Strix aluco

Familia : Strigidae

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Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

¿Un mochuelo o un búho extraño? Es un Cárabo común (Strix aluco), un estrígido con una amplia distribución, desde Europa hasta el Lejano Oriente y el continente africano.

¿Un mochuelo o un búho extraño? Es un Cárabo común (Strix aluco), un estrígido con una amplia distribución, desde Europa hasta el Lejano Oriente y el continente africano © Giuseppe Mazza

El Cárabo común (Strix aluco Linnaeus, 1758) pertenece al orden Strigiformes y a la familia Strigidae, y es en Europa una de las rapaces nocturnas más conocidas junto con la Lechuza común (Athene noctua).

Considerando también su loquacidad, la persistencia de su canto y la facilidad con la que responde a cualquier estímulo, se encuentra entre las vocalizaciones más escuchadas y reconocibles dentro de los cantos de las aves nocturnas.

En Europa, imitar el canto del cárabo ha sido desde siempre una práctica recreativa entre los niños, ya que además de ser de fácil ejecución, provocaba en el ave una reacción casi inmediata.

Bastaba con ahuecar las manos sobre sí mismas manteniendo los dos pulgares juntos y paralelos, creando una cavidad bien cerrada en el interior de las palmas, y soplar en la abertura formada separando ligeramente los pulgares, imitando el característico sonido hu hu hùuu hu, hu hu hùuu hu, y el efecto estaba logrado.

Si había un Cárabo en las proximidades, en pocos minutos comenzaba a responder de forma prolongada y a menudo se aproximaba de manera sorprendente.

Pobre Cárabo. Su nombre se ha convertido, afortunadamente solo en Italia, en sinónimo impropio de estupidez debido a su expresión aparentemente ausente e ingenua, que lo hace parecer torpe.

“Eres como un Cárabo”, “Te comportas como un Cárabo”, “Al Cárabo le falta algún viernes”. En definitiva, maltratado por la tradición popular.

Pero la realidad es muy distinta. Se trata de un animal prudente, previsor y extremadamente atento a todo lo que ocurre a su alrededor. Sabe calibrar con precisión su respuesta ante el peligro, hasta el punto de decidir cuándo permanecer inmóvil ante el paso de posibles intrusos para pasar desapercibido o cuándo huir, con notable anticipación, ante amenazas percibidas a considerable distancia, especialmente cuando no se siente seguro del refugio elegido.

Además, ha sabido aprovechar eficazmente la proximidad del ser humano como fuente de seguridad y de mayor disponibilidad de alimento, tal como ha hecho la Lechuza común, a menudo su presa, aunque en ocasiones cohabitante, manteniendo la debida distancia de seguridad.

Y en cuanto a la supuesta estupidez, basta intentar acercarse a su nido cuando la hembra está presente. Habitualmente tranquila y aparentemente imperturbable, no es infrecuente que se lance en vuelo hacia el intruso ofreciendo sus potentes garras como mecanismo defensivo, llegando a arañar la cabeza o el rostro para indicar de manera inequívoca que la dirección emprendida no es la adecuada.

Lo saben bien quienes lo estudian de cerca. Es conocida la experiencia de aquel fotógrafo que perdió un ojo tras ser arañado por un cárabo mientras se aproximaba al nido, episodio sobre el cual escribió también un notable relato. Con gatos y perros mantiene asimismo un conflicto constante. Y aun así lo llaman Cárabo.

La etimología del nombre científico se vincula, en cambio, con su aversión a la luz: del término “alux”, donde la partícula privativa “a-” unida a “lux” significa “sin luz”. Posteriormente habría evolucionado en latín a “ulucus”, transformado después en el vulgar “alocho” y más tarde en “allocco”, término que pasó a utilizarse como epíteto para designar a un individuo necio o estúpido. Otros autores proponen incluso una derivación del árabe “lokaon”, con el significado de loco o tonto, que a través de la península ibérica habría sido transliterado como “locco” o “loco” (vocablo aún ampliamente empleado en España), llegando finalmente a Europa en la forma aluco

Se alimenta de roedores, aves, polluelos e insectos grandes, y suele anidar en huecos de árboles.

Se alimenta de roedores, aves, polluelos e insectos grandes, y suele anidar en huecos de árboles © Museo Cívico de Lentate sul Seveso

Strix deriva del latín “strix, strigis” = lechuza, búho, término que remite inmediatamente a “striga” = bruja, ámbito al que tradicionalmente se han vinculado todas las aves rapaces nocturnas.

