Physalia physalis

Familia : Physaliidae

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Texto © Dr. Giuseppe Mazza

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Presente en aguas tropicales y subtropicales, la Carabela portuguesa (Physalia physalis) no es medusa, sino un conjunto de organismos autónomos con funciones concretas.

Presente en aguas tropicales y subtropicales, la Carabela portuguesa (Physalia physalis) no es medusa, sino un conjunto de organismos autónomos con funciones concretas © Tim Melling

A primera vista, Physalia physalis (Linnaeus, 1758) podría parecer una Medusa, pero es más bien un diminuto velero viviente, impulsado por el viento sobre la superficie del océano. Su flotador translúcido, azulado y violáceo, recuerda a una vela hinchada por la brisa y ha inspirado el nombre común de Carabela portuguesa, evocador de los antiguos barcos de vela.

También el nombre del género Physalia y el específico physalis hacen referencia a esta estructura y están relacionados con el griego «physallís», burbuja o vejiga.

Pero la verdadera sorpresa es otra: lo que parece un único animal es en realidad una colonia de organismos especializados, estrechamente integrados entre sí. Algunos capturan las presas, otros las digieren y otros participan en la reproducción. La colonia se comporta como una única entidad biológica, aunque está compuesta por elementos con formas y funciones diferentes.

Bajo un órgano flotante denominado neumatóforo se distinguen numerosos zooides rosado-violáceos y los largos tentáculos azules, dotados de nematocistos urticantes, especializados en la captura de las presas.

Bajo un órgano flotante denominado neumatóforo se distinguen numerosos zooides rosado-violáceos y los largos tentáculos azules, dotados de nematocistos urticantes, especializados en la captura de las presas © Gonzalo Giribet

La clasificación tradicional la sitúa en el filo Cnidaria, el de los corales y las medusas, en la clase Hydrozoa, orden Siphonophorae y familia Physaliidae.

En 2025, un estudio basado en la secuenciación genómica y en el análisis de las características morfológicas identificó diferentes líneas evolutivas dentro del género Physalia, proponiendo reconocer al menos cuatro especies. La investigación también reevaluó algunas denominaciones históricas consideradas anteriormente sinónimos. En esta página mantenemos Physalia physalis como entrada principal, señalando que la clasificación tradicional ha sido objeto de una revisión significativa.

Zoogeografía

La Carabela portuguesa está presente principalmente en las aguas tropicales y subtropicales de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. También puede alcanzar regiones templadas, donde los vientos y las corrientes transportan las colonias lejos de las áreas en las que son más frecuentes. En el Atlántico oriental está registrada a lo largo de las costas europeas, incluidas las de la península ibérica y, ocasionalmente, las situadas más al norte. Su distribución no depende únicamente de la temperatura del agua. Al ser un organismo que flota en superficie, es transportada por las corrientes marinas y, sobre todo, por el viento, que actúa sobre la cresta del flotador. De este modo puede recorrer distancias considerables sin realizar desplazamientos natatorios comparables a los de los peces y otros animales marinos.

La aparición de numerosos ejemplares a lo largo de una costa no indica necesariamente un aumento estable de la población local. Puede deberse a determinadas condiciones meteorológicas y oceanográficas, capaces de conducir hacia tierra colonias procedentes de mar abierto. Los temporales marítimos y los vientos persistentes pueden provocar varamientos masivos, en ocasiones extendidos a lo largo de grandes tramos del litoral. La reciente revisión taxonómica sugiere además que las poblaciones atribuidas en el pasado a una única especie comprenden formas distintas, con distribuciones geográficas parcialmente diferentes. Sin embargo, la identificación de las especies individuales requiere cautela: el color, el tamaño y la forma del flotador pueden proporcionar indicios, pero no siempre son suficientes para una identificación segura.

Ecología-Hábitat

Physalia physalis es un organismo pleustónico, es decir, vive en la interfaz entre el agua y el aire, en mar abierto. Su flotador, denominado neumatóforo, sostiene la colonia y presenta una cresta que funciona como una vela, permitiéndole aprovechar el viento para desplazarse. Sin embargo, no dispone de un sistema de propulsión que le permita nadar activamente contra el viento o elegir libremente su destino.

Por lo general miden unos diez metros, pero algunas fuentes señalan longitudes excepcionales de 20-30 e incluso 50 m. Aquí su potente veneno acaba de inmovilizar un pez de tamaño considerable.

