Scuticaria tigrina

Familia : Muraenidae

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Texto © Dr. Giuseppe Mazza

 


Traducción en español por la Dra Cristina Valcuende

 

La Anguila tigre de los arrecifes (Scuticaria tigrina) es una morena larga y delgada que ha perdido las aletas.

La Anguila tigre de los arrecifes (Scuticaria tigrina) es una morena larga y delgada que ha perdido las aletas © Barry Fackler

Entre los peces de cuerpo serpentiforme de los mares tropicales se observan soluciones evolutivas sorprendentemente diversas.

Las grandes morenas como Gymnothorax funebris o Gymnothorax javanicus representan la versión más robusta y poderosa de esta conformación corporal.

Aunque conservan la típica silueta alargada, son depredadoras que superan los dos metros de longitud.

Su masa muscular y sus fuertes mandíbulas muestran cómo incluso un cuerpo anguilliforme se adapta perfectamente a la captura de presas relativamente grandes, dominando las cavidades de las costas rocosas y de las formaciones coralinas.

Otras especies más pequeñas, pertenecientes a diversos grupos taxonómicos, se esconden e introducen, gracias a su forma alargada, en el intrincado e invisible sistema de galerías de los arrecifes, refugiándose a veces, además, bajo los fondos arenosos.

Stathmonotus hemphillii es, por ejemplo, un Blenniiformes de pocos centímetros con llamativos colores miméticos que se desplaza como una pequeña serpiente entre los coloridos sustratos duros; Ophichthus ophis es una anguila serpiente perteneciente a la familia Ophichthidae, cuya cola se ha transformado en una pala que le permite desaparecer en un instante bajo la arena cuando es necesario.

Similar pero diferente es la estrategia de Heteroconger longissimus.

Este Congridae es un anguilliforme que vive en grupos numerosos, con la mayor parte del cuerpo enterrada en una madriguera permanente excavada en el fondo arenoso.

Oscilando con la corriente como briznas de hierba submarina, los individuos de la colonia interceptan el plancton que pasa, retirándose fulminantemente al sedimento ante la menor señal de peligro.

En este panorama, la Anguila tigre de los arrecifes, Scuticaria tigrina (Lesson, 1828), ocupa una posición particular: aunque es en todos los aspectos un miembro de los Muraenidae, pertenece a la subfamilia Uropterygiinae, una línea evolutiva casi desprovista de aletas, caracterizada por un cuerpo largo y delgado, flexible como un látigo, capaz de introducirse en las estrechas grietas sinuosas de los arrecifes. 

Con más de 1 m de largo pero tan delgada como un látigo, posee narinas tubulares para localizar a las presas por el olfato en la oscuridad y en los laberintos de los arrecifes.

Con más de 1 m de largo pero tan delgada como un látigo, posee narinas tubulares para localizar a las presas por el olfato en la oscuridad y en los laberintos de los arrecifes © Barry Fackler

Para facilitar sus recorridos tortuosos, además de las aletas pélvicas, ausentes ya en todos los Anguilliformes, esta especie ha perdido casi por completo también la aleta típica característica de las morenas, aquella que, partiendo de la aleta dorsal, se fusiona, tras la aleta caudal, con la aleta anal.

Solo sobrevive, reducida a un pliegue de la piel, en la parte final del cuerpo, como indica el antiguo nombre de este género: Uropterygius, del griego “oura”, cola, y “pterygion”, pequeña aleta, nombre que dio origen al de la subfamilia.

El ojo es pequeño, los dientes son agudos y solo se observan en el pliegue de piel de la cola los restos de la característica aleta continua de las morenas.

El ojo es pequeño, los dientes son agudos y solo se observan en el pliegue de piel de la cola los restos de la característica aleta continua de las morenas © www.carlosestape.photoshelter.com

El género actual Scuticaria, creado por Jordan y Snyder en 1901, deriva en cambio del latín “scutica”, látigo, con el sufijo griego “-aria”, que significa “relativo a”, mientras que el término específico tigrina hace referencia a la característica librea atigrada.

