Passer domesticus

Familia : Passeridae

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Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Gorrión común macho. Gracias a la actividad agrícola humana, esta especie, originaria de Oriente Medio y Europa, es ahora casi cosmopolita.

Gorrión común macho. Gracias a la actividad agrícola humana, esta especie, originaria de Oriente Medio y Europa, es ahora casi cosmopolita. © Giuseppe Mazza

Si se plantan prímulas amarillas en un jardín, pronto se podrá saber si en las inmediaciones hay Gorriones comunes. Aún no se ha comprendido con exactitud la razón, pero tan pronto como estas pequeñas aves los avistan, se precipitan a picotearlos, arruinando el trabajo de quien los ha cultivado. Surge entonces la pregunta: ¿por qué solo las prímulas amarillas y no las rojas, violetas o anaranjadas? Quizá sea por el color o por el sabor, pero el hecho es que todas las de esa tonalidad son invariablemente comidas o destrozadas. Es muy probable que la expansión de esta especie en la antigüedad haya estado estrechamente ligada a la conquista de nuevos territorios por parte del ser humano, y que cuando éste se dedicó a la agricultura, el gorrión lo siguiera, estableciendo una relación indisoluble.

Ciertamente Passer domesticus no es un ave llamativa, y la hembra aún menos.

Ciertamente no es un ave llamativa, y la hembra aún menos © Giuseppe Mazza

A lo largo de los siglos, este pequeño pájaro ha mantenido su vínculo con el hombre, aprovechando todos los beneficios derivados de dicha relación: protección frente a los depredadores naturales y disponibilidad de alimento durante todo el año.

Sin embargo, esta convivencia ha sobrepasado en ocasiones los límites de tolerancia por ambas partes, dando lugar a comportamientos de fuerte antagonismo tanto por parte del hombre como del gorrión. Favorecido por condiciones ambientales propicias, el Gorrión logró en el pasado alcanzar poblaciones muy numerosas, hasta el punto de poner en riesgo las cosechas de quienes le ofrecían refugio, causando daños considerables a los campos de cereales maduros.

El Gorrión, al posarse sobre las espigas de trigo para extraer incluso un solo grano, provocaba la ruptura del tallo, que luego abandonaba para apoyarse en otra espiga. Áreas enteras próximas a las granjas quedaban irremediablemente dañadas.

Baste recordar lo ocurrido en Italia durante el denominado “Asedio societario”, o más precisamente, durante el período de las sanciones e aislamiento internacional impuesto en 1935 por la Sociedad de las Naciones a causa de la guerra de Etiopía. En ese tiempo, se autorizó la caza del Gorrión incluso durante el periodo de nidificación, dado que los daños ocasionados a la agricultura nacional eran inmensos.

No obstante, el hombre había aprendido siglos antes a vengarse de estas aves de un modo aún más sutil: “Tú, Gorrión, comes mi trigo, y yo, ser humano, comeré tu carne”.

En Lombardía todavía hoy pueden observarse vestigios de las llamadas passerere o uccellande, presentes antiguamente en prácticamente todas las granjas o asentamientos rurales.

Una pared del edificio, generalmente no orientada al norte, se perforaba intencionadamente con un número elevado de pequeños orificios, dispuestos muy cerca entre sí, con el fin de invitar al Gorrión a anidar. Los nidos podían inspeccionarse desde el interior, y en el momento oportuno se extraía una parte considerable de la nidada para consumirla. Familias enteras, e incluso aldeas rurales completas, se sustentaban de esta manera.

Posteriormente, con el cambio drástico experimentado por la agricultura, el Gorrión comenzó a disminuir progresivamente, hasta alcanzar en las últimas décadas cifras preocupantes para la supervivencia de la especie.

Basta con tirar unas migas de pan al sendero de un jardín público holandés y, de repente, aparecen 16 cabecitas hambrientas en la foto.

Basta con tirar unas migas de pan al sendero de un jardín público holandés y, de repente, aparecen 16 cabecitas hambrientas en la foto © Giuseppe Mazza

El Gorrión común (Passer domesticus Linnaeus, 1758), también denominado Gorrión europeo o simplemente Gorrión, pertenece al orden Passeriformes y a la familia Passeridae, y fue una de las primeras aves en ser clasificadas dentro de la taxonomía científica moderna.

