Urobatis jamaicensis

Familia : Urotrygonidae

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Texto © Giuseppe Mazza

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

Conocida como Pastinaca amarilla, Urobatis jamaicensis es un pez bentónico del Atlántico occidental tropical y subtropical. Activa de noche, alcanza los 76 cm y a menudo descansa oculta bajo la arena.

Conocida como Pastinaca amarilla, Urobatis jamaicensis es un pez bentónico del Atlántico occidental tropical y subtropical. Activa de noche, alcanza los 76 cm y a menudo descansa oculta bajo la arena © www.carlosestape.photoshelter

La evolución ha encontrado soluciones válidas y sorprendentes para los peces que viven apoyados sobre el fondo.

En las especies del género Bothus, por ejemplo, los ojos se han desplazado durante el crecimiento hacia el lado derecho, como ocurre en los caribeños Bothus lunatus y Bothus mancus. Lo mismo sucede en el pequeño Bothus podas del Mediterráneo, cuyos ojos se han alargado a modo de periscopio para observar mejor los colores y dibujos del entorno y ajustar, actuando sobre los cromatóforos, su librea mimética. El lado izquierdo, el orientado hacia el fondo, queda así desprovisto del ojo migrado, aunque en la naturaleza también ocurre lo contrario, con especies como Gymnachirus nudus que se apoyan sobre el lado derecho.

También la pastinaca amarilla, Urobatis jamaicensis (Cuvier, 1816), que vive recostada sobre el fondo, tiene los ojos situados en la parte superior y puede así controlar un campo visual horizontal de aproximadamente 360°. En este caso, sin embargo, el aplanamiento no es lateral, sino vertical: los ojos no necesitan desplazarse porque ya se encuentran, desde el nacimiento, en posición dorsal.

Permanece parcialmente enterrada en la arena a la espera de presas como Synodus intermedius, un pez lagarto de cuerpo alargado y fusiforme, es decir, todo menos plano. También él aprovecha el fondo para sus emboscadas: permanece inmóvil y poco llamativo para después lanzarse como un rayo sobre las presas que pasan.

Pero los ojos no son los únicos centinelas de Urobatis jamaicensis. También el olfato y la electrorrecepción contribuyen a la búsqueda de presas.

Las narinas, situadas en la cara ventral, permiten percibir las señales químicas dispersas en el agua, mientras que las ampollas de Lorenzini, concentradas en la región cefálica, captan campos eléctricos extremadamente débiles generados por la actividad muscular y nerviosa de otros animales.

Es un sistema particularmente eficaz para una especie que a menudo debe localizar presas ocultas a la vista: cuando la presa no es visible, puede ser el olor el que señale su presencia y el campo eléctrico el que revele su posición.

Vista, olfato y electrorrecepción forman así una especie de sistema de búsqueda multinivel, en el que los ojos vigilan lo que sobresale del fondo, las narinas siguen las señales químicas y las ampollas de Lorenzini permiten percibir incluso aquello que permanece oculto.

El género Urobatis, creado por Garman en 1913, deriva de “οὐρά” (ourá), cola, y posteriormente “uro”, en referencia, al parecer, a la cola roma de longitud equivalente a la del cuerpo, y de “βατίς” (batís), nombre de un pez plano utilizado en la Antigüedad para designar a una Raya.

La livrea di ULa librea de Urobatis jamaicensis, cambiante y mimética, casi oculta los ojos situados en la parte superior como centinelas sobre el dorso © Brian Colerobatis jamaicensis, mutevole e mimetica, quasi nasconde gli occhi posti in alto come sentinelle sul dorso.

La librea de Urobatis jamaicensis, cambiante y mimética, casi oculta los ojos situados en la parte superior como centinelas sobre el dorso © Brian Cole

El término específico jamaicensis (Cuvier, 1816), con “-ensis”, sufijo latino que indica un lugar, es en cambio una clara referencia a Jamaica, su localidad tipo.