Los nombres comunes europeos no presentan ninguna relación con la interpretación italiana. En inglés Tawny Owl; en alemán Waldkauz; en español Cárabo común; y en francés Chouette hulotte.

En gran parte de Europa, el Cárabo es considerado, junto con lechuzas y búhos, un ave de mal agüero y de presagios lúgubres.

Zoogeografía

El Cárabo presenta un área de distribución muy extensa que se extiende desde Europa hasta el extremo oriente, con algunas prolongaciones en el continente africano. En Europa ocupa completamente la región mediterránea y la zona templada, alcanzando el sector meridional de la península escandinava y prolongándose hasta la Siberia meridional.

Reaparece posteriormente en el sur de China y en Taiwán, y hacia el este hasta el Himalaya, con una presencia significativa en Kirguistán y Uzbekistán, mientras que está ausente en el resto de Asia central e insular. Es escaso en Oriente Medio, pero está bien representado en la región caucásica y en el área del mar Caspio en Irán. En África se limita a las costas mediterráneas occidentales.

Se trata de un ave sedentaria, con erratismos poco frecuentes y no significativos, y con poblaciones generalmente bien establecidas y estables.

Aunque en las últimas décadas el Cárabo se ha beneficiado notablemente del abandono de construcciones agrícolas que han pasado a constituir nuevos territorios de nidificación, en algunas áreas se ha observado una disminución sensible de sus efectivos, posiblemente relacionada con el uso indiscriminado de rodenticidas en la agricultura. Se reconocen alrededor de una docena de subespecies distribuidas en los distintos sectores de su área de distribución.

Ecología–Hábitat

El Cárabo común (Strix aluco Linnaeus, 1758) es un habitante característico de bosques caducifolios maduros, así como de antiguos jardines con árboles vetustos, retorcidos y ricos en cavidades y oquedades, a menudo cubiertos por plantas trepadoras, donde encuentra refugio diurno y lugares adecuados para la nidificación durante el periodo reproductivo.

También ocupa bosques de montaña, aunque rara vez supera los 1700–1800 m de altitud, correspondientes aproximadamente al límite nival, por encima del cual se vería obligado a realizar desplazamientos altitudinales estacionales no siempre favorables.

No obstante, ha demostrado una notable capacidad de adaptación a ambientes antropizados, utilizando edificaciones abandonadas, áticos, graneros, chimeneas, cementerios e incluso monumentos antiguos en centros históricos urbanos como lugares de refugio y reproducción. En diversas ciudades del norte de Italia se han registrado algunas de las concentraciones más elevadas de esta especie en Europa.

Suele poner de 2 a 3 huevos, excepcionalmente hasta 7, que la hembra incuba durante un mes.

Suele poner de 2 a 3 huevos, excepcionalmente hasta 7, que la hembra incuba durante un mes © Museo Cívico de Lentate sul Seveso

Como se ha mencionado, no se ve afectado por la proximidad del ser humano y mucho menos por los animales domésticos, con los cuales, especialmente perros y gatos, a menudo mantiene enfrentamientos bastante intensos. Prefiere cazar en espacios abiertos, desde donde puede observar a sus presas posado en un punto elevado o buscando de noche entre los arbustos a las aves que descansan, haciéndolas levantar vuelo para capturarlas en el aire.

Aunque posee ojos extremadamente grandes, se cree que su visión nocturna no está tan desarrollada como la de otros miembros de su familia. Se considera que su habilidad para capturar presas en la oscuridad más profunda se debe más a su capacidad auditiva que a la visual, una destreza derivada de la asimetría de los orificios auriculares que le permite localizar, de manera similar a un radar, el punto exacto de origen de los sonidos.

Además, los ojos frontales, característicos de los rapaces nocturnos, le proporcionan visión binocular para localizar con precisión a la presa. El vuelo del Cárabo es pesado, poco ondulado y muy planeado, pero absolutamente silencioso, ya que también posee plumas remigantes con bordes irregulares y con barbillas que amortiguan el ruido de las alas.

Su alimentación se compone principalmente de pequeños roedores, aves, polluelos y también grandes insectos y saltamontes, presas que ingiere enteras sin fragmentarlas. Como todos los estrígidos, regurgita regularmente egagrópilas de tamaño y consistencia considerables que contienen huesos, pelos y plumas de las presas consumidas.

Morfofisiología

El Cárabo es un estrígido de tamaño medio, visualmente más cercano a los búhos que a las lechuzas, aunque ambas interpretaciones podrían considerarse correctas: una gran Lechuza o un Búho peculiar.