La etimología del nombre científico es sencilla: Passer, del término latino homónimo que designa al gorrión, y domesticus, “de la casa”. Entre sus nombres vernáculos más comunes figuran «House Sparrow» en inglés, «Haussperling» en alemán, «Gorrión común» en español, «Moineau» en francés y «Pardal-comumen» en portugués.

Hablamos de subespecies de Passer domesticus, que algunos consideran elevadas al rango de especie. Este macho, tiene un capuchón gris ceniza, mientras que el italiano es marrón avellana.

Hablamos de subespecies, que algunos consideran elevadas al rango de especie. Este macho, tiene un capuchón gris ceniza, mientras que el italiano es marrón avellana © Giuseppe Mazza

Zoogeografías

El Gorrión común es, sin duda, una de las aves más ampliamente distribuidas del planeta. Originario del Medio Oriente y de Europa, ha sabido conquistar nuevos territorios siguiendo al ser humano y sus actividades agrícolas. A partir del ámbito paleártico, que colonizó extensamente, fue ampliando su área de distribución a todos los continentes, ya sea por introducción directa por parte del hombre o por introducción accidental, posiblemente a través de medios de transporte, en particular, barcos,  donde con frecuencia anidaba. Actualmente ocupa casi toda Europa, América Central y del Norte, gran parte de América del Sur (exceptuando la selva amazónica), el sur y el Cuerno de África, el este de Australia, Nueva Zelanda y gran parte de Asia, con exclusión del extremo oriental, China e Indonesia.

En las hembras de Passer domesticus, las diferencias geográficas son menos pronunciadas. Aquí, un tierno polluelo holandés descansa, con sus alitas extendidas como sus crías.

En las hembras, las diferencias geográficas son menos pronunciadas. Aquí, un tierno polluelo holandés descansa, con sus alitas extendidas como sus crías © Giuseppe Mazza

En las poblaciones introducidas, el Gorrión común manifestó de inmediato su carácter audaz y su extraordinaria capacidad de colonizar nuevos territorios, convirtiéndose a menudo en una especie aloctona indeseada. Su audacia en la relación con el ser humano, la versatilidad alimentaria, la adaptabilidad ambiental y su alta prolificidad han favorecido en gran medida el éxito de su establecimiento en casi cualquier entorno.

No solo ha logrado ocupar nichos dentro de ambientes modelados durante milenios por la selección natural, sino que en muchos casos ha desplazado a especies autóctonas, usurpando sus hábitats y alterando sus modos de vida. Se trata de un ejemplo típico de las especies exóticas invasoras introducidas por diversas razones en regiones remotas y posteriormente consideradas como fruto de acciones irreflexivas.

Pero en Italia, la relación con quienes rompían las espigas de trigo con su peso, arruinando la cosecha por solo unos granos, ciertamente no era tierna. Los agricultores lombardos construían casas para gorriones, llamadas "passerere", para implementar el principio: "Tú, gorrión, come mi grano y yo comeré tu carne".

Pero en Italia, la relación con quienes rompían las espigas de trigo con su peso, arruinando la cosecha por solo unos granos, ciertamente no era tierna. Los agricultores lombardos construían casas para gorriones, llamadas «passerere», para implementar el principio: «Tú, gorrión, come mi grano y yo comeré tu carne» © G. Colombo

Entre los ejemplos más notorios de especies introducidas con consecuencias ecológicas negativas se encuentran el estornino triste (Acridotheres tristis) en Australia, la nutria (Myocastor coypus) en Italia y el cangrejo rojo de Luisiana (Procambarus clarkii) en Europa. El Gorrión común es una especie sedentaria: la mayoría de sus poblaciones pasa toda la vida sin alejarse más que unos pocos kilómetros del lugar natal.

Ecología-Hábitat

No existe un ambiente estrictamente típico para el Gorrión común (Passer domesticus). Lo esencial para esta especie es la presencia del ser humano y de sus actividades, independientemente del lugar, de las condiciones ambientales o de los factores climáticos que caractericen la zona.

Eran edificios llenos de nichos para anidar, accesibles desde el interior, para luego retirar a los polluelos.

Eran edificios llenos de nichos para anidar, accesibles desde el interior, para luego retirar a los polluelos © Gianfranco Colombo

No habita en las tundras más septentrionales, en las selvas tropicales densas, en los desiertos extensos ni en las altas cumbres montañosas, ambientes que, por otra parte, rara vez albergan al propio ser humano.