Por lo general miden unos diez metros, pero algunas fuentes señalan longitudes excepcionales de 20-30 e incluso 50 m. Aquí su potente veneno acaba de inmovilizar un pez de tamaño considerable © kraft_a_006

Bajo la superficie se extienden los tentáculos, que pueden alcanzar muchos metros de longitud y son arrastrados por el agua durante la deriva. Al igual que los de la Medusa melena de león, Cyanea capillata, perteneciente a un grupo diferente de cnidarios pelágicos, los tentáculos de la Carabela interceptan pequeños peces, larvas y otros organismos planctónicos que entran en contacto con ellos. Su longitud aumenta el área explorada por la colonia, pero también convierte al animal en potencialmente peligroso para quienes nadan en sus proximidades.

La Carabela está integrada en una compleja red ecológica. Algunos organismos marinos pueden depredarla, mientras que otros frecuentan sus tentáculos o el flotador, aprovechando los recursos ofrecidos por la colonia. Entre los casos más interesantes se encuentra el del pez Nomeus gronovii, asociado a la Carabela y capaz de frecuentar zonas en las que muchos otros peces resultarían gravemente afectados por los nematocistos. Esta relación no significa que el pez sea completamente inmune a las picaduras.

Cuando los vientos empujan las colonias hacia tierra, los ejemplares pueden acumularse en las playas formando grupos incluso numerosos. El flotador puede colapsarse o perder parte de su forma durante el varamiento, mientras que los tentáculos se dispersan sobre la arena y pueden resultar difíciles de localizar. Los ejemplares varados no deben tocarse con las manos desnudas. Los nematocistos pueden conservar la capacidad de descargarse incluso después de la muerte de la colonia y de la desecación de los tentáculos. Por ello, es necesario actuar con precaución incluso cuando el animal parece ya inerte o deshidratado.

Morfofisiología

El elemento más evidente es el neumatóforo, una estructura flotante llena de gas, translúcida y a menudo azulada, violácea o rosada. Su forma varía en función del tamaño y del estado del ejemplar y puede modificarse por la exposición, el colapso o los daños sufridos por la colonia. El flotador sostiene los demás componentes y mantiene al organismo sobre la superficie marina. La cresta superior funciona como una vela: intercepta el viento y contribuye a determinar la dirección de la deriva. La forma asimétrica del flotador resulta especialmente interesante. Los individuos pueden presentar dos orientaciones de la vela, convencionalmente definidas como dextrógira y levógira, en relación con su posición respecto a la parte de la colonia que porta los tentáculos.

Esta diferencia influye en la forma en que los ejemplares se desplazan con respecto al viento. Los experimentos realizados con modelos tridimensionales han mostrado que, con vientos débiles, las dos formas pueden seguir trayectorias divergentes, mientras que, al aumentar la velocidad del viento, la deriva tiende a alinearse más con su dirección. Por tanto, las formas opuestas pueden contribuir a distribuir los individuos por trayectorias diferentes y, en determinadas condiciones, reducir la probabilidad de que todos sean arrastrados hacia la misma costa.

En cambio, existe un pez, Nomeus gronovii, que encuentra refugio entre los tentáculos de Physalia physalis, aunque no está completamente protegido de los efectos de las picaduras.

En cambio, existe un pez, Nomeus gronovii, que encuentra refugio entre los tentáculos, aunque no está completamente protegido de los efectos de las picaduras © Miguel A Mejias, PhD.

Sin embargo, esto no constituye una protección absoluta frente a los varamientos, que también dependen de las corrientes, de la dirección del viento y de la configuración del litoral.

Bajo el neumatóforo se encuentra la parte colonial, compuesta por diferentes tipos de zooides, estructuras especializadas que desempeñan funciones complementarias. Los dactilozoides están asociados a la captura de las presas y a los tentáculos; los gastrozoides se encargan de la digestión; los zooides reproductores están organizados en estructuras denominadas gonodendros. Cada componente contribuye al funcionamiento de toda la colonia, pero no puede vivir de forma autónoma como un animal completo. Los tentáculos están dotados de cnidocitos, células características de los cnidarios que contienen cápsulas denominadas nematocistos. Cuando son estimuladas, estas cápsulas descargan rápidamente un filamento, a menudo provisto de estructuras penetrantes, que permite inocular sustancias urticantes en la presa. El mecanismo actúa en tiempos extremadamente breves y puede inmovilizar pequeños animales; en el ser humano provoca dolor intenso y puede causar reacciones más extensas.