Pez del orden de los Myliobatiformes, que comprende numerosas familias de rayas y pastinacas, Urobatis jamaicensis pertenece a la familia Urotrygonidae, que agrupa las rayas redondas americanas, pequeños batoideos de cuerpo fuertemente deprimido, con los ojos y los espiráculos en el dorso, mientras que la boca y las hendiduras branquiales se encuentran en el lado ventral.

Zoogeografía

La pupila no es redonda, sino en forma de media luna, acompañada de una estructura particular del iris, el “pupillary operculum”, una especie de membrana que puede cubrir parcialmente su abertura para proteger la retina de los destellos solares que podrían cegar repentinamente al pez cuando se encuentra en aguas poco profundas.

La pupila no es redonda, sino en forma de media luna, acompañada de una estructura particular del iris, el “pupillary operculum”, una especie de membrana que puede cubrir parcialmente su abertura para proteger la retina de los destellos solares que podrían cegar repentinamente al pez cuando se encuentra en aguas poco profundas © www.carlosestape.photoshelter

Urobatis jamaicensis está presente en el Atlántico occidental tropical y subtropical, desde Carolina del Norte hasta Florida, en el golfo de México, a lo largo de Yucatán, en las Bahamas y en gran parte del área del Caribe, hasta las regiones septentrionales de Sudamérica.

Ecología-Hábitat

Se encuentra generalmente entre 1 y 30 m de profundidad, principalmente en aguas con temperaturas comprendidas entre 25,8 y 28,1 °C, sobre fondos de grava, arena o fango, junto a praderas de algas y formaciones madrepóricas, aunque también frecuenta bahías y estuarios. También se han registrado ejemplares a mayores profundidades, hasta unos 70 m.

Urobatis jamaicensis se alimenta de crustáceos, aunque también incluye pequeños peces, moluscos y gusanos. Un comportamiento interesante consiste en elevar la parte anterior del disco, simulando una pequeña cueva que intriga a los pececillos, que buscan alimento o refugio, y los conduce directamente hacia el interior de su estómago.

Urobatis jamaicensis se alimenta de crustáceos, aunque también incluye pequeños peces, moluscos y gusanos. Un comportamiento interesante consiste en elevar la parte anterior del disco, simulando una pequeña cueva que intriga a los pececillos, que buscan alimento o refugio, y los conduce directamente hacia el interior de su estómago © www.carlosestape.photoshelter

Activa sobre todo durante la noche, Urobatis jamaicensis es una especie sedentaria que pasa a menudo las horas del día enterrada en los sedimentos, dejando sobresalir únicamente los ojos, como dos pequeños centinelas que emergen del fondo, seguidos de dos aberturas, denominadas espiráculos, que aspiran agua y permiten su paso hacia las branquias.

Morfofisiología

Puede alcanzar los 76 cm de longitud, con un diámetro máximo del disco, ovalado o casi circular, de 36 cm. La piel es lisa. El hocico es redondeado, con la boca provista de numerosos dientes pequeños dispuestos en bandas.

Aquí se la observa de lado. La cola, tan larga como el disco, termina en una espina doblemente aserrada. Aguijón usado solo en defensa, conectado a una glándula venenosa.

Aquí se la observa de lado. La cola, tan larga como el disco, termina en una espina doblemente aserrada. Aguijón usado solo en defensa, conectado a una glándula venenosa © www.carlosestape.photoshelter

Carece de aleta dorsal y el borde del disco no presenta angulaciones. La aleta caudal, bien desarrollada, se extiende alrededor del extremo de la cola, que termina en una espina doblemente aserrada. Este aguijón, utilizado para la defensa, está conectado a una glándula venenosa y puede provocar heridas muy dolorosas. La librea es muy variable según el ambiente. La superficie superior presenta sorprendentes manchas claras y oscuras o una fina punteadura que puede crear dibujos pardos y verdosos. La inferior, poco visible, es en cambio clara, con tonalidades amarillentas.