El Gorrión prefiere zonas agrícolas cultivadas, granjas y establos con animales domésticos, explotaciones intensivas, áreas industriales con galpones, parques urbanos y jardines públicos, así como cualquier otro entorno donde pueda encontrar sitios adecuados para anidar y alimento disponible durante todo el año.

Aunque se trata de un ave que no teme la presencia humana, manifiesta al mismo tiempo un comportamiento prudente y vigilante, característica que probablemente ha contribuido a su protección frente a aquellos animales domésticos, amigos del hombre, que constituyen sus principales depredadores.

Entre ellos, el Gato doméstico (Felis catus) figura como uno de sus enemigos más temibles, al cual el Gorrión ha pagado, desde siempre, un alto tributo en términos de mortalidad.

Morfofisiología

Passer domesticus no es un ave particularmente llamativa. Presenta una coloración general discreta, con una librea que en la hembra resulta carente de rasgos distintivos relevantes.

En el caso de la hembra, el plumaje es predominantemente pardo grisáceo en la parte inferior del cuerpo, mientras que el dorso y las alas muestran tonos algo más oscuros, con estriaciones marrones poco marcadas. Los individuos juveniles exhiben una coloración muy similar a la de las hembras adultas.

El macho, en cambio, muestra un patrón cromático más contrastado. La parte superior es de color marrón castaño o avellana intenso, con pequeñas manchas negras, y las alas presentan una franja blanca transversal que atraviesa las cobertoras primarias. La cabeza posee un capuchón del mismo tono marrón, que se extiende desde la línea ocular hasta la nuca, donde se une con la coloración dorsal. El vértice del cráneo es de color gris ceniza, rasgo distintivo que permite diferenciarlo de la subespecie Passer domesticus italiae, característica del territorio italiano.

Las mejillas son blanquecinas, incluso de un blanco puro durante el período de nidificación, y en la garganta presenta una mancha negra de extensión variable que desciende hasta el pecho. La cola es de longitud moderada y de tonalidad parda oscura. Las patas son de color carne rosado, y el pico, de forma cónica y robusta, es negro en el macho y gris azulado en la hembra.

Y aquí la víctima, que casi se arriesgó a ser incluido en la “Lista Roja”, y ahora huye en cuanto ve a una persona o un simple espantapájaros ondeando al viento.

Y aquí la víctima, que casi se arriesgó a ser incluido en la “Lista Roja”, y ahora huye en cuanto ve a una persona o un simple espantapájaros ondeando al viento © Gianfranco Colombo

Se han descrito numerosas subespecies de Passer domesticus, algunas de las cuales han sido recientemente elevadas al rango de especie independiente. Sin embargo, la situación taxonómica se encuentra en constante revisión, con frecuentes actualizaciones y redefiniciones sistemáticas. En Italia, el Gorrión común presenta tres congéneres morfológicamente muy similares, dos de los cuales superponen parcialmente sus áreas de distribución.

La subespecie autóctona italiana, Passer domesticus italiae, se caracteriza por el capuchón de color marrón castaño en lugar del gris presente en la forma nominal. Esta subespecie ocupa todo el territorio nacional, con un área de contacto con la forma típica (Passer domesticus domesticus) en la zona más septentrional del país, a lo largo de la línea divisoria de aguas alpina, desde la costa de Liguria hasta el Carso triestino.

Pareja feliz de Passer domesticus, con su nido típico bajo el alero. Come grano todo el año y, durante la época de cría, también busca insectos para proporcionar proteínas a sus polluelos.

Pareja feliz, con su nido típico bajo el alero. Come grano todo el año y, durante la época de cría, también busca insectos para proporcionar proteínas a sus polluelos © Giuseppe Mazza

En la parte peninsular e insular, el Gorrión italiano comparte su área de distribución con el Gorrión moruno (Passer hispaniolensis), que presenta una mancha pectoral negra más extensa y estrías laterales oscuras muy marcadas. Finalmente, se encuentra también el Gorrión molinero (Passer montanus), el más pequeño de los cuatro taxones, menos antropizado y fácilmente identificable tanto por su tamaño como por su comportamiento. El Gorrión común tiene una longitud total de aproximadamente 17 cm, una envergadura alar de 25 cm y un peso medio superior a 30 g.

