheur en francés y Picanço de dorso ruivo en portugués.
Otros nombres dialectales italianos son redestoea, gherla, scavassua, giarla, garla, muscarate, gerlato, laniere, smerlo scorticatore, gàstriga, gagèt, sgazetù, farlotto, ghierla, gazzina, avèlia y vèrla.
El nombre común italiano Averla no tiene una etimología segura y podría derivar de alguna forma dialectal mal transcrita o mal pronunciada, aunque algunos consideran que la forma original del nombre “averula” podría proceder del latín ave querula = ave quejumbrosa, por el canto áspero que emite habitualmente; ese latín habría pasado después a una forma macarrónica y habría sido sustituido en las lenguas vulgares por Averla.
Más claro es el origen del nombre inglés Shrike, usado tradicionalmente en el ámbito ornitológico para indicar a todos los laniidos del planeta, que tiene en cambio un origen onomatopéyico. El verbo inglés “to shriek” significa gritar o chillar e imita parcialmente el desagradable sonido emitido por este pequeño pájaro cuando señala su presencia, y de él derivan, o bien han dado origen, los nombres que los pueblos del norte de Europa han atribuido a este grupo de aves: skrikja, shrieker, skrika en la península escandinava y schrik en alemán.
Zoogeografía
El Alcaudón dorsirrojo es un ave migradora de larga distancia: pasa el verano en el Paleártico, mientras que en invierno se refugia en áreas tropicales, superando el ecuador. Ocupa de forma amplia todo el continente europeo en su parte oriental, extendiéndose hasta las llanuras de Asia Central y, hacia el sur, limitándose a Anatolia y ocasionalmente a Oriente Medio. En Europa falta en la parte septentrional de la península escandinava, en Inglaterra e Irlanda, donde se ha vuelto muy raro, en el norte de Francia, en el Benelux y en gran parte de la península ibérica. En Italia ocupa toda la península, con presencias escasas en Apulia y Sicilia.

Mide 18 cm, tiene una envergadura de unos 28 cm y pesa entre 30 y 35 g. En reposo, su cola se mueve constantemente, arriba y abajo, casi como si la usara para mantener el equilibrio © Gianfranco Colombo
Hace algunas décadas, el Alcaudón dorsirrojo era una de las aves más comunes en las llanuras del centro y norte de Europa. En verano, en la llanura padana, era, junto con el Gorrión común (Passer domesticus) y el Gorrión molinero (Passer montanus), una presencia habitual en nuestros campos y representaba, con su desagradable pero bien conocido reclamo, uno de los sonidos arquetípicos de la buena estación, junto con las Cigarras y los Grillos cantores.
El campo estaba salpicado de taludes con plátanos desmochados, hileras de moreras y de vides, pequeños huertos, abundantes zarzas y una gran extensión de praderas permanentes sometidas a riego periódico con métodos tradicionales: un ambiente natural donde los insectos pululaban en gran cantidad.
Después, de repente, la agricultura cambió sus métodos y tipos de cultivo, transformando los ambientes antes naturales en desiertos de monocultivo, con extensiones interminables de maíz y soja y con el uso indiscriminado de pesticidas y herbicidas, con consecuencias fáciles de imaginar.
Hoy su presencia se ha vuelto muy discreta y ocasional, hasta el punto de hablar de un terrible colapso para esta especie. En algunas zonas donde esta industrialización no ha tenido mucho éxito, la especie ha mantenido buenos niveles de presencia, pero en conjunto todas las poblaciones presentes en los territorios originales sufrieron, a finales del siglo pasado, una grave disminución.
Todas las poblaciones invernan en África, con mayor presencia en la parte oriental, aunque ocupan de manera amplia toda la región meridional.
Ecología–Hábitat
La variedad de hábitats frecuentados por el Alcaudón dorsirrojo y la notable capacidad de adaptación de esta ave a los diferentes ambientes del Paleártico han dificultado la comprensión completa de las causas que han hecho posible esta repentina desaparición. Podría imaginarse que, al disminuir el hábitat en ciertas áreas, se produjeran desarrollos compensatorios en otras zonas o incluso una adaptación de la especie a las nuevas condiciones ambientales. Sin embargo, el motivo real del drástico descenso de esta especie aún no se comprende totalmente.
El hábitat que frecuenta es un ambiente abierto, en el límite de zonas arboladas, hileras de árboles en campos cultivados, colinas con arbustos bajos y espinosos, estepas y praderas abandonadas, a altitudes que van desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 2000 m.
Las zonas colinosas hasta los 1000 m constituyen el núcleo de su hábitat, aunque en las áreas septentrionales se sitúa en los límites de los bosques de la taiga, en los espacios abiertos frente a las masas de coníferas. No frecuenta bosques ni áreas densamente arboladas, salvo de forma accidental durante la migración.