La pupila de los ojos no es redonda, sino en forma de media luna, acompañada de una estructura particular del iris, el “pupillary operculum”, una especie de membrana que puede cubrir parcialmente su abertura, regulando la cantidad de luz que alcanza la retina y contribuyendo a la protección del ojo.

El lado dorsal de Urobatis jamaicensis, cambiante por efecto de los cromatóforos según las circunstancias, presenta manchas o una fina punteadura que puede crear dibujos pardos y verdosos.

El lado dorsal, cambiante por efecto de los cromatóforos según las circunstancias, presenta manchas o una fina punteadura que puede crear dibujos pardos y verdosos © www.carlosestape.photoshelter

Etología-Biología reproductiva

También la alimentación de la pastinaca amarilla está estrechamente vinculada al fondo. Se alimenta principalmente de crustáceos, aunque en su dieta también se han registrado pequeños peces, moluscos y gusanos. Un comportamiento particularmente interesante consiste en elevar la parte anterior del disco, simulando una pequeña cueva para atraer a presas que buscan refugio, que pueden terminar así al alcance de su boca.

Urobatis jamaicensis es una especie vivípara, con desarrollo de los embriones en el interior del útero materno y camadas generalmente de pocos individuos, que según las fuentes oscilan entre 1 y 5.

Cuando Urobatis jamaicensis sale a cazar, guiada por la vista, el olfato y las ampollas de Lorenzini, que detectan los campos eléctricos emitidos por las presas ocultas, algunos peces como este Caranx ruber la siguen para robarle oportunistamente el alimento, aprovechando así la ventaja que les proporciona su actividad de búsqueda.

Cuando Urobatis jamaicensis sale a cazar, guiada por la vista, el olfato y las ampollas de Lorenzini, que detectan los campos eléctricos emitidos por las presas ocultas, algunos peces como este Caranx ruber la siguen para robarle oportunistamente el alimento, aprovechando así la ventaja que les proporciona su actividad de búsqueda © www.carlosestape.photoshelter

Como ocurre con Mobula birostris, durante el apareamiento el macho sujeta con la boca el margen de la aleta pectoral de la hembra y después se sitúa debajo de su cuerpo hasta adoptar una posición vientre contra vientre, para introducir uno de sus dos pterigópodos en la cloaca de la hembra. La pareja puede estar rodeada por otros machos que nadan alrededor e intentan acercarse, y también se han observado mordiscos recíprocos en las aletas pectorales.

La reproducción de Urobatis jamaicensis presenta dos periodos reproductivos a lo largo del año, por lo que la especie tiene un ciclo reproductivo bianual. La presencia, en los embriones, de una lengüeta carnosa en el margen interno del espiráculo, estructura que desaparece antes del nacimiento o poco después de este, se ha interpretado como una posible adaptación a la nutrición intrauterina: la membrana podría contribuir a conducir hacia el espiráculo la secreción nutritiva uterina, la denominada “uterine milk”.

Una hembra mayor y dos pretendientes. El que agarre el margen de la aleta pectoral, colocándose vientre contra vientre, llevará a término el apareamiento.

Una hembra mayor y dos pretendientes. El que agarre el margen de la aleta pectoral, colocándose vientre contra vientre, llevará a término el apareamiento © Jim Lyle

El tamaño al nacer es de aproximadamente 15 cm y se estima una longevidad máxima de 14 años. La resiliencia es muy baja, con un tiempo mínimo de duplicación de la población superior a 14 años; la vulnerabilidad a la pesca es, en cambio, moderadamente alta, con un valor de 50 en una escala de 100. No obstante, las poblaciones se consideran estables y Urobatis jamaicensis aparece, por tanto, como “LC, Least Concern”, es decir, “Preocupación Menor”, en la Lista Roja de la UICN; la última evaluación indicada corresponde al 21 de junio de 2019.

Sinonimos

Raia jamaicensis Cuvier, 1816; Urolophus jamaicensis (Cuvier, 1816); Trygonobatus torpedinus Desmarest, 1823; Urobatis sloani vermiculatus Garman, 1913.

 

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