Physalia physalis no puede contrarrestar el viento, pero existen velas especulares, dextrógiras y levógiras, que reducen el riesgo de varamiento con trayectorias distintas.

Physalia physalis no puede contrarrestar el viento, pero existen velas especulares, dextrógiras y levógiras, que reducen el riesgo de varamiento con trayectorias distintas © Steve King

La colonia también puede modificar parcialmente su forma. La cresta puede variar su disposición y los tentáculos pueden alargarse o contraerse, influyendo de manera limitada en el comportamiento durante la deriva. Sin embargo, estos movimientos no equivalen a un control activo de la navegación: la Carabela sigue dependiendo en gran medida de las condiciones ambientales.

Etología-Biología reproductiva

La Carabela portuguesa no persigue activamente a sus presas: se deja transportar por el viento mientras los tentáculos interceptan los organismos que entran en contacto con ellos. Los nematocistos pueden inmovilizar o dañar a la presa, que posteriormente es transferida a los zooides encargados de la digestión. La dieta comprende principalmente pequeños peces y larvas de peces, además de otros organismos planctónicos. La captura depende en gran medida del encuentro fortuito entre los tentáculos y las presas, pero su extensión permite explorar un volumen considerable de agua. El sistema resulta eficaz incluso sin persecuciones: es la propia colonia la que es transportada a través del ambiente en el que se alimenta.

Los ejemplares varados de Physalia physalis suelen morir por deshidratación, pero sus tentáculos venenosos permanecen activos durante mucho tiempo y es peligroso tocarlos.

Los ejemplares varados suelen morir por deshidratación, pero sus tentáculos venenosos permanecen activos durante mucho tiempo y es peligroso tocarlos © Benoît Henry

La relación con otros organismos puede ser sorprendente. El pez Nomeus gronovii, por ejemplo, es conocido por frecuentar la Carabela y desplazarse entre sus tentáculos, aunque no está completamente protegido de los efectos de las picaduras. Algunos moluscos pelágicos, como el nudibranquio Glaucus atlanticus, también pueden depredar cnidarios flotantes e incorporar sus nematocistos a estructuras defensivas. Estas relaciones muestran que la carabela no es únicamente un depredador, sino también un recurso y un elemento importante de las redes tróficas oceánicas.

La reproducción tiene lugar mediante gonodendros, estructuras que contienen zooides reproductores especializados. Las colonias son generalmente masculinas o femeninas y liberan los gametos en el agua, donde puede producirse la fecundación. El desarrollo conduce a la formación de una nueva colonia, que diferencia progresivamente las distintas estructuras especializadas y el flotador. Los detalles del ciclo reproductivo en mar abierto son menos conocidos que otros aspectos de su biología.

El viento y las corrientes pueden empujar hacia la costa numerosas colonias de Physalia physalis, provocando varamientos masivos a lo largo de amplios tramos del litoral.

El viento y las corrientes pueden empujar hacia la costa numerosas colonias, provocando varamientos masivos a lo largo de amplios tramos del litoral © Miguel A Mejias, PhD

Las colonias que se encuentran próximas entre sí o que terminan varadas juntas no están necesariamente participando en la reproducción. Su concentración puede explicarse simplemente por el transporte ejercido por el viento y las corrientes. Del mismo modo, la presencia de individuos de diferentes tamaños en una misma playa no demuestra por sí sola que correspondan a diferentes etapas de desarrollo: la forma del flotador y de los tentáculos también puede verse influida por daños, contracciones y condiciones posteriores al varamiento.

Sinónimos

En la literatura taxonómica anterior a la revisión de 2025, Physalia physalis se ha asociado con diferentes denominaciones consideradas sinónimos, entre ellas Physalia australis Péron, 1807, Physalia gigantea Bory de Saint-Vincent, 1804 y Physalia pelagica Lamarck, 1801. Estos nombres reflejan la clasificación tradicional del género. A la luz de la reciente revisión taxonómica, las atribuciones históricas deben, sin embargo, interpretarse con cautela y no considerarse automáticamente válidas para la especie aquí tratada.

 

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