Pinna nobilis

FamiliaPinnidae


Texto © Sebastiano Guido

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

La Nacra (Pinna nobilis) es un bivalvo endémico del Mediterráneo con una concha que puede alcanzar los 120 cm, enterrado verticalmente en fondos marinos arenosos, fangosos y detríticos entre 3 y 40 m de profundidad.

La Nacra (Pinna nobilis) es un bivalvo endémico del Mediterráneo con una concha que puede alcanzar los 120 cm, enterrado verticalmente en fondos marinos arenosos, fangosos y detríticos entre 3 y 40 m de profundidad © Giuseppe Mazza

La Nacra (Pinna nobilis Linnaeus, 1758) pertenece a la clase Bivalvia, moluscos con dos valvas laterales unidas entre sí mediante una charnela, al orden Pterioida y a la familia Pinnidae, caracterizada por dos frágiles valvas de forma triangular.

El nombre del género Pinna es idéntico al término latino que, además de los diversos significados de pluma, aleta de los peces, pináculo, augurio y muchos otros, tanto reales como figurados, designaba precisamente a este molusco, muy conocido en la Antigüedad. El nombre de la especie, nobilis, también latino, destacaba aspectos de valor y distinción como nuestros términos «noble, aristocrático, célebre, excelente» y también, en sentido negativo, «famoso» o «afamado». Todo ello pone de relieve la excelencia de este molusco, cuyo biso (la fibra que une la base al sustrato) se utilizaba para tejer los tejidos más preciados, destinados a las divinidades o a los soberanos.

El nombre italiano «nacchera» señala, en cambio, la vaga semejanza del bivalvo con los instrumentos de percusión utilizados en numerosas danzas folclóricas.

Zoogeografía

Endémica del mar Mediterráneo, ha desaparecido de numerosas zonas sometidas a una elevada presión antropogénica, contaminación, pesca de arrastre y reducción de las praderas de Posidonia. Sin embargo, parece haber reaparecido tímidamente en algunos puntos de la laguna veneciana donde se consideraba extinguida, posiblemente favorecida por los arrecifes artificiales instalados en el marco del proyecto MOSE.

Ecología-Hábitat

Pinna nobilis prefiere los fondos arenosos, fangosos y detríticos, que con frecuencia también están colonizados por Posidonia oceanica, una planta acuática de hojas acintadas. No obstante, también puede encontrarse sobre fondos duros en los que existan grietas o puntos del sustrato adecuados para su fijación.

Al ser un animal filtrador, prospera con mayor facilidad, formando en ocasiones densas colonias, en aquellos lugares donde existe un flujo de agua constante y moderado que le permite interceptar fácilmente los nutrientes y el plancton del que se alimenta. Las profundidades a las que es más frecuente pueden variar desde los 3 metros por debajo de la superficie hasta algo más de 40 metros.

Morfofisiología

La concha, desprovista de charnela, tiene forma triangular, con el lado superior más corto y débilmente redondeado. Durante las fases juveniles, la superficie externa presenta numerosas protuberancias alargadas hacia el exterior. Tienen forma de uñas, con una sección en U casi cerrada y bordes afilados que, con el paso de los años, se van suavizando progresivamente hasta desaparecer. Los ejemplares de mayor tamaño, que pueden alcanzar y quizá superar los 120 cm, presentan generalmente una superficie externa casi lisa. Con frecuencia, con el paso del tiempo, la superficie queda cubierta por organismos epibiontes que dificultan su identificación.

La cara interna de las valvas es rojiza, con la región umbonal nacarada. En ocasiones puede presentar protuberancias o pequeñas perlas opacas sin ningún valor comercial.

Ambas características derivan de la inclusión de pequeños cuerpos extraños o granos de arena que el animal, para protegerse, recubre con una concreción carbonatada. Desde la parte incrustada en el sustrato discurre, a través de un canal, la secreción producida por la glándula del biso. La sustancia se filtra hacia el exterior, penetrando en el fondo y, al endurecerse en contacto con el agua, forma esa red de filamentos muy finos conocida con el nombre de biso.

Se encuentra con frecuencia en praderas de posidonia. Como todos los lamelibranquios, se alimenta del material orgánico en suspensión, vivo o muerto, que pasa alrededor.

Se encuentra con frecuencia en praderas de posidonia. Como todos los lamelibranquios, se alimenta del material orgánico en suspensión, vivo o muerto, que pasa alrededor © Julien Renoult

En el interior de la concha protectora, el cuerpo blanquecino del lamelibranquio presenta, para el observador atento que no asuste al molusco provocando el cierre de las valvas, una parte del manto (que secreta la concha), cuyos bordes forman sifones para la entrada y salida del agua. Mucho más visibles son las branquias, encargadas del intercambio gaseoso y de la filtración y retención de las partículas alimentarias suspendidas en el flujo. También destaca uno de los músculos aductores que, al contraerse en caso de alarma, provoca el cierre inmediato de las valvas.

