Urtica dioica

Familia : Urticaceae

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Texto © Eugenio Zanotti

 


Traducción en español por el Dr. José Campos

 

Urtica dioica, Urticaceae, Ortiga mayor

Urtica dioica con inflorescencias masculinas. Alcanza los 120 cm de altura © G. Mazza

El género Urtica comprende alrededor de un centenar de especies de las regiones templadas y subtropicales del mundo. Urtica dioica es una planta subcosmopolita, espontánea o naturalizada en la mayoría de los países del mundo.

El nombre del género «urtica» deriva de los términos latinos «ùro, ùrere», me quemo, quemar, y de «tàctus» = tacto, es decir, planta que quema cuando se toca. El nombre específico «dioica» proviene del griego «di» = dos, y de «oikos» = casa, (dos casas) por el hecho de que esta especie tiene flores masculinas y femeninas separadas, en plantas diferentes.

La Ortiga mayor (Urtica dioica L. 1753) es una planta herbácea perenne muy conocida, generalmente dioica (aunque pueden aparecer individuos monoicos con flores masculinas y femeninas e incluso con flores hermafroditas), provista de un rizoma ramificado, estolonífero, amarillo, fibroso y de tallos herbáceos erectos, estriados, de 30-120 cm de altura, tetragonales y estriados en la parte superior, híspidos; hojas grandes, opuestas, ovado-oblongas, acuminadas, de base cordada, dentado-serradas, con limbo de longitud 2-4 veces su anchura, con pecíolo 2/3 a 4/5 de la longitud de la lámina, 4-estipuladas, cubiertas de pelos urticantes.

Las flores son muy pequeñas, de color amarillo verdoso, reunidas en glomérulos agrupados en racimos de 2-3 cm, simples o ramificados, arqueados, patentes y más o menos colgantes, en la axila de las hojas superiores, con 4 tépalos hirsutos y persistentes en el fruto.

La evolución genética ha hecho que en las flores masculinas los cuatro estambres permanezcan arrugados hasta que madura el polen; en ese punto, se extienden repentinamente arrojando los granos de polen al aire para que se dispersen por todas partes y se favorezca la polinización anemófila (operada por el viento) de las plantas femeninas.

La floración se concentra de mayo a noviembre. Los frutos son diminutos aquenios ovalados de color verde oliva con un mechón de pelos en el ápice.

Si miramos de cerca una planta de ortiga, veremos que está cubierta de pelos transparentes. Muchos de estos, observados bajo el microscopio, parecen rígidos, con la forma de ampollas de cuello alargado. La parte basal, más grande, calcificada y dura, actúa como depósito de ácido fórmico y aminas (histamina, serotonina, colina, etc.). La parte superior, de sílice, es frágil, lista para romperse al menor impacto con una línea de fractura en bisel, lo que facilita su penetración debajo de la piel y la inyección del líquido empujado por las células basales, produciendo, como bien describe un texto antiguo, «un dolor agudo, seguido por una hinchazón blanca en la parte afectada, que luego se vuelve roja».

En el pasado, se usaban manojos de ortiga para golpear la espalda o las extremidades, para combatir el dolor reumático, el lumbago y la ciática.

Es una especie muy común que ama los suelos alcalinos, frescos y ricos en materia orgánica y en nitratos (nitrófila), fósforo, potasio y óxidos de hierro, y que crece en terrenos abandonados, vertederos, matorrales, a lo largo de las orillas de los canales, en lugares frecuentados por personas y animales. Es una hierba muy común desde la llanura hasta 1800 (raramente hasta 2300 m) de altitud.

Urtica dioica, Urticaceae, Ortiga mayor

Planta femenina con detalle de la inflorescencia. El polen es liberado por las plantas masculinas y confiado al viento. Las damas lo esperan con sus estigmas estrellados © Giuseppe Mazza

Ya en la Edad Media, pero seguramente mucho antes (hay documentos que atestiguan el uso de ortigas ya en la Edad del Bronce y el antiguo Egipto), se extraían de sus tallos largas fibras similares a las del cáñamo y para este propósito se cultivaron en el siglo XIX y en los períodos de autarquía para producir tejidos (ramio). En el siglo XVIII, el relator del tercer viaje del Capitán Cook escribió que los habitantes de Kamtchatka, una península ubicada en el extremo oriental de Rusia bañada por el Océano Pacífico, conocida como la tierra de los osos y los volcanes, no habrían tenido ninguna oportunidad de sobrevivir sin ortigas. De hecho, usaban estas plantas para hacer redes de pesca, cuerdas, hilo de coser y ropa fuerte, etc. Para hacer esto, cortaban los tallos de ortiga en agosto, los maceraban, los secaban e hilaban sus fibras durante los largos inviernos.

Urtica dioica, Urticaceae, Ortiga mayor

Un pelo urticante muy aumentado. La ancha base calcificada contiene ácido fórmico. La punta de sílice se rompe con una línea de fractura en bisel tras el impacto © G. Mazza

Añadía el relator que el hilo obtenido era de una calidad algo inferior a la del cáñamo y el lino y adquiría el color blanco con mayor facilidad.

