Juniperus sabina

Familia : Cupressaceae

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Texto © Prof. Giorgio Venturini

 


Traducción en español por el Dr. José Campos

 

La sabina rastrera, ciprés de los magos (como se conoce en Toscana) o simplemente sabina (Juniperus sabina L.) es un arbusto de hoja perenne, perteneciente a la familia Cupressaceae, con distribución circumboreal, presente en las zonas templadas-frías de Europa y Asia occidental, menos frecuente en América del Norte. Prefiere las laderas soleadas, los bosques muy abiertos y los entornos rocosos desde 1000 a 2500 m de altitud.

El nombre genérico Juniperus, con el que los Romanos llamaban a estas plantas, es de origen incierto: tal vez se deriva del latín «iunix» (vaquilla) y «pario» (paro, del verbo parir), en relación con el hecho de que se administraba sabina a las vacas para inducir el parto. Según otros, deriva del celta «gen» (arbusto) y «prus» (áspero) por sus hojas punzantes. Además, los griegos llamaron a los enebros αρκευθος (arkeuthos), del verbo αρκεω (arkeo) = apartarse, rechazar, en referencia a las hojas punzantes.

El nombre específico sabina se refiere a su presencia en Sabina, región del Lacio entre Roma y Rieti.

Se reconocen dos variedades que algunos autores consideran especies distintas: Juniperus sabina var. sabina y Juniperus sabina var. davurica, que difieren esencialmente en la mayor o menor permanencia de las hojas juveniles en los ejemplares adultos.

Juniperus sabina, Cupressaceae

Juniperus sabina es un arbusto de hoja perenne con hábito muy ramificado y postrado de 1-1,5 m de altura. Con distribución circumboreal, prefiere las laderas soleadas, los bosques muy abiertos y los ambientes rocosos a 1000-2500 m de altitud. Todas las partes de la planta son muy venenosas tanto para animales como para el ser humano © Giuseppe Mazza

En Italia, normalmente, la sabina no supera los 1-1.5 m de altura, con un hábito muy ramificado y postrado, más raramente erecto y con un fuerte olor a resina. La copa, de color verde oscuro, tiene forma irregular. El tronco ya se ramifica cerca del suelo, produciendo ramas que a menudo se tuercen y se arrastran, muy subdivididas, que se caracterizan por una corteza de color marrón rojizo que se desprende o deshilacha. Las ramitas jóvenes son rojizas o verdes, delgadas y flexibles.

Las hojas juveniles son aciculares, muy agudas, de 4-6 mm; las adultas generalmente tienen forma de escama, de 1-3 mm de largo, opuestas, muy adherentes a la rama, verdes en la cara exterior y glaucas en la interior. A veces también hay hojas con características juveniles en las ramas adultas. Cada hoja posee una glándula grande en la base de su cara externa y todas las partes verdes, cuando se frotan, exhalan un olor penetrante y característico. Las hojas en la parte inferior de las ramas están muy imbricadas, mientras que hacia el final de las ramas están más espaciadas.

Es una especie generalmente dioica, es decir, con individuos masculinos y femeninos separados, aunque más raramente puede ser monoica, con ambos sexos en la misma planta. En este caso, los órganos reproductores masculinos y femeninos aparecen en ramas diferentes.

Juniperus sabina, Cupressaceae

En primavera, los estróbilos masculinos emiten enormes nubes de polen cuando se tocan o por acción del viento © Giuseppe Mazza

Los órganos masculinos son estróbilos de 2-4 mm, de color marrón rojizo, ricos en sacos polínicos; los femeninos son axilares, muy pequeños, de color marrón amarillento o rojizo, en el extremo de cortos pedúnculos. La fecundación ocurre generalmente, según el clima, entre abril y junio.

Los frutos son falsas bayas (gálbulos). Son escasos, con pulpa blanda, inicialmente verdes, luego marrones y finalmente azules y pruinosos, con un diámetro de 4-6 mm y 2-4 semillas amarillentas.

Las raíces son robustas y capaces de introducirse en las grietas de las rocas.

La sabina rastrera, a menudo cultivada en parques y jardines, puede reproducirse fácilmente por esquejes y semillas.

Esta especie es hospedadora del hongo parásito microscópico Gymnosporangium fuscum en una de sus etapas de desarrollo. Este hongo afecta al peral, causando el deterioro del árbol. Por esta razón, su proximidad a los cultivos de perales se considera un riesgo.

Historia, toxicidad y usos farmacéuticos

Todas las partes de la planta son muy venenosas tanto para animales como para el ser humano, por la presencia de varias sustancias tóxicas y aceites esenciales. Debido a su toxicidad, la planta se utilizó en el pasado con fines criminales. Cualquier uso terapéutico debe ser evitado. Los usos que se describen aquí son sólo de interés histórico.

Dioscórides (siglo I d. C.) lo llama brathu (βραθυ) e informa sobre su uso externo para enfermedades de la piel,  su acción abortiva y sus efectos nocivos sobre el riñón (cuando se  toma con vino aparece sangre en la orina). La sabina es mencionada como una de las plantas más importantes en los antiguos ritos romanos. Se empleó en los ritos funerarios como símbolo de inmortalidad, en lugar de incienso. Ovidio en los «Fastos» cita esta costumbre (Ovidio, Fastos I, 337): «ara dabat fumos herbis contenta sabinis». El nombre vulgar «ciprés de los magos» se debe a su antiguo uso como amuleto contra los maleficios.