Etología-Biología reproductiva

El Gorrión común (Passer domesticus) nidifica en cualquier lugar que posea las condiciones adecuadas: un espacio hueco más o menos confortable, con protección superior y suficiente amplitud para albergar su numerosa prole.

Los huevos de Passer domesticus, en el nido de hierba y paja, tienen un promedio de 5 o 6, incubados por ambos padres durante 10-15 días.

En el nido de hierba y paja, hay 5-6 huevos, incubados por ambos padres durante 10-15 días © G. Colombo

Cada temporada de cría aporta nuevos y sorprendentes registros sobre los sitios elegidos para el nido. Se han encontrado ejemplares nidificando en lugares tan insólitos como el interior de un semáforo, en antiguos nidos de Golondrina, en las galerías de minas de carbón, dentro de estructuras de nidos de Cigüeña, en conductos de ventilación de cocinas, en postes de alumbrado público e incluso en el interior de carrocerías de automóviles.

A pesar de estos casos excepcionales, la especie acostumbra a construir su nido bajo las tejas de los edificios, en hendiduras de muros, graneros, cajas-nido, intersticios de canalones, naves industriales y, con menor frecuencia, en troncos de árboles.

Esta extraordinaria capacidad de adaptación explica el éxito ecológico de la especie en una amplia variedad de ambientes.

El Gorrión común es monógamo durante toda la estación reproductiva. Aunque muestra cierto grado de territorialidad, el área que defiende es muy reducida, ya que se trata de una especie altamente social, capaz de convivir con numerosos congéneres incluso durante el período de cría. Fuera de éste, su comportamiento gregario se intensifica, formando bandadas numerosas en busca de alimento y congregándose durante la noche en dormideros comunales caracterizados por una intensa vocalización.

El nido se construye con hierbas secas y paja, tiene forma ovoide con una abertura lateral, y se reviste internamente con plumas de otras aves, lana y pelos de mamíferos, lo que le confiere una textura blanda y aislante. La puesta suele constar de 5 a 6 huevos, de color blanco grisáceo con punteaduras negras densas. Ambos progenitores se encargan de la incubación, que dura entre 11 y 15 días.

Una escena de intimidad de Passer domesticus, captada como por el ojo de una cerradura, entre los listones verticales de una valla que ocultan al fotógrafo. “¿Qué haces aquí en el baño?”, parece decirle esta hembra a su pareja, que ocupa su piscina favorita. “Después de ir y venir a buscar a los polluelos, necesito lavarme bien”, responde el macho, cediendo el paso a su pareja. Los gorriones son aves muy limpias. Además de lavarse, a menudo se dan baños de arena, desinfectándose tumbados con las alas extendidas al sol.

Una escena de intimidad, captada como por el ojo de una cerradura, entre los listones verticales de una valla que ocultan al fotógrafo. “¿Qué haces aquí en el baño?”, parece decirle esta hembra a su pareja, que ocupa su piscina favorita. “Después de ir y venir a buscar a los polluelos, necesito lavarme bien”, responde el macho, cediendo el paso a su pareja. Los gorriones son aves muy limpias. Además de lavarse, a menudo se dan baños de arena, desinfectándose tumbados con las alas extendidas al sol © Sergio Mazzoleri

Los polluelos, que nacen ciegos y desprovistos de plumón, permanecen en el nido durante 2 a 3 semanas, tras lo cual dependen de los padres por un período adicional de aproximadamente 10 días. En condiciones favorables y con abundante alimento, el gorrión puede realizar hasta tres o más puestas por año, lo que explica su alta tasa de crecimiento poblacional en ambientes propicios. De dieta principalmente granívora durante la mayor parte del año, el Gorrión se vuelve insectívoro en el período de alimentación de los polluelos, aportando así proteínas esenciales al crecimiento de la descendencia, y frugívoro en menor medida durante las estaciones desfavorables.

Es ampliamente conocida su conducta oportunista en ambientes urbanos: se le observa caminando o saltando en portales, terrazas y cafeterías, en busca de migas y restos de alimentos, compitiendo activamente con palomas domésticas (Columba livia), mucho más voluminosas y dominantes.

Una reunión de Passer domesticus en un condominio al atardecer, antes del atardecer. Pronto desaparecerán entre las ramas, esperando la mañana, y de repente se hará el silencio. El gorrión común es un ave muy sociable.

