Anisotremus virginicus

Familia : Haemulidae

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Texto © Giuseppe Mazza

 

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Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

Anisotremus virginicus, Haemulidae, Burro catalina

El Anisotremus virginicus es una especie muy común de la región caribeña, hasta Brasil. Hacia el norte ha sido introducida en las islas Bermudas © Allison & Carlos Estape

El Burro catalina (Anisotremus virginicus (Linnaeus, 1758)), también denominado Burro payaso, pertenece a la clase Actinopterygii, los peces con aletas radiadas, al orden Perciformes y a la familia Haemulidae, que cuenta con 19 géneros y 134 especies.

Se trata de peces en su mayoría marinos o de aguas salobres, que recuerdan a primera vista a los de las familias Sparidae y Sciaenidae.

Son todas especies que rara vez superan los 60 cm de longitud y que en determinados casos juegan un papel importante en la alimentación humana.

El nombre del género Anisotremus deriva del griego “Άνισος” (anisos) = distinto, desigual y “Τρέμα” (trema) = orificio, en referencia a los dos orificios sensoriales que presenta en la barbilla bajo la mandíbula. El epíteto específico virginicus = de las Islas Vírgenes en latín se refiere a un lugar en el que la especie es muy frecuente.

Anisotremus virginicus, Haemulidae, Burro catalina

De día socializa y es fácil encontrarlo en bancos que descansan, casi inmóviles, junto a las paredes rocosas o los arrecifes © Allison & Carlos Estape

Zoogeografía

El Anisotremus virginicus es una especie común en las aguas tropicales del Atlántico occidental. A título indicativo pueden enumerarse como lugares en los que habita las costas de Florida y el golfo de México, Cuba, Haití, República Dominicana, Puerto Rico y todas las costas del mar Caribe incluso más allá de Venezuela, hasta Guyana y Brasil. Hacia el norte ha sido introducido en las islas Bermudas.

Ecología-Hábitat

Vive en aguas relativamente someras, nadando entre los 2 y los 20 m de profundidad. Es fácil encontrarlo en bancos que descansan durante el día, casi inmóviles, junto a los cortados de las paredes rocosas de los arrecifes o en las entradas de cuevas. No se aleja casi nunca más de 50 m de la costa.

Anisotremus virginicus, Haemulidae, Burro catalina

Caza de noche, en solitario, alimentándose de gusanos, camarones, moluscos, estrellas y erizos de mar. No tiene dientes incisivos pero sí robustas mandíbulas © G. Mazza

Morfofisiología

Aunque a menudo es de tamaño más reducido, puede alcanzar los 40 cm de longitud y un peso de 900 g. El cuerpo, comprimido lateralmente, presenta el dorso alto y convexo. La aleta dorsal muestra 12 radios espinosos y de 16 a 18 inermes, mientras que la anal cuenta con 3 espinas y 9 radios blandos. Las pectorales son inermes con 17 radios y la caudal es escotada.

Como ocurre en el caso del Plectorhinchus chaetodonoides y el Plectorhinchus lineatus, existe una gran diferencia entre la librea juvenil y la adulta.

El color de fondo de los adultos es azul claro con reflejos plateados sobre el que destacan brillantes bandas amarillas, el mismo color del que son las aletas y la frente, aunque sobre todo toman protagonismo dos vistosas bandas negras: la primera, oblicua, atraviesa el ojo, y la segunda baja casi vertical a la altura del opérculo.

Anisotremus virginicus, Haemulidae, Burro catalina

Junto a la mandíbula, en el mentón, muestra dos orificios, receptores de movimiento muy sensibles capaces de localizar incluso los gusanos que se mueven bajo la arena © Giuseppe Mazza

Los jóvenes no presentan estas bandas, pero muestran dos líneas horizontales negras sobre fondo blanco y un ocelo del mismo color en el pedúnculo caudal para confundir a los depredadores. Ya sea la máscara que cubre el ojo como el ocelo o falso ojo en la cola son estrategias muy frecuentes en el mundo de los peces, ya que la cabeza es un órgano vital, mientras que la cola puede volver a crecer. Incluso en el medio terrestre tenemos algunos animales, como algunos reptiles de la familia Scincidae, por ejemplo Scincus scincus, Tiliqua rugosa o Egernia stokesii, que del mismo modo confunden a los depredadores.