La sabina se usó en el pasado en el campo para favorecer la expulsión de la placenta por las ovejas después del parto.

Juniperus sabina, Cupressaceae

Los órganos femeninos, muy pequeños y amarillentos, atrapan el polen con gotas pegajosas cuando se acerca © Giuseppe Mazza

Uno de los productos más utilizados en terapia en el pasado fue el aceite de sabina,  caracterizado por un olor penetrante y desagradable, que se obtenía por destilación de las hojas y las ramas jóvenes de la planta. Para uso externo, el aceite se empleó en el tratamiento de verrugas, úlceras sifilíticas y otras afecciones de la piel. Para uso interno, se ha utilizado como un emenagogo, es decir, para inducir el flujo menstrual, y como abortivo, pero a menudo con resultados muy dañinos o incluso fatales, debido a su alta toxicidad. También se consideró válido contra la gota y el reumatismo, como hemostático y vermífugo.

A pesar de su reconocida toxicidad, aún a fines del siglo XIX los médicos usaban el aceite de sabina para diferentes indicaciones. Leemos en un tratado médico de 1879 (Materia medica and Therapeutics, de Charles D. F. Phillips): «El aceite de sabina es un poderoso veneno… produce inflamación gastrointestinal… su acción irritante en los riñones provoca hematuria… Se han producido numerosos casos de intoxicación mortal después de la administración del aceite para causar abortos… las muertes causadas por esta sustancia son mucho más frecuentes de lo que generalmente se cree… Los efectos  abortivos son el resultado de una intoxicación grave que pone en riesgo la vida…». Y paradójicamente, concluye: «Considero que la sabina es uno de los medicamentos más seguros y efectivos, con la ventaja de poder administrarse sin ningún riesgo».

La toxicidad de la sabina también afecta al ganado que la ingiere, causando abortos o daños graves en los riñones y en el tracto digestivo. El estudio de la toxicidad de los extractos de Juniperus sabina en animales de laboratorio ha demostrado una sensibilidad particular de las madres durante el embarazo y un notable efecto embriotóxico.

Se ha encontrado un problema importante en la producción artesanal de licores a base de enebro. La producción de ginebra implica la maceración de las bayas de enebro (Juniperus communis) en alcohol. En España ha habido casos en los que los recolectores han confundido las bayas del enebro común con las de la sabina rastrera, con el resultado de  intoxicaciones incluso graves.

Juniperus sabina, Cupressaceae

Los frutos, con 2-4 semillas, son gálbulos de 4-6 mm, inicialmente verdes, más tarde de color azul claro y pruinosos © Giuseppe Mazza

La acción tóxica de Juniperus sabina se debe principalmente a la presencia de terpenos como el sabineno, el sabinol y el acetato de sabinilo y a la podofilotoxina. Incluso las hojas trituradas tienen efectos irritantes y vesicantes y, si se ingieren, causan lesiones irreversibles en el tracto digestivo y urinario, que pueden provocar necrosis renal. El polen de la planta también es tóxico: por esta razón, se debe evitar el consumo de miel producida por las abejas que lo almacenan. Por otro lado, las propias abejas se pueden envenenar por el polen. Los síntomas de intoxicación en dosis bajas consisten en irritación de la boca, diarrea, vómitos y cólicos. Las dosis altas causan intoxicación grave, con taquicardia, dificultades respiratorias, calambres, parálisis, coma y muerte en el 50% de los casos. Debido a la alta toxicidad, en muchos países se ha prohibido la venta de este aceite.

Especies relacionadas, como Juniperus virginiana L. y Juniperus thurifera L., a menudo cultivadas en jardines, presentan propiedades tóxicas y abortivas similares.

El enebro común también tiene propiedades tóxicas, aunque menos potentes, que se manifiestan en animales que ingieren ramas jóvenes. En herboristería, el preparado medicinal (Sabinae ramuli) está compuesto de ramitas terminales, recolectadas en abril y mayo y secadas. En estas condiciones, poseen un color verde pálido que se vuelve amarillo con el tiempo, huelen a trementina y tienen un sabor amargo y ardiente.

Este preparado contiene todos los principios tóxicos, aunque a menor concentración que en el aceite. A pesar de que  está registrado en varias farmacopeas, generalmente no se recomienda y es de uso peligroso debido a su acción emenagoga y, en una dosis más alta, abortiva (y este es el uso criminal que se le da, especialmente en el campo), y que se acompaña fácilmente de peligrosas metrorragias, nefritis hemorrágica e irritación violenta del tracto digestivo con ardor en la boca y la garganta, vómitos, dolor abdominal y diarrea, que puede empeorar hasta provocar perforación intestinal y peritonitis. El pronóstico es grave porque, en el cincuenta por ciento de los casos, la muerte ocurre dentro de un período que puede variar de unas pocas horas a unos pocos días y en condiciones de inconsciencia completa. En forma de polvo también se usa tópicamente para el tratamiento de úlceras atónicas, de la alopecia seborreica y también para la destrucción de condilomas. No obstante, es bueno insistir en los peligros inherentes al uso de este preparado.

Las partes leñosas secas de Juniperus sabina a menudo se adulteran con las de Juniperus phoenicea, que tiene las mismas propiedades.

Sinónimos: Sabina officinalis Garcke; Sabina vulgaris Antoine.

 

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