Una reunión antes del atardecer. Pronto desaparecerán entre las ramas, esperando la mañana, y de repente se hará el silencio. El Gorrión común es un ave muy sociable © Gianfranco Colombo

Durante las últimas décadas, la especie Passer domesticus ha experimentado un descenso poblacional drástico y generalizado, cuyas causas no se comprenden aún con total claridad, aunque se consideran estrechamente vinculadas a las transformaciones en la agricultura y al uso intensivo de pesticidas.

La desaparición de los prados permanentes y de su correspondiente microfauna asociada ha tenido sin duda un impacto negativo sobre las poblaciones de gorriones, que habían alcanzado su máxima abundancia en la década de 1970. Actualmente, las poblaciones paleárticas muestran signos de declive sostenido, si bien, debido a la amplitud de su distribución y a su elevado número global, la especie no se considera en riesgo de extinción. En tiempos recientes se ha observado una recuperación moderada en diversas regiones de Europa. En las llanuras de la valle Padana, por ejemplo, la restauración de antiguas «uccellande» (estructuras tradicionales utilizadas como refugios o lugares de nidificación), previamente inutilizadas, ha favorecido la formación de nuevos núcleos reproductores, que tienden a estabilizarse con el tiempo.

Aunque en las últimas décadas, el Passer domesticus ha sufrido un drástico y generalizado descenso de su población, e incluso se habló de protegerlo debido a la amenaza que representaban los cambios en la agricultura y el uso generalizado de pesticidas, dada su amplia distribución y notable fertilidad, la especie ya no se considera en peligro.

Aunque en las últimas décadas, el Gorrión común ha sufrido un drástico y generalizado descenso de su población, e incluso se habló de protegerlo debido a la amenaza que representaban los cambios en la agricultura y el uso generalizado de pesticidas, dada su amplia distribución y notable fertilidad, la especie ya no se considera en peligro © Giuseppe Mazza

La ubicación de estas «passerere» en áreas habitadas demuestra una vez más el carácter inseparable del vínculo entre el Gorrión y el ser humano.

Una observación etológica de interés es la notable dedicación del Gorrión a la limpieza corporal. Esta especie emplea diversas estrategias de mantenimiento del plumaje para conservarlo en óptimas condiciones. Se la observa con frecuencia bañándose en el polvo o la tierra, en los denominados “baños de tierra”, conductas similares a las de los galliformes, y también zambulléndose en el agua de charcos o fuentes urbanas. Además, practica los llamados “baños de sol”, durante los cuales se tiende con las alas abiertas, exponiendo el plumaje a la radiación solar, lo que actúa como un eficaz método de desinfección natural. Estos hábitos higiénicos cumplen una función esencial: el control de ectoparásitos, principalmente ácaros, pulgas e insectos malófagos, que con frecuencia infestan sus nidos y pueden causar graves daños a las nidadas.

El Gorrión común italiano ( Passer domesticus italiae) se distingue por su cabeza rojiza y su área de distribución, que increíblemente coincide con las fronteras nacionales.

El Gorrión común italiano ( Passer domesticus italiae) se distingue por su cabeza rojiza y su área de distribución, que increíblemente coincide con las fronteras nacionales © Antino Cervigni

Una anécdota sobre la incapacidad del gorrión para caminar en el suelo. Todo comenzó con la crucifixión de Cristo, ya tema de leyendas que en España explican la mancha roja en el pecho de la golondrina (Hirundo rustica) y en Inglaterra la del petirrojo (Erithacus rubecula), porque arrancó una espina de la corona colocada en la cabeza del condenado, manchándose con su sangre.

En Rusia, se dice que un pequeño pájaro, identificado precisamente como el Gorrión, por burla o malicia habría recolocado las espinas en la corona. Como castigo divino, sus patas fueron atadas entre sí, de modo que, desde entonces, el Gorrión no puede caminar, sino únicamente saltar a pie juntos para desplazarse por el suelo.

Las poblaciones de Passer domesticus están en declive, pero desde 2016, considerando su amplia distribución, aparece como “LC, Least Concern”, es decir, como “Preocupación Menor”, ​​en la Lista Roja de especies en peligro de extinción de la UICN.

Sinónimos

Fringilla domestica Linnaeus, 1758.

 

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