Huéspedes casi habituales de esta parte interna y visible son un pequeño camarón semitransparente, Pontonia pinnophylax, que suele encontrarse en pareja, y, mucho más raramente, un diminuto cangrejo, Pinnotheres pisum. Estos crustáceos son muy tímidos y, ante la mínima señal de peligro, se dejan caer hacia el interior de la nacra, alertándola y provocando el cierre inmediato de las valvas.

Pinna nobilis tiene una longevidad que puede alcanzar o superar ligeramente los 23 años. No se observa ningún dimorfismo sexual evidente.

Etología-biología reproductiva

Durante el periodo reproductivo se liberan gametos masculinos y femeninos. Si se encuentran, darán lugar a una larva que, si no es depredada, después de 10 días caerá al fondo, donde se enterrará parcialmente y, al cabo de algunos meses, comenzará a secretar el biso. Esta fibra, además de permitir el anclaje, parece poseer propiedades defensivas frente a algunos parásitos.

De escaso interés alimentario debido al sabor insípido de su carne (que puede alcanzar incluso un kilogramo de peso), el molusco se utilizaba en la Antigüedad, más que como alimento, para la producción de una extraordinaria fibra textil, el biso, mencionado en numerosas ocasiones en la Biblia como tejido destinado a la elaboración de las prendas más preciadas.

Cubierta de incrustaciones y organismos epibiontes, no siempre es fácil distinguir una nacra de tamaño modesto. En este ejemplar cubierto de algas solo se observa la abertura con las branquias. Pinna nobilis alberga con frecuencia un camarón semitransparente, Pontonia pinnophylax, y un diminuto cangrejo, Pinnotheres pisum. Estos crustáceos, muy tímidos, sirven como sistema de alarma. Ante la mínima señal de peligro, se dejan caer al interior, alertando al bivalvo, que se cierra inmediatamente.

Cubierta de incrustaciones y organismos epibiontes, no siempre es fácil distinguir una nacra de tamaño modesto. En este ejemplar cubierto de algas solo se observa la abertura con las branquias. Pinna nobilis alberga con frecuencia un camarón semitransparente, Pontonia pinnophylax, y un diminuto cangrejo, Pinnotheres pisum. Estos crustáceos, muy tímidos, sirven como sistema de alarma. Ante la mínima señal de peligro, se dejan caer al interior, alertando al bivalvo, que se cierra inmediatamente © Falk Viczian Solarboot-Projekte gGmbH

En el segundo libro de las Crónicas, por ejemplo, se habla de los «levitas cantores /……/ vestidos de biso». También en el antiguo Egipto, Grecia y Roma, este tejido precioso era prerrogativa de las divinidades y de los soberanos. Con él se envolvió el cadáver de Anquises y, al parecer, incluso Cleopatra llevaba velos de biso durante la batalla de Accio.

Probablemente, entre algunos pueblos antiguos, el molusco se pescaba, se le retiraba externamente la preciosa fibra textil y se devolvía al agua, de donde se extraía dos o tres veces al año para repetir esta operación. Plinio el Viejo, en cambio, en su Historia Naturalis, habla de un instrumento llamado pernilegum con el que se extraían del mar las nacras, pero afirma que la fibra se obtenía amputando completamente la parte inferior de la concha y matando de este modo al molusco. Desde la aparición de la seda, que sustituyó al biso en la confección de tejidos preciosos, la producción de este tejido de gran valor se ha ido reduciendo cada vez más y actualmente son muy pocos los iniciados en esta antigua práctica que continúan con su elaboración tradicional.

Por desgracia, además de las tradiciones milenarias, también están disminuyendo las grandes conchas, que, junto con la degradación ambiental, sufren ahora una nueva amenaza. Parece, en efecto, que un parásito hasta ahora desconocido, Haplosporidium pinnae, ha comenzado a afectar a las nacras de la costa española y amenaza con extenderse también por el resto del Mediterráneo. Desde el 21 de mayo de 1992, mediante la Directiva 43 de la Comunidad Económica Europea, la especie fue declarada protegida y queda prohibida cualquier forma de recolección, salvo con fines científicos y desde 2019, Pinna nobilis figura como «CR, Critically Endangered» en la lista de especies amenazadas de la UICN.

Sinónimos

Pinna incurvata Born, 1778; Pinna squamosa Gmelin, 1791; Pinna gigas Röding, 1798; Pinna vulgaris Roissy, 1804; Pinna cornuformis Nardo, 1847; Pinna squammosa Requien, 1848; Pinna aculeatosquamosa Martens, 1866; Pinna obeliscus Martens, 1866; Pinna ensiformis Monterosato, 1884; Pinna nigella Gregorio, 1885.

 

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