Lanius collurio es un migrante de larga distancia: pasa el verano en el Paleártico euroasiático, mientras que en invierno se refugia en zonas tropicales, cruzando el ecuador. El nido es construido casi en su totalidad por el macho, que llega a las zonas de cría unos días antes que las hembras. Situado entre zarzas, a poca altura del suelo, contiene 4-6 huevos de color blanco cremoso, salpicados de manchas rojizas en la parte más ancha, formando una corona bien definida. La hembra los incuba durante dos semanas © Museo Cívico de Lentate su Seveso
En los territorios de invernada se la encuentra en las sabanas herbosas africanas a lo largo del valle del Rift, con bosquecillos dispersos de acacias, alrededor de los grandes lagos africanos y en las laderas áridas de los sistemas colinosos y montañosos.
Morfofisiología
El Alcaudón dorsirrojo es un pequeño y elegante pájaro con colores vivos en el macho y más atenuados y discretos en la hembra. El macho presenta una cabeza de color ceniza que desciende hasta los hombros para transformarse luego en un dorso de color avellana intenso y brillante, marcado por rémiges negras. La rabadilla es también gris ceniza y acompaña a una cola muy blanca, con una banda terminal negra intensa. Las rectrices centrales son negras y en vuelo resultan muy llamativas, mostrando el diseño de una gran T invertida.
La cola es un elemento del cuerpo muy destacado en el Alcaudón. Cuando está posado la mueve continuamente, elevándola y bajándola como si la utilizara para mantener el equilibrio, y durante el vuelo constituye un rasgo determinante para distinguir a esta ave de otras especies similares.

Los polluelos son alimentados por ambos padres y crecen rápidamente, dispersándose por el nido a una edad muy temprana. © Museo Cívico Lentate su Seveso
Como se ha dicho, en la frente muestra la típica máscara negra que, partiendo del pico, cubre toda la zona ocular como una gran ceja. El pecho es completamente blanco crema, con matices rosados en los flancos, a veces muy acentuados. El pico es muy robusto, fuerte y macizo, cónico y ganchudo, casi propio de un ave rapaz.
La hembra presenta un plumaje totalmente de color herrumbre apagado, con el pecho color crema fuertemente salpicado por pequeños puntos negruzcos, en menor escala similares a los del gavilán (Accipiter nisus). También posee la típica máscara de bandido, aunque menos marcada que la del macho. Los jóvenes son similares a la hembra, pero con tonalidades ligeramente más intensas y con un moteado más marcado.
El Alcaudón tiene un vuelo rápido y rectilíneo, pero al mismo tiempo algo agitado y un poco desordenado, con movimientos nerviosos y rápidos batidos de alas, a menudo asincrónicos. Su voz es característica y corresponde a un pequeño graznido seco repetido continuamente. Su poco elegante “ghè ghè ghè”, emitido típicamente desde la cima de un árbol o de un arbusto, puede oírse fácilmente incluso desde muy lejos. El canto de cortejo, en cambio, es una melodía débil y tenue emitida brevemente, “entre dientes”, como si estuviera reservada únicamente para su pareja.

