Dypsis procera

Familia : Arecaceae


Texto © Alessandro Marini

 


Traducción en español por el Dr. José Campos

 

Dypsis procera Jum. (1918) es una especie monoica de tamaño mediano, que crece en el sotobosque de la selva tropical húmeda del noreste de Madagascar y, en particular, en los alrededores de la bahía de Antongil. Generalmente se encuentra en las llanuras, pero también crece en las colinas hasta 600 m sobre el nivel del mar.

La etimología del nombre genérico Dypsis Noronha ex Mart. (1838) es desconocida. Según David Gledhill (The Name of Plants, Cambridge University Press, 2002) derivaría del griego «dýpto», que significa sumergirse, bucear, pero no se sabe más. El nombre específico procera proviene del latín «procerus» que significa alto. Este nombre puede parecer inapropiado, dado el pequeño tamaño de la especie, pero en ese momento el género Dypsis no incluía las más de 170 especies actuales, y ésta era una de las más altas.

Es una palmera multicaule, muy raramente solitaria, de tamaño modesto, que tiende a formar colonias que se propagan a través de estolones subterráneos. Los fustes son erectos, de hasta 6 m de altura, parecidos a cañas de bambú, con un diámetro de 1 a 2,5 cm, de color verde y cubiertos de escamas de color marrón oscuro. Presentan largos entrenudos derivados de las bases de las hojas caídas, separados de 2 a 10 cm.

Asterogyne martiana, Arecaceae

Especie monoica, multicaule, Dypsis procera es nativa de la selva húmeda del noreste de Madagascar, donde alcanza los 6 de altura con fustes parecidos a cañas de bambú. De fácil cultivo, también en maceta como planta de interior © Giuseppe Mazza

La corona foliar se compone generalmente de 7-8 hojas, de 40 a 60 cm de largo, enteras o más raramente divididas irregularmente en segmentos. En este último caso, los segmentos son más anchos en la base y más estrechos en el centro. La lámina termina en dos grandes segmentos simétricos. La superficie de la lámina está salpicada de numerosas escamas de pequeño tamaño, de color pardo rojizo, que se disponen a lo largo de los nervios principales y secundarios.

El pecíolo mide generalmente 10-25 cm de largo, con una anchura de 0,5-0,8 cm. Raramente es más corto, hasta 3-4 cm, y presenta escamas dispersas de color rojo. Termina en una vaina foliar que envuelve completamente el fuste, de 17-31 cm de longitud, con un diámetro de 1,5-2,5 cm, de color verde pálido, cubierta por escamas pardo rojizas y con el borde irregular.

La inflorescencia emerge debajo de la vaina foliar y está cubierta en la fase inicial por una bráctea caduca con función protectora. El pedúnculo mide 35-46 cm de largo, con un diámetro de 0,5-0,7 cm y está cubierto de escamas marrones.

La inflorescencia se divide en dos órdenes con un raquis de 14-35 cm de largo, con escamas como el pedúnculo, y lleva de 8 a 13 ramas de primer orden, cada una de las cuales lleva a su vez de 2 a 6 ramas de segundo orden.

Las flores unisexuales se disponen en tríadas compuestas por una flor femenina y dos masculinas. Estas últimas suelen florecer antes que las femeninas, para favorecer la polinización cruzada.

El fruto maduro es de color verde oscuro, elipsoidal, de 7 mm de largo y 3 mm de ancho. El endospermo es homogéneo y sólo hay una semilla.

Dypsis procera es una especie muy conocida y apreciada en cultivo, sobre todo por sus hojas enteras y bífidas, con indudables cualidades ornamentales.

Las semillas a menudo están disponibles comercialmente y germinan rápidamente, con facilidad, incluso en menos de un mes. Las plantas cultivadas generalmente son de menor tamaño que las silvestres, por lo tanto, se prestan muy bien al cultivo en maceta para decoración de interiores, terrazas y jardines de invierno.

Crece bien en climas cálidos tropicales y subtropicales, donde las temperaturas nunca bajan de los 5 °C, pero períodos prolongados por debajo de 10 °C son suficientes para que la planta muera. Las plantas jóvenes necesitan estar a la sombra o a media sombra, pero luego, cuando están desarrolladas, pueden soportar unas pocas horas de sol al día. Esta especie no es exigente en cuanto al suelo, pero necesita un buen drenaje. Para su cultivo en maceta, es mejor mezclar el sustrato con al menos un 25 % de arena o perlita. Al proceder de la selva tropical, necesita frecuentes nebulizaciones y un alto porcentaje de humedad atmosférica. El suelo no debe dejarse secar entre un riego y otro.

Aparece en la Lista Roja de las Especies Amenazadas de la UICN como especie vulnerable. Tiene una distribución muy limitada y está amenazada, sin protección, por la deforestación provocada por la agricultura.

Sinónimos: Dypsis longipes Jum. (1918).

 

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