Zoogeografía

Scuticaria tigrina vive en el Indo-Pacífico, desde las costas de África oriental hasta las Islas de la Sociedad, extendiéndose hacia el este hasta Hawái y las costas del Pacífico oriental de México, Costa Rica y Panamá. Hacia el norte alcanza Filipinas y Taiwán.

Parece una serpiente, pero se sabe muy poco de esta especie, esquiva, mimética y activa durante la noche.

Parece una serpiente, pero se sabe muy poco de esta especie, esquiva, mimética y activa durante la noche © François Libert

Ecología-Hábitat

Extremadamente esquiva, esta especie suele ser visible únicamente de noche, cuando sale a cazar. Prefiere las aguas cálidas con temperaturas comprendidas entre 25,9 y 29,3 °C, desplazándose entre los 5 y los 25 m de profundidad, aunque también puede encontrarse junto a la superficie cuando, en sus recorridos tortuosos, termina en una poza de arrecife.

Morfofisiología

Scuticaria tigrina puede alcanzar los 140 cm de longitud.

La piel, como en las morenas, carece de escamas.

El cuerpo cilíndrico presenta una cabeza y un hocico cortos, pero una boca alargada con filas de dientes cónicos y puntiagudos.

El ojo es pequeño y las llamativas narinas anteriores y posteriores son cilíndricas, proporcionando un olfato muy desarrollado, como ocurre en Myrichthys breviceps, una Anguila serpiente que presenta una librea similar a primera vista, aunque con los colores invertidos, o en la extraordinaria Rhinomuraena quaesita, que al vivir en ambientes semejantes ha enfatizado la percepción olfativa mediante narinas tubulares en forma de abanico.

Etología-Biología reproductiva

Depredador principalmente nocturno, Scuticaria tigrina se alimenta de pequeños peces, crustáceos y moluscos, a menudo localizados en las grietas y cavidades del arrecife.

Las modalidades reproductivas siguen siendo en gran parte desconocidas. Se sabe que es una especie ovípara que se reproduce en parejas y produce huevos pelágicos.

Las larvas vagan posteriormente durante largo tiempo en mar abierto adoptando la forma típica de los Anguilliformes, denominada leptocéfalo: una hoja de sauce transparente con la cabeza muy pequeña y dientes aciculares prominentes. Los leptocéfalos no capturan zooplancton, como las larvas normales de los peces, sino que atrapan diminutas partículas alimenticias transportadas por las corrientes.

También pueden nadar hacia atrás mediante rápidos movimientos ondulatorios o enrollarse adquiriendo el aspecto de un pequeño cilindro errante que los hace semejantes a masas gelatinosas poco apetecibles, como las medusas.

Se reproduce en parejas con huevos pelágicos. Las larvas, llamadas leptocéfalos, evocan hoja de sauce transparente con cabeza muy pequeña y dientes aciculares.

Se reproduce en parejas con huevos pelágicos. Las larvas, llamadas leptocéfalos, evocan hoja de sauce transparente con cabeza muy pequeña y dientes aciculares © www.carlosestape.photoshelter.com

La resiliencia de Scuticaria tigrina es muy baja, con un tiempo mínimo de duplicación de las poblaciones superior a 14 años, y el índice de vulnerabilidad a la pesca, muy elevado, alcanza 84 sobre una escala de 100. Sin embargo, aunque a primera vista pudiera parecer lo contrario, figura como “LC, Least Concern”, (Preocupación Menor), es decir, fuera de peligro, en la evaluación de 2011 de la Lista Roja de la UICN de especies amenazadas, debido a su enorme distribución geográfica y al hecho de que no se conocen amenazas graves.

Sinónimos

Ichthyophis tigrinus Lesson, 1828; Gymnomuraena tigrina (Lesson, 1828); Scuticaria tigrinus (Lesson, 1828); Uropterygius tigrinus (Lesson, 1828).

 

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