Xestospongia muta

Familia : Petrosiidae

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Texto © Dr. Giuseppe Mazza

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Con una altura que puede alcanzar los 2 m, Xestospongia muta es una esponja frecuente en el Caribe.

Con una altura que puede alcanzar los 2 m, Xestospongia muta es una esponja frecuente en el Caribe © Brian Cole

Las inusuales esponjas barril, Xestospongia muta (Schmidt, 1870), semejantes a grandes recipientes con una amplia abertura superior, se han ganado el apelativo de «secuoyas del Caribe» por sus notables dimensiones y su excepcional longevidad.

Según estimaciones basadas en modelos de crecimiento, los ejemplares más longevos podrían alcanzar edades del orden de dos mil años: los gigantes que hoy admiramos en los arrecifes coralinos podrían, por tanto, haber nacido mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón a América.

Xestospongia deriva de términos griegos relacionados con aquello que es alisado o pulido y con esponja; mientras que el epíteto específico muta, en latín «muda» o «silenciosa», parece casi decirnos, con una nota de discreción, que este organismo, con sus dimensiones monumentales, ciertamente no necesita gritar para hacerse notar.

Su área de distribución, extensa pero fragmentada, alcanza las costas septentrionales de América del Sur y también se encuentra en Brasil.

Su área de distribución, extensa pero fragmentada, alcanza las costas septentrionales de América del Sur y también se encuentra en Brasil © Brian Cole

Como todas las esponjas, pertenece al filo Porifera, que significa «portadores de poros» y hace referencia a una característica fundamental de estos animales: el cuerpo está atravesado por un complejo sistema de canales por los que circula continuamente el agua, transportando partículas alimentarias y microorganismos.

La especie pertenece a la clase Demospongiae, que comprende la gran mayoría de las esponjas conocidas. En este grupo, el esqueleto puede estar constituido por espículas silíceas, por fibras de espongina o por una combinación de ambas, y en Xestospongia muta la estructura esquelética está sostenida por espículas silíceas organizadas en una red tridimensional. Descendiendo en la clasificación encontramos el orden Haplosclerida, caracterizado por una organización reticular del esqueleto, y la familia Petrosiidae, que comprende diversos géneros de esponjas, entre ellos Xestospongia.

La forma típica es de barril, y este ejemplar de Xestospongia muta quizá ya estaba allí cuando Colón llegó a América.

La forma típica es de barril, y este ejemplar quizá ya estaba allí cuando Colón llegó a América © Brian Cole

Zoogeografía

Xestospongia muta está distribuida por el Atlántico tropical occidental, con una presencia especialmente significativa en el mar Caribe, donde representa uno de los elementos más característicos de las comunidades bentónicas de los arrecifes coralinos. Su área de distribución comprende los Cayos de Florida, las Bahamas, el golfo de México, las Antillas Mayores y Menores y numerosas localidades a lo largo de las costas de América Central, extendiéndose hacia las regiones septentrionales de América del Sur. La especie también está citada a lo largo de las costas de Brasil.

La distribución no es uniforme: algunas áreas albergan poblaciones particularmente abundantes, mientras que en otras la especie es menos común. Estudios genéticos realizados en Florida y el Caribe han puesto de manifiesto diferencias entre poblaciones geográficamente distantes, lo que sugiere que la dispersión y el intercambio de individuos entre diferentes localidades pueden ser limitados. Las corrientes marinas favorecen el transporte de las larvas, pero no garantizan necesariamente una conexión eficaz entre todas las poblaciones.

El sobrenombre de «secuoya del Caribe», correspondiente al inglés «redwood of the reef», refleja bien la importancia de la especie en los ecosistemas coralinos de la región. Sin embargo, su presencia no se limita exclusivamente a los arrecifes coralinos caribeños en sentido estricto, ya que su área de distribución comprende diversos ambientes sumergidos del Atlántico tropical occidental.

Ecología-Hábitat

Xestospongia muta vive anclada al sustrato en los mares tropicales del Atlántico occidental, sobre todo en los arrecifes coralinos del Caribe. Prefiere superficies duras, escolleras y paredes rocosas sumergidas, pero también puede establecerse sobre otros sustratos adecuados. Se encuentra a profundidades variables, desde zonas relativamente superficiales hasta ambientes mesofóticos, donde la luz está considerablemente reducida.

Como organismo filtrador, contribuye a la transferencia y al reciclaje de la materia en el ecosistema. El agua que atraviesa su cuerpo transporta partículas orgánicas y microorganismos que pueden ser retenidos y utilizados como recurso alimentario. Los tejidos albergan además comunidades de microorganismos simbiontes, implicados en diversos procesos metabólicos y en el equilibrio biológico de la esponja.

Los ejemplares de mayor tamaño contribuyen a la complejidad estructural del arrecife, proporcionando superficies y microambientes que pueden ser utilizados por otros organismos, como peces, crustáceos, ofiuras y crinoideos. El crecimiento lento, sin embargo, hace que estos gigantes sean vulnerables a los daños físicos y a las alteraciones del medio marino: una estructura construida a lo largo de muchos años puede verse comprometida en un periodo de tiempo relativamente breve.

En el interior de Xestospongia muta se observa una alfombra de cámaras filtrantes. Las células con flagelos hacen circular el agua y la esponja se alimenta de partículas y microorganismos.

En el interior se observa una alfombra de cámaras filtrantes. Las células con flagelos hacen circular el agua y la esponja se alimenta de partículas y microorganismos © Matteo Bellucci

Morfofisiología

Xestospongia muta presenta generalmente una forma de barril o de gran copa, con una amplia cavidad central que se abre hacia arriba.