Sus primeros pasos entre las ramas son difíciles, pero los padres no los abandonan y cuidan de las crías durante varias semanas © Gianfranco Colombo
Tiene una longitud total de 18 cm, un peso de 30–35 g y una envergadura de 28 cm. Se han clasificado varias subespecies, entre ellas Lanius collurio collurio, presente en gran parte de Europa y Asia; Lanius collurio kobylini, de Asia Menor y el Cáucaso; Lanius collurio pallidifrons, del extremo oriental asiático; y Lanius collurio juxtus, no aceptada por todos.
Etología – Biología reproductiva
El macho se adelanta algunos días a la llegada de las hembras a los lugares de reproducción y, una vez encontrado un sitio adecuado, lo ocupa de inmediato esperando la llegada de la pareja.
El Alcaudón dorsirrojo llega bastante tarde a las áreas estivales y forma parte de la última oleada migratoria estacional que incluye algunas aves típicamente migradoras de larga distancia. Coincide con la llegada de la Codorniz (Coturnix coturnix) y del Oropéndola (Oriolus oriolus), de la Tórtola europea (Streptopelia turtur) y del Chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus), aves que permanecen aquí muy pocos meses, apenas el tiempo necesario para sacar adelante una sola nidada.

Aquí, la madre acaba de ofrecer un saltamontes, pero el joven lo pasa por debajo de su pata y se deshace de un fajo, los restos de comidas anteriores © G. Colombo
El nido es construido casi en su totalidad por el macho, a poca altura del suelo y, a veces, casi a ras de tierra, inmerso en un amasijo de zarzas. Antiguamente se colocaba en hileras de viñas o en árboles desmochados, incluso bien expuestos, pero cuando se sitúa entre zarzas o arbustos espinosos resulta muy difícil de localizar y el acceso es también bastante arduo.
Se construye una plataforma con pequeños tallos sobre la que se coloca material herbáceo cada vez más fino, como raicillas y hierbas secas, hasta formar una copa bien definida y profunda. Se depositan de 4 a 6 huevos de color crema, salpicados de pequeñas manchas rojizas en la parte más ancha, formando a veces una corona bien marcada.
La incubación, realizada por la hembra, dura 14 días, pero los polluelos son muy impacientes y con frecuencia abandonan el nido prematuramente, dispersándose alrededor. Sin embargo, los progenitores los cuidan durante varias semanas más antes de que alcancen la independencia.

Un juvenile que pronto adoptará su plumaje adulto. Durante varias décadas, Lanius collurio ha sido una especie en franco declive en las llanuras del centro-norte de Europa, quizás debido a los cambios ambientales relacionados con la agricultura y los pesticidas, pero dada su amplia distribución, actualmente no se considera en riesgo © Antino Cervigni
El Alcaudón es un carnívoro y se alimenta indiferentemente de pequeños roedores, renacuajos y lagartijas, pero esencialmente de grandes insectos, en particular coleópteros, ortópteros e himenópteros, desmembrándolos directamente al capturarlos cuando la presa es pequeña, mientras que prefiere ensartarlos cuando hay exceso o cuando la presa es de tamaño fuera de su alcance.
Un guiño para los lectores de cómics en relación con este pequeño pájaro: si observan bien el plumaje del alcaudón, notarán que siempre lleva una vistosa máscara negra en el rostro, similar a la que usan los miembros de la Banda Bassotti (Beagle Boys) en la serie de dibujos animados de Pato Donald. ¿Una indicación ancestral de sus malas costumbres, o quizás la naturaleza lo haya dotado de esa máscara para ocultar al mundo que lo rodea el rostro de un bandido malvado? Resulta divertido imaginar que Walt Disney se inspirara en este ave para crear a sus personajes de Ciudad Patolandia.
Las poblaciones de Lanius collurio son estables y desde 2024 aparece como “LC, Least Concern”, es decir, como “Preocupación Menor”, en la Lista Roja de especies en peligro de extinción de la UICN.
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