Volviendo a los jóvenes del Anisotremus virginicus el ocelo está ya presente como un puntito en el estado larvario, y al comienzo, con aletas transparentes, muestra solo una línea oscura central. Más adelante, conforme se hace más alto por el dorso, aparece la segunda línea horizontal mimética y las aletas se colorean gradualmente de amarillo, al igual que la cabeza.

La boca de los Burros catalina, con gruesos labios, es de tamaño relativamente reducido. Presenta numerosos dientes cónicos, pequeños y puntiagudos, pero carecen de dientes caninos y palatinos, reemplazados por los faríngeos.

Anisotremus virginicus, Haemulidae, Burro catalina

Los jóvenes son muy distintos. No muestran ni banda vertical ni la oblicua que camufla el ojo, pero sí dos líneas negras horizontales y un ocelo en el pedúnculo caudal © Allison & Carlos Estape

Bajo la mandíbula, en la barbilla, muestra dos pequeños orificios separados por un surco, ya citados en la etimología. Son receptores de movimiento para localizar a los pequeños crustáceos y gusanos que se mueven bajo la arena. Puede también emitir ruidos para asustar a los visitantes inoportunos, característica curiosa pero por completo insólita, ya que ocurre en otras familias de peces, como Pomacentridae, por ejemplo en el Hypsypops rubicundus o el Dascyllus trimaculatus. Lo hace rechinando los numerosos dientes de la faringe y amplificando este sonido usando la vejiga natatoria como caja de resonancia. Además, como en todos los Haemulidae, el interior de la boca está tapizado de rojo y atemoriza a los adversarios al protraer las fauces en gesto amenazador.

Etología-Biología Reproductiva

El Anisotremus virginicus es activo por la noche, cuando explora con sus sensores los fondos arenosos y las praderas marinas en busca de presas. Mientras que durante el día es un pez sociable que descansa en grupo, prefiere cazar solo. Busca gusanos, pequeños camarones, moluscos, estrellas y erizos de mar. Las mandíbulas son muy fuertes y rompen con facilidad las conchas y corazas de sus presas.

Anisotremus virginicus, Haemulidae, Burro catalina

Al crecer el dorso la segunda línea horizontal mimética se marca más, la cabeza y las aletas se colorean gradualmente de amarillo y se entrevén las dos futuras bandas © Allison & Carlos Estape

Los jóvenes, como ocurre en otras especies, se comportan a menudo como “peces limpiadores”, alimentándose de los ectoparásitos de especies de gran tamaño. Actualmente están en peligro en el Caribe por la invasión del Pterois volitans, mientras que los adultos cuentan entre sus enemigos más a los tiburones, los meros y los Lutjanidae de gran tamaño.

La reproducción tiene lugar en mar abierto, con huevos que son abandonados a merced de las corrientes. Las larvas se resguardan y crecen en los fondos, a menudo entre las hojas de las praderas marinas.

Con frecuencia el Burro catalina es pescado localmente con fines alimentarios, pero la carne es de poco valor y conviene tener presente también que, dependiendo de las zonas y el tipo de alimentación, su consumo puede provocar una grave intoxicación alimentaria conocida como ciguatera. La resiliencia es buena, dado que bastan 1,4-4,4 años para que las poblaciones diezmadas dupliquen sus efectivos, y el índice de vulnerabilidad de la especie es actualmente (2020) moderado, de 37 en una escala de 100.

Sinónimos

Sparus virginicus Linnaeus, 1758.

 

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