En muchos países del norte de Europa, la ortiga se cultivó durante mucho tiempo como forraje para el ganado y todavía ahora, después de trituradas, se administran ortigas frescas ricas en carotenos a los animales de granja para que su piel, carne y huevos sean más coloridos.

En la agricultura ecológica, las ortigas se utilizan, después de su maceración durante 123 horas en agua, para obtener un líquido antiparasitario útil contra los áfidos de los cultivos.

La ortiga también es una excelente verdura: las hojas, completamente inocuas después de un breve escaldado, y luego exprimidas, se usan para preparar risotto, sopa de verduras, tortillas, tortellini, pasteles salados, rellenos, etc.

En el campo se trituraba y se añadía a la comida de las gallinas para mejorar la producción y el color de los huevos, y al forraje para aumentar la producción de grasa en la leche y colorear la mantequilla con un hermoso amarillo. Antes de llevar los caballos al mercado, se alimentaban con heno de ortiga para hacer que su pelaje estuviera fuerte y brillante.

Mezclada con pan o salvado, se administraba a los polluelos para prevenir infecciones y proporcionar un concentrado de proteínas y vitaminas útil para estimular un rápido crecimiento. Uso de gran relevancia aún hoy, especialmente en agricultura biológica, debido a la justa prohibición del uso de harina de carne para la alimentación animal.

De la maceración de sus tallos se puede obtener una fibra textil resistente y la industria utiliza toda la planta para extraer clorofila. También se usa para teñir seda y lana.

En este género de plantas hay especies mucho más temibles: la Urtica urentissima de la isla de Java y la Urtica ferox de Nueva Zelanda causan reacciones y convulsiones extremadamente violentas debidas a los tremendos dolores que sensibilizan la parte afectada durante meses.

Incluso entre «nuestras» especies (Urtica atrovirens, Urtica membranacea, Urtica pilulifera, Urtica rupestris) tenemos a la pequeña Urtica urens, que habita en suelos ricos en sustancias nitrogenadas, mucho más urticante que la ortiga mayor y, por lo tanto, ¡hay que prestar mucha atención para evitarla!

En fitoterapia se usa toda la planta cosechada de abril a septiembre, los rizomas recolectados en otoño (para hacer decocciones con vinagre de uso externo, para combatir la alopecia y la caspa) y en algunos países (Alemania) también los frutos, que contienen un aceite rico en ácidos grasos insaturados, fitoestimulinas, fitohormonas y tocoferol. Se utilizan en forma de extractos alcohólicos, como corroborantes y tonificantes. Además de ser muy rica en clorofila, existen numerosos ingredientes activos en la ortiga (taninos, nitratos, ácido fórmico y salicílico, flavonoides, carotenoides, hierro, vitaminas C, B, K1) que le confieren propiedades diuréticas, astringentes, hemostáticas, depurativas, antirreumáticas, antihemorrágicas, hipoglucémicas y antiseborreicas.

Urtica dioica, Urticaceae, Ortiga mayor

Las hojas hervidas son comestibles. En la antigüedad se extraía una fibra textil de los tallos © Giuseppe Mazza

Se están llevando a cabo estudios que parecen confirmar una notable actividad de los extractos de rizoma y raíces de ortiga en la reducción de la hipertrofia o del adenoma benigno de próstata.

Desde hace algunos años, investigadores de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, estudian la acción fungicida de una proteína, la lectina, presente en los rizomas y las raíces de la ortiga, capaz de interferir en la formación de la pared celular de hongos parásitos; el objetivo es, mediante técnicas de ingeniería genética, transferir el gen de la lectina de la ortiga a otras plantas para hacerlas más resistentes a los ataques de hongos.

En una de las espléndidas pinturas de Alberto Durero, un famoso grabador y pintor alemán de finales del Quattrocento (siglo XV), se representa a un ángel que ofrece al Creador una planta de ortiga.

¿Qué mejor testimonio podríamos mostrar para recordar la consideración en que se tenía a esta preciosa hierba silvestre?

Preparaciones:

Tisana diurética

Una cucharilla colmada hervida durante 5 minutos en una taza de agua. Se beben tres tazas al día endulzándolas con miel y agregando unas gotas de zumo de limón.

Tisana diurética, purificadora y fortalecedora

Jugo de plantas frescas extraído mediante batido y filtrado. Se toma una cucharada tres veces al día durante al menos 4-6 semanas.

Sinónimos: Urtica dioica Thunb. (1784); Urtica dioica var. hispida (DC.) Gren. (1855); Urtica dioica subsp. hispida (DC.) Nyman (1881); Urtica dioica var. angustifolia Wimm. & Grab. (1829); Urtica dioica var. diplotricha (Phil.) Wedd. (1869); Urtica dioica subvar. duplicato-serrata Wedd. (1869); Urtica dioica proles hispida (DC.) Rouy (1910); Urtica dioica subsp. eu-dioica Selander (1947); Urtica dioica subsp. gracilis (Aiton) Selander (1947); Urtica dioica subsp. holosericea (Nutt.) Thorne (1967); Urtica dioica subsp. afganica Chrtek (1974); Urtica dioica subsp. galeopsifolia (Wierzb. ex Opiz) Chrtek (1982); Urtica dioica subsp. gansuensis C.J. Chen (1983).

 

 

 

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