Familia : Syngnathidae

Texto © Dr. Giuseppe Mazza

Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

A primera vista, Cosmocampus albirostris parece una pequeña serpiente marina o una anguila serpiente © www.carlosestape.photoshelter.com
A primera vista, Cosmocampus albirostris (Kaup, 1856) podría parecer una pequeña Serpiente marina o una Anguila serpiente como Ophichthus ophis. El cuerpo alargado y flexible, la cabeza estrecha, el hocico proyectado hacia delante y la peculiar manera en que se desplaza en el agua producen esta impresión. Pero basta observarlo con mayor atención para descubrir que esa forma, aparentemente alejada de la imagen habitual de un pez, pertenece en realidad a una de las familias más especializadas y fascinantes de la ictiofauna marina.
Se trata, en efecto, de un Pez aguja perteneciente al orden Syngnathiformes y a la familia Syngnathidae, la misma que la de los caballitos de mar. Por tanto, su forma no es la de una serpiente, sino el resultado de una larga historia evolutiva en la que el cuerpo, la cabeza, el hocico y el comportamiento se han adaptado a una existencia estrechamente ligada a los fondos costeros, como ocurre en la especie análoga Micrognathus crinitus.
El género Cosmocampus procede del griego “kosmos”, ornamento, decoración, en referencia a las crestas y los lóbulos dérmicos que adornan la cabeza, y “kampos”, el monstruo marino mitológico que también encontramos como sufijo en el género Hippocampus. El epíteto específico albirostris, más inmediato, deriva en cambio del latín “albus”, blanco, y “rostrum”, hocico, que a veces carece de pigmentación.
Zoogeografía

Pero, al observar la cabeza, surgen inmediatamente las dudas ante ese extraño hocico tubular © www.carlosestape.photoshelter.com
Cosmocampus albirostris es una especie marina asociada a las aguas tropicales y subtropicales del Atlántico occidental. Su área de distribución comprende una amplia porción de las costas americanas del Atlántico, con presencia documentada en el golfo de México, el Caribe y a lo largo de las costas tropicales y subtropicales de América Central y América del Sur, hasta las zonas costeras de Brasil.
Ecología-Hábitat
La forma de Cosmocampus albirostris se comprende sobre todo cuando observamos el ambiente en el que vive. Es un pez costero, asociado a ambientes relativamente poco profundos, entre 0,5 y 50 m, como praderas de fanerógamas marinas, algas, arrecifes y otros sustratos complejos que le ofrecen refugio, posibilidades de camuflaje y la presencia de pequeñas presas. No se trata, en efecto, de un pez pelágico que recorre grandes distancias en mar abierto; la presencia de la especie en una determinada zona no depende únicamente de la temperatura del agua o de la latitud, sino también de la disponibilidad de su hábitat.
Cosmocampus albirostris no es un nadador diseñado para la persecución rápida. Su estrategia ecológica es diferente: permanecer cerca del sustrato, aprovechar la estructura del hábitat y pasar inadvertido. Esta estrategia también influye en la forma en que obtiene su alimento. El largo hocico tubular está especialmente adaptado para la captura de pequeños organismos. Al acercarse lentamente a la presa, el pez puede utilizar su aparato bucal especializado para succionarla rápidamente.

Aunque, en contraste con su nombre científico, no siempre es blanco, evoca el de los caballitos de mar y los peces aguja © Kevin Bryant
De este modo, la morfología de la cabeza, que al principio puede parecer simplemente curiosa, adquiere un preciso significado ecológico.
Morfofisiología
La morfología de Cosmocampus albirostris es el resultado más evidente de su especialización evolutiva. El cuerpo es marcadamente alargado y delgado, con una estructura que lo distingue inmediatamente de la mayoría de los peces óseos. La forma general recuerda superficialmente a la de una Serpiente, pero su anatomía es inequívocamente la de un pez. El cuerpo está organizado en segmentos y presenta una estructura rígida y especializada, característica de los Syngnathidae. Es sobre todo la cabeza la que atrae la atención. El hocico es alargado y tubular, mientras que la boca terminal está adaptada a un particular mecanismo de alimentación por succión.
Esta conformación modifica por completo la relación entre el animal y sus presas. Al no necesitar capturar grandes organismos con una boca amplia, Cosmocampus albirostris puede centrarse en la captura de pequeñas presas, principalmente pequeños crustáceos y otros organismos planctónicos o bentónicos de reducido tamaño. La comparación con otros Syngnathidae permite comprender mejor lo que lo hace particular. En los peces aguja, el hocico es generalmente alargado y tubular, pero su forma, longitud y proporciones pueden variar considerablemente entre géneros y especies. En los caballitos de mar, en cambio, la cabeza presenta una conformación muy diferente, con una curvatura característica de la cabeza y del cuerpo.