Es una de las esponjas más imponentes. Los ejemplares excepcionales pueden superar los dos metros de altura y alcanzar diámetros superiores a los tres metros.

La superficie externa suele ser rugosa, con crestas, protuberancias y relieves irregulares, mientras que la pared interna de la cavidad presenta una trama característica. Los individuos más jóvenes o de menor tamaño pueden adoptar formas más cónicas y estilizadas.

El color de Xestospongia muta depende de microorganismos simbiontes, como las cianobacterias del grupo Synechococcus.

El color depende de microorganismos simbiontes, como las cianobacterias del grupo Synechococcus © Laurent Fey

La coloración también es variable: se encuentran ejemplares de color pardo rojizo, herrumbroso, grisáceo, rosado y violáceo.

Estas tonalidades dependen en parte de los microorganismos simbiontes presentes en los tejidos superficiales, entre ellos cianobacterias del grupo Synechococcus, capaces de contribuir a la pigmentación característica de la esponja.

La disponibilidad de luz puede influir en la abundancia y la composición de estos simbiontes; en algunos ambientes profundos se observan individuos más pálidos.

Las diferencias de forma, sin embargo, no pueden explicarse todas por la profundidad o la edad. También las condiciones locales y la variabilidad individual pueden contribuir, y no se ha demostrado una relación simple y universal entre morfología y ambiente.

Del mismo modo, una esponja inusualmente clara no indica necesariamente una condición patológica, pero una pérdida marcada de color puede estar asociada a estrés o enfermedad.

El cuerpo está sostenido por un esqueleto de espículas silíceas organizadas en una red tridimensional. El agua penetra a través de diminutos poros, atraviesa el sistema interno de cámaras filtrantes y es expulsada desde la cavidad central a través de la abertura superior, el ósculo.

El movimiento del agua es generado por los coanocitos, células provistas de flagelos que crean corrientes y retienen partículas alimentarias y microorganismos. Esta organización permite a la esponja filtrar continuamente grandes volúmenes de agua, pese a no poseer órganos ni sistemas comparables a los de los animales más complejos.

Etología-Biología reproductiva

A primera vista, Xestospongia muta puede parecer un organismo inmóvil y pasivo, pero su aparente quietud oculta una actividad continua: el agua atraviesa incesantemente el cuerpo, transportando oxígeno, partículas alimentarias y microorganismos.

La esponja no se desplaza en busca de alimento; su estrategia consiste en filtrar el agua circundante y aprovechar los recursos que esta transporta.

La reproducción tiene lugar por vía sexual. Los individuos se consideran generalmente de sexos separados y liberan al agua gametos masculinos y femeninos.

La reproducción ocurre con nubes de gametos transportados por las corrientes. A la izquierda, un ejemplar joven, y a la derecha, su posible aspecto muchos años después.

La reproducción ocurre con nubes de gametos transportados por las corrientes. A la izquierda, un ejemplar joven, y a la derecha, su posible aspecto muchos años después © Alex Doyle (izquierda) y © Robin White (derecha)

Un aspecto particularmente interesante es la liberación sincronizada de los gametos: varios individuos de una misma zona pueden liberar espermatozoides y óvulos en un intervalo de tiempo relativamente breve, aumentando las probabilidades de que se produzca la fecundación externa. En algunos casos, la liberación de los espermatozoides es visible bajo el agua como una nube blanquecina, casi como una humareda que emerge de la esponja.

La reproducción se ha observado en diferentes periodos del año, con registros en primavera y entre finales del verano y el otoño, pero la estacionalidad puede variar según la localidad y las condiciones ambientales.

Después de la fecundación se desarrollan larvas que son dispersadas por las corrientes antes de asentarse sobre un sustrato adecuado. Esta fase es fundamental para la colonización de nuevos lugares y para la conexión entre poblaciones, aunque la dispersión efectiva depende de la duración de la fase larvaria, de las corrientes y de las condiciones locales.

Los ejemplares grandes de Xestospongia muta contribuyen a la supervivencia de organismos marinos, como peces, crustáceos, ofiuras y crinoideos. Aquí, a la izquierda, ofrecen refugio a Diodon holocanthus, y a la derecha, Stenopus hispidus parece planear una posible estación de limpieza con la esponja roja como señal.

Los ejemplares grandes contribuyen a la supervivencia de organismos marinos, como peces, crustáceos, ofiuras y crinoideos. Aquí, a la izquierda, ofrecen refugio a Diodon holocanthus (© David Torres), y a la derecha, Stenopus hispidus parece planear una posible estación de limpieza con la esponja roja como señal © Pauline Walsh Jacobson

Una vez fijada al sustrato, la esponja joven crece lentamente y puede alcanzar, a lo largo de muchas décadas o siglos, las imponentes dimensiones de los ejemplares adultos.

El crecimiento, sin embargo, no es necesariamente constante: la disponibilidad de alimento, las condiciones ambientales, la competencia, los fenómenos meteorológicos extremos y las enfermedades pueden influir en el desarrollo y la supervivencia. Precisamente esta combinación de crecimiento prolongado y notable longevidad hace de Xestospongia muta un organismo especialmente interesante para el estudio de la dinámica de los arrecifes coralinos.

Sinónimos

Schmidtia muta Schmidt, 1870; Petrosia muta (Schmidt, 1870); Prianos grayi Hechtel, 1983; Xestospongia grayi (Hechtel, 1983).