No presenta los penachos auriculares típicos de los búhos; su cuerpo es robusto y sus alas anchas y redondeadas, características de las lechuzas. Aunque es un típico depredador nocturno, a veces caza al crepúsculo como las lechuzas, pero no utiliza la estrategia de camuflaje extendiendo el cuerpo contra el tronco, como hacen el Búho chico (Asio otus) o el Autillo europeo (Otus scops).

No obstante, resulta inconfundible al compararlo con otros estrígidos. Posee un cuerpo robusto con una cabeza grande, usualmente encajada contra el tronco, ojos enormes, negros y fijos, y un pico grisáceo que, aunque fuerte y curvado, es casi invisible debido a la densa capa de plumas ásperas que lo cubre. Su coloración lo convierte en un verdadero maestro del camuflaje.

Dentro de la misma especie se reconocen dos morfotipos: la forma parda y la forma gris. La primera predomina en la parte occidental de Europa, mientras que la segunda se encuentra en el resto de su área de distribución. Ambos tipos de plumaje presentan un alto grado de camuflaje, con una combinación de manchas, franjas, halos, barras y matices en tonos avellana, negro, blanco y marrón, y un disco facial bien definido, aunque no siempre claramente visible. La forma gris es prácticamente idéntica, sustituyendo sistemáticamente los tonos marrones por grises.

Una nidada feliz espera su comida. Los polluelos abandonan el nido después de 3-4 semanas.

Una nidada feliz espera su comida. Los polluelos abandonan el nido después de 3-4 semanas © Museo Cívico Lentate sul Seveso

El Cárabo común presenta una envergadura de aproximadamente 100 cm, una longitud total de 38 cm y un peso máximo de 600 g. No existe dimorfismo sexual apreciable, salvo una ligera tendencia a que las hembras sean algo mayores. Los individuos jóvenes muestran un plumaje muy similar al de los adultos, con un ligero énfasis en manchas y estrías.

Biología reproductiva

El periodo de nidificación del Cárabo en zonas templadas puede iniciarse ya en febrero y prolongarse hasta abril. Desde finales del otoño, los bosques y campos se animan durante la noche con el canto incesante de esta especie, que busca consolidar su territorio de cría y localizar a su pareja habitual.

El Cárabo es monógamo y las parejas permanecen unidas de por vida. Los individuos se separan tras la nidificación, probablemente manteniendo contacto, para reunirse puntualmente en la siguiente temporada de apareamiento. La especie presenta un comportamiento marcadamente territorial, defendiendo con firmeza la zona ocupada.

El canto es frecuentemente un dueto entre macho y hembra, caracterizado por un sonido armonioso, dulce y relajante. Numerosos poetas, incluido Shakespeare, lo han mencionado en sus obras, aunque algunos caen inevitablemente en la antigua superstición de considerarlo un augurio lúgubre.

Una vez elegido el lugar de cría —una cavidad en un árbol, un pajar abandonado, una gran grieta en un edificio antiguo, una chimenea en desuso, un pilar de una granja abandonada, un nido de cuervo o el refugio de una ardilla— deposita dos o tres huevos directamente sobre el sustrato disponible, aunque excepcionalmente puede poner hasta siete.

Los nidos artificiales preparados ad hoc se han convertido recientemente en una opción preferida por la especie y suelen ser ocupados incluso cuando se colocan a distancias relativamente próximas, a veces sorprendentemente cortas para un ave tan territorial.

Los huevos son de un blanco intenso y bastante redondeados. Como se mencionó, este ave realiza una defensa heroica frente a posibles depredadores cuando se encuentra en el nido, aunque a su vez es presa de otros animales contra los cuales no puede defenderse. El Búho real (Bubo bubo), la Culebrera europea (Buteo buteo) y el Azor común (Accipiter gentilis) logran con frecuencia diezmar sus nidadas, pero la marta, cuando está presente, se cuenta entre sus enemigos más temibles, especialmente favorecida por la existencia de cajas nido que ha aprendido a visitar regularmente.

La incubación, realizada exclusivamente por la hembra, dura aproximadamente treinta días, y los polluelos nacen cubiertos por un plumón suave y completamente blanco, que perderán en las semanas siguientes a medida que crecen sus primeras plumas juveniles. Comenzarán a volar alrededor de los 40 días, aunque abandonarán el nido tras 3–4 semanas para dispersarse alrededor de él. Serán necesarios otros dos meses para alcanzar la independencia completa, y la madurez total se alcanza al primer año de vida. En estado natural, la longevidad es relativamente limitada, aunque en cautividad pueden vivir y superar los 25 años.

 

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