La aleta caudal extendida disipa toda duda: no es una serpiente que parece un pez, sino un pez que, para cazar camuflado sobre los fondos marinos, ha adoptado esta forma © Michy Charteris
En Cosmocampus albirostris encontramos algunos principios anatómicos comunes a la familia, pero organizados según una morfología propia. Es precisamente la comparación la que nos permite evitar un error frecuente: considerar el aspecto externo como una simple curiosidad. Esa forma es funcional.
El largo rostro, la posición de los ojos, el aparato bucal y la estructura del cuerpo son elementos relacionados con la forma en que el animal percibe el ambiente, se alimenta y se camufla. El hocico tubular no es únicamente una característica estética. En los Syngnathidae, la alimentación se basa en gran medida en la succión de las presas. El movimiento de la boca y de las estructuras asociadas genera un rápido flujo de agua que permite capturar pequeños organismos. Es una estrategia especialmente eficaz cuando el animal vive entre la vegetación y las estructuras del fondo. La cabeza se convierte así en una especie de instrumento de precisión, más adecuado para la captura de pequeñas presas que para la fuerza o la velocidad. El alargamiento del cuerpo y la presencia de estructuras rígidas contribuyen a la particular postura y a la forma de desplazarse del animal. Su locomoción no es la de un rápido pez pelágico: Cosmocampus albirostris está ligado a un ambiente en el que la capacidad de maniobrar entre las estructuras y de mantener una posición controlada puede ser más importante que la velocidad máxima.
La forma serpentiforme que nos había llamado la atención al principio encuentra así su explicación. No es una serpiente que haya adquirido el aspecto de un pez. Es un pez que, a través de su propia evolución, ha adquirido una forma extremadamente alargada y especializada.

Y también su cambiante librea se ha adaptado al ambiente © Kevin Bryant y © www.carlosestape.photoshelter.com (arriba a la derecha)
Etología-Biología reproductiva
La biología de los Syngnathidae contiene una de las características más extraordinarias de toda la familia: el papel reproductivo del macho. Como ocurre en otros singnátidos, también en Cosmocampus albirostris la reproducción se caracteriza por la transferencia de los huevos al macho, que se encarga de su incubación. Esto representa uno de los aspectos más singulares de la biología de la familia. Dependiendo del grupo y de la especie, esta estructura puede adoptar diferentes formas y presentar distintos grados de complejidad.
Durante la incubación, el macho protege los huevos y contribuye a mantener las condiciones necesarias para su desarrollo. Algunas especies, como Hippocampus kuda, mantienen los huevos en una bolsa incubadora y posteriormente dan a luz a las crías; otras, como Solegnathus spinosissimus o Phyllopteryx taeniolatus, los transportan adheridos bajo la cola.
Los machos de Cosmocampus albirostris protegen los huevos en una bolsa incubadora y la resiliencia de la especie es elevada, con un posible doblamiento de las poblaciones en menos de 15 meses. Su vulnerabilidad a la pesca, ocasionalmente asociada a las redes de arrastre, es baja, con una puntuación de 18 en una escala de 100. De ello se deriva que, desde 2015, la especie figura como “LC, Least Concern” en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. Sin embargo, esto no significa que Cosmocampus albirostris esté libre de peligro: vive, en efecto, en ambientes costeros sometidos a numerosas presiones relacionadas con las actividades humanas. Según los criterios actuales, está clasificada como LC, pero el mar continúa cambiando.
→ Para obtener información general sobre los PECES, haga clic aquí.
→ Para obtener información general sobre los PECES ÓSEOS, haga clic aquí.
→ Para obtener información general sobre los PECES CARTILAGINOS, haga clic aquí.
→ Para apreciar la biodiversidad de los PECES ÓSEOS, haga clic aquí.
→ Para apreciar la biodiversidad de los PECES CARTILAGINOSOS, haga clic aquí.
